sábado, 7 de julio de 2012

¿QUÉ FACTORES SOCIALES AUMENTAN NUESTRA SIMPATÍA?


Cuando estamos rodeados de gente simpática y agradable, nuestro estado afectivo se vuelve positivo. Del mismo modo una situación  percibida como graciosa, aumenta nuestro estado anímico. Parece entonces que la simpatía como mecanismo de influencia social tiene una gran fuerza. Nos preguntamos aquí qué factores son principalmente los que nos provocan este estado agradable  y de qué modo lo  hacen.


Varias investigaciones en Psicología social se han dedicado a indagar sobre este tema y las conclusiones a las que han llegado los expertos han apuntado en una coincidencia. Esta es, que a pesar de que son muchos los factores que producen simpatía, cuatro despuntan siempre y nunca fallan. Hablamos del; atractivo físico, la semejanza, los elogios y halagos y la familiaridad. Veamos con más detalle, cómo imperan éstos en nosotros.


La Belleza

Comprobado. A la gente atractiva se le atribuyen rasgos de personalidad más positivos (inteligencia, bondad…) lo que hace que aumente su nivel de influencia en los demás. (Eagly y cols, 1991). No es de extrañar entonces que la gente más bella suela recibir tratos más favorables, incluso en sistemas judiciales y situaciones de emergencia (Benson y col, 1990). Por otra parte, la belleza es comúnmente utilizada para anunciar cualquier producto con el objetivo de despertar en el consumidor una sensación agradable. (Smith y Engel, 1968)

La Semejanza

Gustos similares y semejanzas entre las personas crean mayor grado de simpatía. ¿De qué manera? ¿Por qué? Sencillo; un sentimiento de identidad común hace que el otro individuo parezca más cercano afectivamente hablando. Imagínese en un entorno cotidiano pero desconocido, por ejemplo en la cola de un supermercado o de un cine, incluso en una fiesta de compromiso. Frases como “Veo que usted también es del Barça” o “ ¿Vive en Galicia?, mi abuela era gallega…”  hacen que un individuo experimente una actitud de simpatía hacia el otro. (Tajfel, 1981)

Elogios y Halagos

Piropos, cumplidos y elogios producen en nosotros un alto grado de simpatía hacia quien nos los ofrece. Curiosamente en demasía, producen un efecto contrario, llegando a sentirse engañado.

La Familiaridad

Según Zajonc, 1968 y Bornstein y cols, 1990, “La exposición repetida a un estímulo aumenta la atracción hacia él” por lo que hay tendencia a evaluar positivamente los objetos que nos resultan familiares. De la misma manera Mita, Dermer y Knight, 1977, demostraron en un experimento que las caras familiares, nos son más atractivas. Hay que matizar que la relación entre familiaridad y simpatía viene dada siempre y cuando se asocie a un estímulo positivo. De lo contrario;  crearía rechazo.

En resumen; alguien bello nos hace ser más simpáticos, alguien que comparte una semejanza común con nosotros también. De la misma manera un elogio siempre será un motivo para atribuir simpatía hacia quien nos  elogia y un estímulo familiar nos aportará una sonrisa agradable. Con todo ello no es extraño que compremos los yogures que compraba mamá, que los anunciantes utilicen una chica guapa para vendernos un coche o que alguien que comparte una afición con nosotros nos resulte más simpático. Una vez más, tenemos la importancia de la interacción social en nuestra vida.

Bibliografía

Influencia Social. Principios básicos y tácticas de influencia. Psicología Social (1999) J.F.Morales., C.Huici., M.Moya., E.Gaviria., M. López- Sáez. Mc GRAW-HILL.

1 comentario:

  1. Esto es excelente me resulto muy útil Gracias!!

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