jueves, 12 de abril de 2012

"HUELE A...": LOS RECUERDOS




“Es oler el campo y el mar y ver recuerdos de mis ocho años...”- relataba Guillermo al contarme sus vacaciones- Le dedico este post, a él y a todos los que se preguntan porqué el olfato tiene ese poder en nuestro cerebro.


La vista, el oído, a veces el gusto, incluso el tacto nos evocan  gran variedad de recuerdos pero el olfato es el  sentido  más  poderoso para evocarnos memorias. Oler el aroma de un perfume puede transportarnos a momentos y a personas más íntimas, oler un determinado manjar puede hacernos recordar igualmente momentos pasados…De la misma manera, podemos adentrarnos en recuerdos cuando olemos un libro u olemos una brisa fugaz. ¿Quién no ha sentido eso de “huele a verano, huele  a ese plato que cocinaba mi madre o huele a esa persona determinada”?  Y es que sí, el olfato y la memoria están estrechamente relacionados.


Una de las razones principales por las que este sentido es más destacable que otros en lo que a memoria se refiere es porque está interconectado con las regiones cerebrales de la emoción. Esto es; el nervio olfativo se encuentra cercano a la amígdala (área cerebral conectada con la emoción) y al hipocampo (responsable del aprendizaje asociativo). Las investigaciones en imágenes cerebrales han constatado que ante una percepción olfativa, la amígdala se activa rápidamente, cosa que no sucede con los otros cuatro sentidos.

El sistema límbico, parte primitiva del cerebro incluye las zonas que controlan las emociones, la memoria y el comportamiento. Es curioso como podemos recordar tantos acontecimientos a través del olfato cuando en realidad las neuronas sensoriales en el epitelio solo sobreviven 60 días. Increíblemente, estas neuronas tienen sucesoras, generando nuevas y haciendo que estemos dotados para seguir manteniendo esos recuerdos. En palabras de Linda Buck; “los recuerdos sobreviven porque los axones de las neuronas que expresan el mismo receptor, siempre van al mismo lugar” Esto es; maravillosamente los recuerdos se almacenan en el hipocampo y a través de la memoria los recuperamos.

Existen investigaciones muy interesantes sobre cómo el olfato nos hace recordar. Por una parte, estudios  realizados por el hospital “Sfanta Maria” de Rumania nos indican que las sensaciones olfativas se conectan con regiones que procesan el lenguaje y la memoria haciendo que se desencadenen respuestas emocionales involuntarias. Es más; sin ser un sentido que cumpla una función vital única en el reconocimiento de objetos sí que tiene una gran función a nivel de comportamiento afectivo y social. El olfato es capaz de atraernos inconscientemente a cierto tipo de personas en nuestra vida íntima y social.

Otra investigación destacable es la que postulan, los investigadores del Instituto Weizmann, en Israel y en la que constatan que “la primera asociación de un objeto con un olor tiene una representación cerebral única”, para olores agradables y desagradables donde se graba ese recuerdo oloroso. Sin embargo también se ha investigado sobre las experiencias acerca de un olor determinado y hay quien afirma que si un olor concreto se relaciona con una experiencia placentera y más tarde tiene una relación con un evento negativo, ya no producirá placer sino que generará tensión o aversión.

En resumen; el olfato es el sentido más interconectado con las áreas cerebrales de la emoción e involuntariamente evocamos recuerdos. Biológicamente estamos dotados con un maravilloso sistema que hace que podamos recordar. Por otra parte, los olores podrían condicionarse dependiendo de las experiencias que nos produzcan. Increíble y maravilloso…constantemente huele a…RECUERDOS.


Bibliografía

The Scent of Desire: Discovering Our Enigmatic Sense of Smell.  Herz, R.S. New York: William Morrow/HarperCollins Publishers.


Scent can be a powerful Memory Trigger.

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