martes, 3 de enero de 2012

DOLOR FÍSICO Y DOLOR EMOCIONAL; EFECTOS SIMILARES



Cristina relataba como se sintió cuando su marido le anunció que deseaba divorciarse; un dolor intenso la dejó paralizada. Isabel enmudeció más de una semana, bloqueando sus vías de comunicación cuando recibió la noticia de la pérdida de su bebé. Marcos tuvo taquicardia y una fuerte ansiedad cuando se enteró accidentalmente de que su esposa le era infiel…Esto es;  un insulto, una amenaza, una ofensa, una traición, una mala noticia…causan dolor. Un dolor ilocalizable en el cuerpo pero que se siente profundo en el  ser y  que a pesar de ser diferente a una herida física, la sensación  es muy parecida.


Aun y las diferencias, está demostrado que el dolor físico y psíquico comparten similitudes en cuanto a sus efectos. De esta manera, un insulto por ejemplo, puede producir la misma sensación de dolor que una bofetada, incluso en la desarticulación de los músculos faciales. Del mismo modo, recibir malas noticias puede desencadenar un efecto de shock similar al de un desmayo, en por ejemplo una repentina bajada de la presión arterial. No en vano entonces, las personas solemos utilizar expresiones  metafóricas para referirnos a un dolor emocional como por ejemplo “fue como una patada en el estómago, “fue una bofetada”, “ esa noticia, fue un golpe tan duro que me dolió todo el cuerpo…”

De nuevo, me parece sorprendente, la conexión entre nuestra mente y nuestro cuerpo. Por más que intentemos separar uno de otro, conviven juntos y como tal se quejan juntos y tal vez de maneras muy similares. Me pregunto ¿Por qué el dolor físico y el dolor emocional están tan unidos? El neurocientífico Mary Frances O’Connor , de la Universidad de California fue uno de los científicos que sometió el dolor emocional a investigación (2008). Mediante escaneos cerebrales y diversos experimentos demostró que la parte del cerebro que procesa el dolor físico también se ocupa del dolor emocional y parece ser que como seres humanos, esto estaría muy relacionado con lo social.

De la misma manera  opina Naomi Eisenberg (UCLA)  cuando afirma que las partes del cerebro que se activan al sentir dolor físico, son las mismas que  se activan cuando sentimos dolor psíquico y la explicación estaría muy relacionada con el apego social que sentimos los seres humanos. Esto es; las relaciones sociales son básicas para nuestra supervivencia como especie. Mientras un individuo único puede estar en peligro, en grupo tiene más probabilidades de  sobrevivir. De esta manera; la pérdida, el rechazo, la amenaza, la ofensa o la rotura de un vínculo con alguien producen un dolor intenso, indescriptible pero no por ello menos importante que el dolor físico.

Otra investigación, realizada por el psicólogo Nathan Dewall, de la Universidad de Kentucky y publicada en la revista Psychological Science afirma, que ambos tipos de dolor, son igualmente similares. Esto se comprobó  mediante diferentes experimentos en las que se utilizó un placebo, concluyendo que los sentimientos de un dolor físico y uno emocional eran iguales. Por otra parte; los relatos explicados por diferentes pacientes coincidían en explicar que por ejemplo el rechazo de alguien querido, la soledad, o lo síntomas de depresión eran tan reales como los causados por una articulación rígida o un dolor físico localizable en un punto del cuerpo.

En resumen; cuerpo y mente sienten y padecen con efectos similares. Mientras podemos situar en una parte concreta del organismo una herida, podemos sentir queja en nuestras entrañas por un dolor psíquico. Tal vez sin localizarlo, tal vez sí, si somatizamos. La cuestión es que duele de la misma manera, por dentro que por fuera  y de manera intensa. Al igual que una lesión necesita su periodo de curación, la mente y el “corazón” necesitan sus cuidados y su atención. Cuidémonos, por fuera y por dentro, para ir sanando todos los “golpes” que nos va trayendo la vida.   


Bibliografía

How emocional pain can really hurt (BBC, 2008) UK

Physical Pain and Emotional Pain: More similar than you think, (2009) by Jonanthan Rottenberg, Ph. D. In Charting the Depths. Psychology Today

5 comentarios:

  1. Leyendo tu artículo me planteo que quizás el dolor psicológico puede llegar a dejar "cicatrices" más duraderas que el dolor físico. Un dolor físico, por ejemplo un dolor de muelas, por muy intenso que sea pasa al olvido poco después de ir al dentista. Sin embargo el dolor que produce un desencuentro con la pareja o cualquier otro "disgusto" psicológico pueden marcar para toda la vida.

    Un saludo Nuria

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    1. Es así Alfredo, el dolor psicológico puede ocasionar cicatrices mucho más duraderas que el dolor físico; y mucho más difíciles de curar también...

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  2. Muchas gracias Alfredo!

    Y sí, tienes mucha razón. Los dolores internos son los más difíciles de curar y puden dejar una gran huella. Es importante cuidarnos y mimarnos por dentro.Es muy importante.

    Saludos y feliz año
    Núria

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  3. Excelente artículo para que le demos importancia a nuestras emociones.

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