miércoles, 5 de octubre de 2011

PATERNIDAD Y EDUCACIÓN: ¿CAMBIO DE ROLES?




El término “educación” es muy amplio. Suele darse la asociación directa entre escuela y familia, todo ello sujeto a una estructura política y social en la que se ponen dentro todas las condiciones por igual.  Si bien es cierto que existe una fusión muy importante entre ambas también es cierto que a veces se confunden responsabilidades. Con ello no quiero decir que una tenga más peso que otra, es mas, creo que ambas deben formar equipo para el buen desarrollo del individuo pero sí que digo que la primera responsable es la familia pues allí es donde empieza el primer proceso educativo que más tarde compartirá con la escuela. El maestro, enseña, transmite y a veces es víctima del mal desarrollo que han sufrido algunos niños dentro de su vivencia familiar. No nos equivoquemos: la familia es el principal punto de referencia, a partir del cual se generará la base para el posterior desarrollo del aprendizaje.


Es por ello, que creo necesario dividir el proceso educativo en dos partes. Primero para con la familia donde cada individuo crece de manera única y particular, para más tarde hablar de familia- escuela como equipo, que debería estar unido (por desgracia, no siempre es así) para el desarrollo del niño durante todo su proceso de aprendizaje.

PARTE I: LA FAMILIA Y LA EDUCACIÓN, UN CAMBIO DE ROLES

No pretendo hacer historia, pero todos sabemos de qué manera ha ido evolucionando el termino “familia”· a lo largo del tiempo. Sería muy costoso y largo hacer un repaso de dicha evolución pero para poder situarnos solo me gustaría hacer hincapié en un cambio, a mi modo de entender, muy significativo e influyente. Este cambio radica en el cambio de roles que se ha establecido durante los últimos años dentro del entono familiar. Mientras antiguamente el padre simbolizaba la ley y la supervivencia y la madre el cuidado de los hijos, ahora la responsabilidad recae en ambos con el objetivo de desarrollar vínculos relacionales básicos para el correcto desarrollo de los hijos.

¿Por qué es esto importante para la educación? Porque esto nos ha dado nuevas tipologías parentales en las que nos preguntamos; ¿es necesaria la autoridad en educación, la permisividad…? Veamos:

Siguiendo la bibliografía de Pérez Testor, que más tarde citaré con gusto, me parece interesante reflexionar en las nuevas tipologías parentales (citado por Keller, 1998) que reinan hoy en nuestra sociedad, para más tarde ver cómo afectan éstas en la educación de los hijos.

a)      El padre ausente; este tipo de padre podría denominarse “fantasma”. Muy absorbido por su carrera profesional no suele estar nunca en casa. El hijo se apega de manera muy exclusiva a su madre o a una niñera en su defecto. Esto puede dar lugar a una inmadurez afectiva problemática.

b)     El padre indiferenciado; modelo reciente en el que se invierten los papeles. Un hombre generalmente joven, que está por ejemplo en paro y es él, el que se ocupa de los niños mientras la madre trabaja fuera. Si esto se vive bien por parte del padre, no habrá dificultad alguna.

c)      El padre permisivo; aquí no se impone ninguna disciplina al hijo, hay total permisividad. Sin puntos de referencia y de autoridad el niño puede generar angustia y otros problemas. Los límites en educación son importantes y hay que establecerlos para el correcto desarrollo del menor.

d)     El padre severo; padre que centra su función única y exclusivamente en educar. Ordenes y castigos son los presentes en la relación y hay poca o nula relación afectiva.

e)      El padre huidizo; el padre que no soporta una situación dolorosa y por lo tanto escapa. Por ejemplo ante una discapacidad del hijo. La huida puede ser parcial o total.

f)       El padre de edad; hombre ya mayor que se vuelve a casar con una mujer más joven. Hace una función con nuevos hijos que no son suyos o sí pueden serlo pero con una edad muy diferenciada.

g)      El padre “negado”; el padre que nunca ha existido, o bien porque no llegó a conocer a sus hijos  y es un total desconocido o bien porque la madre ha decidido tener hijos sola. En este caso, siempre y cunado el hijo tenga una figura masculina de identificación, (tíos, abuelos) no tiene porque darse una situación problemática.

Sin duda, todos estos cambios dan opción a muchas maneras de transmitir valores a la hora de educar. En la anterior publicación veíamos las diferentes maneras inconscientes de aprender, tal vez ahora podamos situar algunos de estos aprendizajes  en uno de los principales referentes para el individuo; los padres. Evidentemente, falta información ya que un padre no forma por si solo una unidad familiar (que a veces sí) Nos faltará ver como funciona la familia en su conjunto, que lo veremos y por supuesto cómo esta familia se vincula con la escuela. Serán temas pendientes, para próximas publicaciones.


Bibliografía y Fuentes

Intervención prenatal: el inicio de la parentalidad (2001) García-Dié, Palacin C. En Pérez Testor C. comp. (2001) La familia: nuevas aportaciones. Barcelona: Edebé/Blanquerna (Innova Universitas)

La función del padre en el siglo XXI  Pérez Testor C. (2005) Revista “Familia” 31.

La función del padre: perspectiva psicoanalítica. Pérez Tesor, C, Castillo, J.A., Davins, M., Cabré, V. (2005) Cuadernos de Terapia Familiar, 19 (60)

Fotos; http://www.preguntaleamonica.com/125-mi-hijo-no-obedece.html
       

1 comentario:

  1. Cewo que éste es un tema serio e importante. No solo habría que hablar de cambio de roles, que existe muchas veces pero puede que menos de lo que se pretende, sino también de cierta tendencia a la ausencia de ellos. A desplazar las funciones educativas hacia personas ajenas al ámbito familiar (niñeras, guarderías, etc).

    Ahora se exige de los docentes unas funciones educativas que antes eran solo implícitas. Debido sobre todo a que los padres pasan menos tiempo con sus hijos y no siempre por obligaciones laborales.

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