viernes, 9 de diciembre de 2011

TRASTORNOS SEXUALES


La sexualidad humana comprende un área muy compleja e importante de nuestra vida. A pesar de ser un acto  con múltiples componentes satisfactorios, a menudo se esconden frustraciones, problemas e insatisfacciones que afectan tanto a nivel individual como a nivel de pareja. Es una de las formas más relevantes de relación con el “otro”, por lo que los  factores emocional-afectivos son de fundamentales.


El abordaje de los problemas de la sexualidad es delicado y nunca puede tratarse aisladamente  ya que los ingredientes personales y situacionales del individuo serán de especial importancia a la hora de hacer un diagnóstico. Es bien sabido, por ejemplo que la ansiedad, el estrés y otros problemas emocionales, afectivos o de cualquier otra índole pueden llegar a afectar esta parte tan íntima del individuo. No hay que olvidar tampoco que se presenta como un factor variopinto y complejo en el que cada sujeto, de forma personal y única se expresa. Por lo tanto hay que tener en cuenta que cualquier alteración de la sexualidad no es posible abordarla sin una visión integradora y globalizadora de los otros elementos vitales de la persona.

Sin adentrarnos en ni en Parafilias, ni en trastornos de la identidad sexual y siguiendo la clasificación diagnóstica del DSM-IV, nos centraremos en los trastornos sexuales reconocidos, haciendo un breve repaso de cada uno de ellos.

TRASTORNOS SEXUALES, SEGÚN DSM-IV

a)      Deseo sexual hipoactivo comprende un trastorno del deseo sexual, igual que el trastorno por aversión al sexo, según esta clasificación (DSM-IV) .En este primer caso, hallamos la ausencia de la fantasía o práctica del deseo sexual. No hay una motivación por tener relaciones sexuales ni todo lo referente al sexo. Ello puede ir asociado a problemas de excitación o dificultades para llegar al orgasmo aunque no es un factor determinante. Suelen acudir a consulta presionados por sus parejas. Se observa apatía pero no frustración en el caso de la privación sexual. Se inicia en la pubertad, siendo más común en la edad adulta y la pérdida de deseo puede ser continua o puntual. En algunos casos puede presentarse ante la falta de interés y compromiso.

b)     Trastorno por aversión al sexo es el segundo trastorno en el que hay una ausencia del deseo sexual. Se caracteriza por la aversión al mismo y se busca la evitación del contacto genital con la pareja. Se presenta miedo y ansiedad a la hora de mantener relaciones sexuales con un compañero. La ansiedad oscila desde formas leves hasta formas extremas (desmayo, mareos, náuseas...) por lo que este trastorno también es conocido como “fobia al sexo”.  Esto conlleva graves problemas en las relaciones interpersonales, evitando el contacto y en la que se utilizan diferentes estrategias para alejarse físicamente del otro (acostándose pronto, descuidando el aspecto…).

c)      Trastorno de la excitación sexual en la mujer caracterizado por la incapacidad de la respuesta de lubricación, desde la fase de la excitación hasta el fin del acto sexual. La mujer puede sentir escasa o inexistente sensación subjetiva de excitación sexual y placer con sequedad vaginal y dolor durante el coito.
d)     Trastorno de la excitación sexual en el varón en este caso se da una incapacidad para mantener una erección apropiada hasta el final del acto. Se conoce popularmente como “impotencia” . La perdida de la erección puede darse antes o durante el encuentro sexual. Produce ansiedad, miedo, fracaso, preocupación y pérdida subjetiva de la excitación sexual y el placer. Puede existir pérdida de autoestima, vergüenza y problemas importantes a nivel de pareja.

e)      Trastorno orgásmico femenino caracterizado por la ausencia o retraso del orgasmo después de una excitación y estimulación adecuada. Puede alterar la imagen corporal, la autoestima y la relación con la pareja.

f)       Trastorno orgásmico masculino también conocido como “eyaculación retardada” y se caracteriza por la inexistencia o dificultad para que el varón llegue al orgasmo. Hay placer en el inicio de la relación sexual pero pérdida del mismo durante el transcurso del coito. La eyaculación en estos casos, suele conseguirse con la masturbación.

g)      Eyaculación precoz se caracteriza por la existencia de la eyaculación ante la mínima estimulación sexual o poco tiempo después de la penetración, sin que la persona lo desee.

h)     Dispareunia no orgánica dolor genital durante el coito, pero también pueden existir antes o después del acto. Se presenta tanto en hombres como en mujeres y el dolor es descrito desde  leve hasta grave. La exploración médica descarta cualquier tipo de anormalidad.

i)        Vaginismo no orgánico contracción involunataria, frente a la introducción del pene, los dedos y/o  tampones. Dicha contracción puede ser ligera o intensa. La mujer puede desear el coito pero el espasmo se lo impide.

Esta clasificación también hace referencia al trastorno sexual debido a enfermedad médica, trastorno sexual inducido y el trastorno sexual inducido por sustancias, mas sin embargo no contempla el trastorno del impulso sexual excesivo (ninfomanía o satiriasis) que sí clasifica el CIE-10. Este trastorno se define por un malestar subjetivo ante un recurrente impulso y deseo sexual. Según algunos estudios, un 80% de personas que padecen este trastorno presentan también un trastorno por abuso de sustancias. Hay una adicción al sexo, en el que la persona busca reiteradamente la relación sexual. Estos sujetos se sienten incapaces de detener su impulso y  generan malestar cuando hay privación del sexo.

Las causas psicológicas de estos trastornos abarcan multitud de factores, pero la ansiedad casi siempre está presente. Tal y como he citado al principio, la intervención debe ser global dentro de todos los aspectos del individuo y no solo haciendo una exploración psicosexual.

Bibliografía

Capítulo VI. Trastornos de la Sexualidad. A, Talarn.  Manual de psicopatología Clínica. A. Jarne., A., Talarn (comp.) 2000. Fundació Vidal i Barraquer, Paidós, Barcelona.

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