jueves, 27 de octubre de 2011

SOMOS MENTIROSOS; ¿POR QUÉ?



Nos gusta saber la verdad, sinembargo nos cuesta aceptarla muy a menudo. Es algo curioso ver la reacción de alguien cuando pide la verdad y nada más que la verdad. Al oírla estallan en ira, enfado, frustración, tristeza… Y el; “ya sabía yo que no debí habértelo dicho” puede ser una respuesta común tras haber dicho esa verdad tan verdadera, por parte de quien la mencionó.



A pesar de que la mentira está y ha estado siempre presente en nuestras vidas ha sido, hasta hace relativamente poco, bastante ignorada por los psicólogos. Freud por ejemplo, habló muy poco sobre ella y para entonces fue ligeramente estudiada. Pero poco a poco han ido surgiendo investigaciones muy interesantes entorno a esta cuestión. Veamos entonces qué dicen los estudios acerca de porqué mentimos y qué pretendemos lograr con ello.
           
Bella DePaulo, 1996, presentó un estudio significativo acerca de la frecuencia con la que mentimos. Según el estudio realizado en edades comprendidas entre 18 y 71 años y en la que debían apuntarse todas las mentiras dichas durante una semana se encontró que; se engañó a un 30% de las personas con las que se interactuó un mínimo de 10 minutos y que, lo hacieron tanto hombres como mujeres, aunque sí hubo diferencias en el tipo de relaciones. Esta autora señaló que los estudiantes mentían en una de cada dos conversaciones a sus padres y que el tipo de mentiras realizadas por los adultos se centraron principalmente en  las que hacían referencia a cumplidos y a impresiones sociales. Ejemplos de ello serían “estoy bien gracias”, “no es ninguna molestia”, “te queda bien el corte de pelo”, “te llamaré”

Por otra parte e igualmente interesante Leonard Saxe, profesor de psicología en la Universidad de Brandeis afirma que la “mentira ha sido durante mucho tiempo, una parte de la vida cotidiana” Este autor, experto en polígrafo, nos cuenta de qué manera  la mentira está presente en por ejemplo algunas profesiones (abogados, vendedores o periodistas)  en las que a través de la persuasión se necesita defender una idea, vender un producto o conseguir y modificar una información. Pero no nos vayamos tan lejos,  DePaulo afirma en otra investigación, que engañamos con más frecuencia a las personas con las que mantenemos una relación más íntima  que a los demás.  Afirmaciones de este tipo serían  “te he echado de menos”, “todo está bien”,te llamaré”, “te quiero” o “eres tú la persona más importante para mi”…Sin embargo otros estudios, afirman que mentimos igualmente a personas desconocidas. La pregunta es ¿Por qué mentimos? ¿Qué necesidad hay en esto?

Los motivos no son muchos; mentimos porque tenemos miedo de la reacción de los demás, mentimos para evitar herir los sentimientos de los otros, mentimos cuando hemos de satisfacer un cumplido social, mentimos para no enfrentarnos a algo que nos disgusta o desagrada, incluso podemos mentir porque alguien nos enseñó mientras crecíamos. Es más; también mentimos porque a veces no sabemos la verdad. DePaulo afirma que a pesar de que las mentiras puedan provocar roces y conflictos, sirven en la interacción social ya que en la mayoría de sus estudios observó que la gente mentía en beneficio de otra persona y esto facilita el trato con los demás.

Estas conclusiones son motivo de debate, ya que la mentira y la verdad, lejos de su función social  son básicas para asentar las bases de la confianza en nuestras relaciones para con los otros. Lo que sí es cierto es que mentimos y mentimos mucho. En lo que concierne a cada uno, debe hacerse la reflexión de que podemos mentir a otros pero no a nosotros mismos, aunque a veces nos asentemos en el autoengaño, porque de los otros sí pero de nosotros mismos no nos escapamos.


Bibliografía:

The truth about Lying. Psychology Today

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