jueves, 8 de marzo de 2012

¿QUÉ PASA EN EL AMOR CUANDO SIEMPRE SE ACABA LLORANDO?


En alguna publicación he habado de  los mecanismos que utilizamos las personas en la elección de pareja y he concluido  con los patrones de repetición que tendemos a realizar de una manera inconsciente cada vez que iniciamos una relación. En esta nueva entrada me gustaría hablar de cómo esos patrones nos juegan malas pasadas y sin querer discriminar, hablaré especialmente de mujeres. No porque ellos no repitan patrones, que también lo hacen, sino porque dispongo de muchísima más información documentada y porque suelen ser más ellas quienes buscan en consulta una respuesta psicológica a dichos patrones.

Por ello y antes de empezar, me gustaría dedicar este artículo a todas las mujeres que “sin saber porque” caen una y otra vez en los mismos errores a la hora de vincularse con sus respectivas parejas. Todas ellas grandes, capaces, listas, competentes suelen triunfar en todos los ámbitos de su vida pero en el amor se quedan enganchadas a una relación insatisfecha, que las hace sufrir y que las desgasta una y otra vez.


En primer lugar, hay que decir que sería muy costoso y largo remontarnos a la infancia para buscar una explicación exacta de cómo aprendimos a amar. Como apunte, solo mencionar que cada una con padres y madres distintos, con entornos distintos y situaciones distintas ha forjado  una huella que más tarde reproducirá a la hora de hacer vínculos emocionales.

Repetir conductas forma parte de la identidad humana pero ¿que pasa en el amor cuando siempre se acaba llorando? Sin duda hay que detenerse y reparar en uno mismo para ver qué es lo que se está haciendo mal y con ello, no digo que un mal amor sea culpa de la mujer, lo que pretendo decir es que si en una relación se sale  siempre lastimada es necesario pensar qué parte de responsabilidad se tiene sobre ello.

¿Qué hago mal?

Una mujer que pretende entender el porqué sus relaciones están siempre llenas de sufrimiento, suele sentarse en consulta con estas preguntas ¿Qué hago mal? ¿Por qué no me quieren y/o siempre me sale mal? ¿Por qué siempre me enzarzo en un amor que me deja destrozada a pesar de todos mis esfuerzos? 

Para entender ciertas cuestiones, a mi me gustaría empezar modificando un poco estas preguntas. De esta manera al “¿Qué hago mal?”, yo añadiría ¿qué hago mal CUANDO ELIJO? Pues, en algún sentido elegimos y amamos a una persona en función de lo que yo puedo darle a la misma. En segundo lugar en vez de preguntarnos ¿Por qué no me quieren y/o siempre me sale mal? Yo modificaría ¿Por qué no puedo darme cuenta de que no saben quererme? Pues a menudo no es una cuestión de que no te  quieran sino de que no saben cómo hacerlo. No tienen los recursos necesarios para gestionar un amor que tal vez les quede grande. Por último, a la pregunta ¿Por qué siempre me enzarzo en un amor que me deja destrozada a pesar de todos mis esfuerzos?  más que añadir, yo daría una llave porque justo ahí se esconde la cerradura de todo. Por ello,  la pregunta se modifica  a ¿A pesar de tanto sufrimiento qué ventajas saco de ello? Y es que alguna recompensa psicológica tiene que haber para seguir en algo que reporta sufrimiento, por muy doloroso que sea.

Gestionar mal el propio amor

Una mujer que sufre a niveles insospechados por una relación que no la satisface puede que esté en primer lugar gestionando mal su amor propio. No es que no se quiera a si misma, es más puede que incluso se quiera en demasía y por ello se sienta capaz de salvar un amor  con multitud de dificultades aunque en ese proceso  tenga que dejarse la piel, las lágrimas y su autoestima y tal vez sea este el beneficio que ella saque (creer que se es capaz de salvar a otro, da gratitud, aunque por ello uno se destroce en el camino)

¿Por qué amar así?

Biológicamente la mujer está superdotada para cubrir todas las necesidades de su bebé. Ella lo alberga en su vientre, ella lo amamanta, ella es capaz de dar la vida por él. Esto es; la mujer posee un amor INCONDICIONAL hacia su hijo. El problema resulta cuando esa mujer, capaz en todos los ámbitos se enamora de un “bebé” de cierta edad. Esto es; un hombre que no es capaz de actuar como tal y que necesita de ella ese mismo amor incondicional que precisa un niño. Entonces aquí entra ella, la mujer capaz que  estruja su vida para dar todo lo que ese “hombre-niño” necesita.

Lo que quiero decir es que hay mujeres que sin darse cuenta y desde una posición muy primaria escogen a esos “adultos” incapaces por sí mismos para brindarles el mismo amor que harían con su propio hijo. Un amor incondicional en el que todo vale cuando el niño llora, aunque esto suponga sufrir y dejarse la piel. Siguiendo en esta línea,  tenemos un hombre que necesita todo de esa mujer  y que sabe que se lo puede dar. Al tiempo, ella gestionará mal su amor propio creyendo que puede atender a todas y cada una de las necesidades de ese hombre, por lo que no estamos hablando de un amor recíproco sino de un amor que pide, pide y pide para satisfacerse mientras la otra parte desfallece, desfallece y desfallece dándo.

¿La elección?

Sabemos que no es en vano. Este tipo de mujeres no eligen a un hombre que no las necesite. Eso de alguna manera las haría sentirse “inútiles”. ¿Cómo confirmarían que ella es la salvadora que todo lo puede? De alguna manera se elige  inconscientemente por aquel al que se puede cambiar (y nunca se cambia) Es algo así como una elección de lo que el otro “puede llegar a ser” y no por lo que realmente es.

En resumen; en este tipo de relación hay un vínculo “perfecto” para el que pide y para el que da. Uno espera satisfacer algo que por sí mismo no puede, la otra espera cambiar algo de lo que cree que tiene el poder. Pero la realidad es que él nunca cambia y es capaz de permitirse no llamar, no comprometerse, ser infiel o poner excusas…porque ella siempre le comprende, siempre le perdona (como una madre a su bebé) aun así este tocando el infierno y dejando su autoestima por el suelo por un hombre que ya es “adulto”. Una autoestima que se enamora de la idea de conseguir algo que la hará grande;  ¿“Soy tu dueña y tu esclava” ?

Bibliografía

Mujeres malqueridas. M. Michelena, La esfera de los libros, Madrid, 2007

Las mujeres que aman demasiado. Zeta Bolsillo, Barcelona, 2006

Los errores de las mujeres en el amor. G, Nardone, Paidós, 2011

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