miércoles, 7 de diciembre de 2011

INTUICIÓN: LO QUE SABEMOS SIN SABER




“no lo sé, pero algo me lo dice” “intuyo que eso va por ahí” “¿qué dice tú intuición?”… de un modo u otro, esto nos resulta familiar. ¿Quién no ha hecho algo sin fundamento, sin saber muy bien porque pero sabiendo  que estaba en lo cierto? A medio camino entre la razón y la emoción existe una voz interior difícil de definir. No se basa en argumentaciones lógicas, no se corresponde a nuestros sentimientos, es simplemente un punto de inflexión que brota desde nuestro propio interior y que apunta unidireccionalmente. Esto es; la intuición.


 La intuición nos aparece a menudo como por  arte de magia y sin justificación alguna cuando por ejemplo; tenemos que tomar una decisión, cuando estamos ante una situación concreta de la que debemos opinar o cuando intentamos buscar respuestas a ciertas acciones y conductas. Lejos de fundamentos razonados allí está ella, sin certezas pero presentándose muy cierta. Ahora bien, ¿Qué es exactamente? ¿Es una manera de adivinar pensamientos, sentimientos y acciones de los demás? ¿Es una predicción de futuro sin fundamento empírico? Desde la Psicología, varias teorías se han encargado de investigarla y aunque en un principio, para los científicos  se considerara un fenómeno ridículo, con el tiempo, diferentes investigaciones postularon que la intuición va mucho más allá de una “corazonada”

No existe una definición específica  para este término. Su investigación ha tomado diferentes formas, que la sitúan desde algo fuera de la conciencia, hasta algo místico. Es común hallarla como un sexto sentido o incluso como un conocimiento sin certezas. Repasando algunas teoría y solo por poner algunos ejemplos tenemos  a Jung, 1921,  que la definió como una “función irracional”, algo así como una percepción  a través del inconsciente”. William Ickes y William Tooke, 1988, la bautizaron como la precisión empática, para referirse a la inferencia de pensamientos y sentimientos que hacemos de otras personas. Por otra parte,  El modelo RPD (decisión de reconocimiento preparado) la encuadra dentro de la toma de decisiones, sobretodo  a la hora de tomar una decisión rápida. Desde el punto de vista neurológico Wolcott Sperry sostiene que la intuición es una actividad del hemisferio derecho y su fiabilidad dependerá de la experiencia del sujeto.

Otros autores la enmarcan dentro de lo social y en relación al aprendizaje. Seymour Epstein, desarrolló “la teoría cognitiva de la propia experiencia” en la que postula que aprendemos cosas sin saber que las hemos aprendido y la intuición tendrá una especial relevancia a la hora de repetir situaciones determinadas o de atribuir opiniones a diferentes hechos. Ambady afirma que esto es útil para relacionarnos en el mundo social pero está intuición aunque a veces pueda ser eficaz otras veces resulta poco fiable y estaría relacionada con los prejuicios. Por otra parte el profesor  de la Universidad de Leeds; Gerard Hodgkinson tras sus investigaciones, afirma que la intuición actúa rápidamente sobre el cerebro en base a experiencias pasadas y sirve para tomar una decisión rápida a un nivel no consciente. Ésta es tan rápida que para nosotros parece brotar de repente.

En la misma línea Gilovich comenta que la intuición es una de las dos mentes que tenemos al tener que tomar una decisión. Según él, esto procede de un sistema de dos, del cual uno es el intuitivo con raíces en la propia experiencia. También añade que la susodicha puede ser peligrosa y llevarnos por un camino engañoso y defectuoso.  Otro apunte, hecho por Savitsky, profesor de la Universidad de Williams, es el que él denomina “ilusión de transparencia” donde creemos que podemos justificar sentimientos y comportamientos de los demás y esto puede llevar a problemas en las relaciones interpersonales.

Según un artículo publicado en la Asociación Americana de Psicología, la intuición, a pesar de sus fallos y sus directrices a veces erróneas forman parte integral de nuestra manera de pensar. Por una parte, algunos investigadores sugieren que nos ayuda a hacer conexiones entre diferentes circunstancias para entender un mundo caótico y otros afirman que es necesaria porque como individuos necesitamos tener una percepción inmediata de los acontecimientos.

Como vemos, la investigación es variada. En resumen vemos que; forma parte de la toma de decisiones, nos ayuda para predecir conductas siendo fallida en algunos casos. Está muy relacionada entonces con lo social, con nuestras relaciones y las percepciones que tenemos de los demás. ¿Inconsciente? ¿Procedente de nuestras experiencias y de nuestro aprendizaje? Todavía quedan muchas preguntas. Las investigaciones siguen evolucionando mientras nosotros la sentimos, así como una corazonada, que nos habla y a veces nos guía. Hay quien la escucha y la atiende, hay quien la ignora pero está ahí ;cierta sin certezas.


Bibliografía

American Psychological Association. What we now Know without Knowing how.

American Psychological Association. When intuition misfires


Intuiton is not Pseudoscience, say Researchers.

Intuición, perspicacia y el hemisferio derecho: surgimiento de las funciones socio-cognitivas superiores. Simon M McCrea.  (2010) Departamento de neurología, de la Universidad de British Columbia.

2 comentarios:

  1. ¿dónde acaba la intuición y donde empieza la paranoia? Si acertamos con la predicción correcta sería gracias a nuestra intuición. Pero si nos equivocamos entonces seríamos "paranoicos". Buen tema este de la intuición...

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  2. Me ha encantado este artículo, y el comentario de @alfredo_112. Últimamente la nombro mucho (a la intuición) y pienso también que forma parte de nuestra forma de pensar.

    En general el ser humano y nuestra mente son dos cosas que me causan mucho misterio. Continuaré pasando a leerte puesto que acabo de descubrir tu sitio (gracias a Twitter) y he quedado encantada!!

    Saludos desde Valencia,
    iRe.

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