miércoles, 16 de noviembre de 2011

SOLEDAD; ¿POR QUÉ LA SENTIMOS?




La soledad llega en algún momento de nuestras vidas. A veces, sin causa aparente  se instaura en nosotros y por ello no es de extrañar que todos hayamos oído o sentido alguna vez frases como “me siento solo”, “me quedaré solo, “estoy solo”…Evidentemente la soledad viene influida tanto por factores externos y contextuales (traslados a otra ciudad, pérdida de una persona, hospitalización, encarcelamiento…) como por factores personales, en lo cuales nos detendremos más detalladamente.


Normalmente, en la mayoría de encuestas realizadas, la soledad se vive con sentimientos negativos tales como la tristeza, el aburrimiento, la auto-compasión y el aislamiento, entre otros.  Cabe decir por eso, que este último término ha sido debatido por algún que otro autor como por ejemplo Peplau y Perlman, 1982, quien distinguen entre soledad y aislamiento y donde defienden que alguien puede querer estar solo, aislarse, sin necesidad de sentirse solo.  Por tanto, la percepción de que la soledad conlleva sentimientos negativos, puede no ser cierta en muchos casos sin embargo, suele asociarse a ellos.

Sea como sea, la soledad tiene un carácter subjetivo en el que es el propio individuo, quien sospesa su nivel de satisfacción con el contacto social. Pensemos por ejemplo en que alguien puede tener una familia satisfactoria, puede desarrollar una actividad laboral enriquecedora, puede estar rodeado de mucha gente y sin embrago, puede sentirse muy solo. Lo interesante aquí es que dentro de este carácter subjetivo y tal y como exponen Peplau y Perlman hay  asociada una influencia social muy directa. Fijémonos en la cantidad de gente por ejemplo que puede llegar a sentirse sola porque está soletera con cierta edad mientras la sociedad “exige” casarse y formar una nueva familia o sin ir más lejos; gente que puede sentir una orientación sexual como la homosexualidad, distinta a lo que fija la sociedad como tal. Esto es entonces; nos sentimos solos por nuestros propios juicios pero en ellos no hay que olvidar los factores del entorno y que a menudo actúan como “normas” en cada uno de nosotros.

A nivel personal ¿cuáles son las características que predisponen a la soledad?  Siguiendo el criterio del libro Psicología social de F.Morales y col (2000) y el cual aporta la visión de distintos autores podemos destacar cinco características principales:

a)      Características de Personalidad; Según Jones y cols, 1985, los individuos más propensos a sufrir soledad suelen ser tímidos, introvertidos, ansiosos y con predisposición a la depresión.

b)     Autoestima; esta es quizás la característica más consistente pues quienes tienen baja autoestima suelen sentirse también incompetentes, no queridos y solos. (Miceli y Morasch, 1982)

c)      Habilidades sociales; según los estudios, quien tiene poco manejo de las habilidades sociales suele también caer en dicho sentimiento. Por una parte Berg y col, 1982 argumentan que las personas solitarias al revelar pocas cosas de sí mismas aumentan las probabilidades de toparse con la soledad. Del mismo modo y según Bruch y cols, 1989, las personas tímidas estarían en lo mismo.

d)     Características sociodemográficas;  numerosos estudios ponen de manifiesto la importancia de la edad y el estado civil, siendo las que se sienten más solas las personas solteras o sin pareja actual. El dato curioso, recae en la edad que a pesar de que la “fama” recaiga en las personas mayores, Brenan, 1982 mostró que la soledad es mayor en personas jóvenes, concretamente en los adolescentes.

e)      Experiencias infantiles; como siempre, la relación con los padres es fundamental e influye de manera directa en la susceptibilidad a sentirse solo en la edad adulta (Shaver, 1986). Este autor encontró que los niños de padres separados, especialmente si esto ocurre antes de los seis años, estaban más predispuestos a sentirse solos.

En resumen, los seres humanos tenemos necesidad de afiliación y en momentos de incertidumbre y ansiedad tendemos a buscar el apoyo de los demás. Si esto falla, se da una predisposición a la soledad. Del mismo modo y como grupo social vivimos bajo unas “normas” las cuales causan influencia directa en nosotros. Finalmente como seres particulares, con nuestro bagaje, con nuestras características de personalidad, con nuestras experiencias y con la manera en la que percibimos el entorno tendemos más o menos a este sentimiento.

Desde aquí, invito a todo el mundo a acariciar su soledad aun cuando ésta sea dura. Ella también nos ayuda a crecer, a interiorizar y a crear un espacio único. Lejos del ruido y aunque el silencio pueda incomodar, escúchelo porque seguro  que éste tiene muchas cosas que contar…


Bibliografía

Psicología Social. J. F. Morales., C.Huici., M.Moya., E.Gaviria., M.L Sáez., E. Nouvilas. (2000) Madrid. Mc GrawHill.

2 comentarios:

  1. Muy útil y bien explicado. Gracias

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  2. Me ha servido de mucho y además se encuentra correctamente citado y referenciado... Muchas gracias!!

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