domingo, 6 de noviembre de 2011

RELACIONES ENTRE HERMANOS SIN OLVIDAR A LOS QUE NO TIENEN


  

Caín y Abel, Rómulo y Remo, Hansel y Gretel…son solo algunos de los muchos ejemplos que encontramos tanto en la historia como en la literatura para explicar moralejas y  enseñanzas. Esto es; las relaciones entre hermanos siempre han jugado un papel muy importante a la hora de transmitir valores. No en vano tampoco, casi siempre en estas interacciones hallamos “al bueno y al malo”, al que enseña y al que aprende… En definitiva; dos individuos, salidos de una misma madre, diferentes y únicos pero lo más importante; con un lazo que compartir; el familiar.


Este tema es realmente interesante desde el punto de vista de la Psicología Evolutiva y a pesar de que las investigaciones de las que disponemos sean relativamente recientes (años 80)  no deja de ser un tema sumamente relevante tanto para el desarrollo social como para el desarrollo cognitivo del individuo. Las relaciones entre hermanos suponen una relación intensa, que no queda al margen de la interacción con los padres ya que no pueden  contemplarse como relaciones aisladas. Es decir; el tipo de interacción que se establece entre hermanos está estrechamente relacionada con la relación que los padres mantienen con sus hijos aunque esto no sea del todo determinante e influyan otros factores.

Bryant y Crockenberg (1980) encontraron en un estudio que la interacción social de los hermanos dependía, en gran parte, de cómo la madre trataba a cada uno en relación al otro. ¿Cómo incide la relación que los padres establecen con sus hijos para la relación entre ambos? Dos han sido las hipótesis; Por una parte la hipótesis de la compensación de hermanos la cual define que cuando los hijos se encuentran en situaciones en las que experimentan una carencia del cuidado paterno se desarrollan relaciones más cercanas y cálidas entre hermanos y por consiguiente tienden a ayudarse y a apoyarse más. En relación a esta hipótesis Ritvo (1967) apunta que los hermanos mayores pueden ser perfectos sustitutos de los padres cuando éstos no son capaces de llevar a cabo las funciones de alimentación, afecto y cuidado. Por otra parte, tenemos la hipótesis de hostilidad por el favoritismo de los padres la cual sostiene que los hermanos pueden desarrollar relaciones hostiles si alguno de ellos percibe que es peor tratado que el otro.

Otras investigaciones apuntan  de manera similar; Bryant y Crockenberg (1980) en un estudio, encontraron que la indiferencia de la madre hacia sus hijas correlacionaba con mayor número de conductas prosociales por parte de la hermana mayor y Dunn y Kendrick (1982)  concluyeron que  los hijos en edad escolar se apoyan  y se enseñan con mayor frecuencia en aquellas familias donde los padres actúan con cierta despreocupación hacia sus hijos. Volviendo a la segunda hipótesis y citando a Hetherington (1988) se encontró que existe mayor número de conductas agresivas y  mayor rivalidad entre hermanos  cuando a uno de los hijos se le trata con mayor número de castigos  y menor calidez.  Pero diferentes estudios han hecho hincapié en la importancia de otros factores (género, intervalo de edad entre hermanos, celos, temperamento…). Con lo que resumimos; la relación que los padres hacen con cada uno de sus hijos influye pero no es para nada decisiva.

Por otra parte, Kramer, investigador de la Universidad de Illinois, afirma que la relación entre hermanos tiene una poderosa influencia en nuestro desarrollo social, cognitivo  y emocional. Así, por ejemplo; de los padres aprendemos a comportarnos en público pero de los hermanos aprendemos a comportarnos en situaciones más informales y cotidianas de la vida (con amigos o en la escuela) debido a que los hermanos están más cerca de los entornos sociales. Según sus estudios, tener una buena relación con los hermanos está relacionado con tener mejores conductas sociales. Según Kramer los comportamientos sociales que los niños aprenden en sus primeros años de vida y la relación que establezcan con sus hermanos será fundamental en relaciones posteriores sin olvidar los hijos únicos que no son menos competentes sociales sino que desarrollan las habilidades sociales a través de los amigos. El buen desarrollo cognitivo del niño también tendrá ventajas si se comparte en la misma casa, debido al continuo aprendizaje que realizan los niños.

Para finalizar y mencionando a los hijos únicos cabe decir que las investigaciones indican que no solo son como los demás en términos de personalidad (Es más; apuntan en una mayor motivación de logro y mayor autoestima que los niños con hermanos) sino que también son  un poco más aventajados en términos de inteligencia. Otros estudios añaden que poseen mayor formación educativa y trabajos con mayor prestigio.

Bibliografía

Psicología Evolutiva I. Volumen 2, Desarrollo Social. P.H Ybarra. y P.S García (2002) UNED. Madrid.

Hermanos y hermanas. Dunn, J y Kendrick (1986) Alianza editorial. Madrid.

Psych Central .Early Sibling Relatinship Influence Adult Behavior.

1 comentario:

  1. Nuria, te agradezco el post. Sólo una preciación, en las investigaciones cuantitativas creo que es mejor utilizar el término sexo en lugar de género. El primero tiene carácter más objetivo, mientras que el segundo podría ser una variable más subjetiva e inducir a algún tipo de sesgo o reducir la fiabilidad de la investigación.

    José Javier

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