viernes, 18 de noviembre de 2011

LA PERSPECTIVA EGOCÉNTRICA EN LA PAREJA

 

Una pareja de novios. Cristina tiene gripe; 


CRISTINA: ¿Te quedarás conmigo está noche? No me encuentro muy bien.
JUAN: Hoy imposible cariño, he quedado con Luis.
CRISTINA: (si no me hace este pequeño favor, encima que estoy enferma; ¿Cómo voy  a contar con él para otros problemas?) Nunca quieres quedarte, siempre pones alguna excusa.
JUAN: (si ella insiste en que me quede en casa por algo tan mínimo: ¿qué ocurrirá cuando nos casemos y tengamos hijos? ¡Que horror! No va a dejarme respirar. No pienso perder mi independencia. Siempre me hace lo mismo) Lo siento querida, pero hoy no me puedo quedar.
CRISTINA: (no me quiere, debería dejarle y encontrar a alguien que me entienda y se preocupe más por mi) No te preocupes, ya encontraré a alguien que se quiera quedar conmigo.

¿Qué ocurre en esta situación tan común? Seguro, que como lectores habrán tomado parte de Cristina o de Juan y lo habrán hecho en primer lugar según su propio sistema de creencias. Esto es; para empezar el análisis de esta situación. Tendemos a interpretar como buenos o malos los actos de los demás según nuestro propio sistema de creencias, sobre lo que se espera de una situación determinada. Pero ¿qué sucede cuando dos sistemas de creencias no se comparten? Pues que también se tiende a ignorar el buen significado que el otro otorga atribuyendo en su conducta intenciones negativas.


En el caso que nos ocupa, ambos están en lo cierto al defender sus intereses pero al no ser compartidos se viven con malestar, lo que hace que derive en una perspectiva egocéntrica. Pero vayamos más allá. Ambos intensifican sus pensamientos según su propia vulnerabilidad. Así mientras Cristina percibe como una amenaza que Juan no sé quede y por temor al abandono se defiende del dolor con pensamientos tales como “debería dejarlo, buscar a otro que me cuide” Juan se defiende del temor a a perder su independencia con pensamientos como; “horror, ¿Qué pasará cuando nos casemos?”Por lo tanto vemos que la gravedad de la situación se acentúa por una parte por el sistema de creencias y por otra por la vulnerabilidad que sentimos ante una “amenaza” Así pues y como digo siempre; "no hay mejor defensa que un buen ataque" y Juan se defiende no quedándose y Cristina le invita a irse con un “ya encontraré a alguien que quiera quedarse”

Carol Gillian, psicóloga de la Universidad de Harvard, en una de sus investigaciones postuló que las mujeres en una relación tienden a estar más interesadas en las relaciones personales, mientras que ellos están más interesados en proteger su independencia. Si bien esto puede modificarse, a veces trae conflictos que hacen que se caiga en la perspectiva egocéntrica de la que hemos hablado.

Estas perspectivas, están determinadas por los marcos de referencia individuales. Asociamos lo que sucede en un suceso según nuestro propio significado personal, nuestras experiencias, nuestro pasado…La perspectiva entonces queda cerrada. Juan; siente una manipulación por parte de Cristina y ella siente que Juan no le quiere. Esto da lugar a inevitables enfrentamientos. Lo curioso de esto es que las parejas pasan de atribuir un  solo rasgo negativo del otro (en tal situación determinada "es egoísta") a un todo del otro como ser ( él/ella es un egoísta).

Fíjense en cómo funcionan nuestros pensamientos automáticos cuando éstos se sienten atacados; solemos hacer descripciones del otro/a como un todo; es dominante , siempre piensa en él/ella, nunca me hace caso… y al decir “es, siempre o nunca”  estamos haciendo una definición de toda su persona sin caer en la cuenta de que también tiene sus cosas positivas. Es como si nos olvidáramos y su ser completo pasara a ser algo totalmente “negativo”. Estas acusaciones hacen que en nuestra mente  se produzca hostilidad.

Sobregeneralizamos y esta imagen mental queda deformada, con lo que no nos deja ver la imagen real del otro. Es más; si dentro de ese bucle uno intenta tener un acto positivo el otro aún lo toma como negativo “es falso, ahora lo hace para complacerme pero en realidad no lo siente así..” y para más reforzamiento; cuéntelo a un tercero que la imagen se reforazará aún más.

En resumen; nuestra perspectiva egocéntrica queda cerrada cuando percibimos en el otro un desacuerdo, lo que hace que nuestra percepción del mismo quede distorsionada. Desde aquí invito a reflexionar sobre estos conflictos, a hacer una reestructuración cognitiva, ¡¡ a detenernos a pensar cómo estamos pensando!! Al fin y al cabo, las cosas no son como son, son como somos.

Bibliografía

Con el amor no basta. A.Beck., 1990, Paidós. Barcelona.

In a Different Voice: Psychological  Theory and Women’s Development , C.Gillian 1982, Harvard University Press.

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