miércoles, 17 de octubre de 2012

¿CÓMO TRATO A UN FAMILIAR CON DEMENCIA?


Negarse a ser cuidado, rechazar la comida o incluso tirarla, deambular, escaparse…son algunos de los comportamientos que puede tener una persona con demencia. Ante estas y otras conductas se hace presente un desajuste familiar que conlleva un mal estar muy profundo. Es común que este malestar se traduzca en desánimo, ansiedad, irritación e incluso desesperación. En mi experiencia como profesional, cuando trato con familiares de pacientes afectados por alguna demencia,  me encuentro a menudo con la misma  pregunta. Esta es ¿Qué hago? ¿Cómo le trato? Por ello, quiero dedicar este post a todas esas familias que buscan pautas para lidiar con tales comportamientos de alguno de sus allegados. Espero resulte útil y de interés.

En primer lugar y antes de llegar a la pregunta objetivo;( “¿qué hago?”), me gustaría dejar claras dos cuestiones importantes y a tener en cuenta. La primera de ellas hace referencia a la sintomatología psicológica y conductual propia de la demencia. Esto es; debemos saber que a lo largo del transcurso de esta enfermedad habrá alteraciones psicológicas que pueden ser de muy diferente índole, siendo las más comunes; alteración de la percepción, del contenido del pensamiento, del ánimo y de la conducta. Asumiendo esta parte, nos resultará más fácil entender qué sucede. Evidentemente esto por si solo ni es consolador ni efectivo para enfrentarse a un familiar que está sufriendo este tipo de alteraciones pero sí, es un primer paso. En segundo lugar, es igual de relevante preguntarnos qué queremos cambiar exactamente. Por ejemplo; que no grite, que coma…Debemos tener en cuenta que no podemos asumir de golpe un montón de cambios. Debemos ir poco a poco, con objetivos claros, concretos y cortos. A partir de ahí, hay que identificar la conducta-problema y plantear objetivos realistas. No pretendemos que el paciente de repente vuelva a la normalidad ni que las conductas dejen de estar alteradas. Pretendemos ayudar al enfermo como objetivo principal (minimizando el problema)  y ayudarnos a nosotros mismos, enfrentándonos a esa situación que tanto estrés nos produce.

Ahora entonces llega la pregunta: ¿Qué hago?

-          Fomentar la autonomía: todo y que resulta una parte muy difícil debemos ayudar al enfermo fomentando las áreas que aún mantenga por sí mismo. Si le cuesta vestirse por ejemplo, le ayudaremos, dejando que él haga una parte, aunque sea pequeña. Le guiaremos dando una orden cálida pero concisa y clara. Podemos por ejemplo repetir en voz alta los pasos a seguir en una determinada tarea.
-          Orden y tranquilidad: una manera de minimizar el estrés es hacer que el entorno sea tranquilo y esté ordenado. Sin correr, sin hablarle con prisas y pautando las tareas que hay que realizar. Es muy importante marcar rutinas.
-          No use la riña: es muy común desesperarse ante un enfermo que padece demencia. Es importante no reñir los actos que haga mal ni hacerle sentir culpable de sus conductas anómalas. Hemos de tener presente que en ellas no hay el objetivo de herir y que son fruto de la enfermedad.
-          Fomentar la comunicación: Esta parte también resulta difícil cuando parece casi imposible dialogar con alguien que no atiende a la coherencia pero es de suma importancia hablarle, escucharle cuando lo necesita (aun cuando el discurso sea incompleto e incoherente), incluso provocar el contacto físico. También hay que dar el tiempo necesario para que pueda responder y nos dirigiremos a él, siempre por su nombre. Nos ayudará formular preguntas cortas, sencillas y claras y hablarle en positivo (decir lo que tiene que hacer, no, lo que no puede hacer) Hay que evitar interrogatorios y cuando el paciente no recuerde algo indíqueselo con el dedo, dibújelo o ayúdele a que recuerde pero sin presionarlo ni reñirlo.

Cuando el paciente sufra problemas de conducta tales como delirios o alucinaciones

-          No alimente su falsa creencia: No hay que darle la razón ni crear un diálogo en torno a esa idea nunca. Desvíe la atención hacia otros temas de su agrado, háblele con tranquilidad y cariño y si está nervioso intente calmarlo. Si ve que se pone agresivo o incontrolable, llame a un médico y no le deje solo. Si hay alguien más, no hablen de lo que le esta pasando delante de él.
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Si se observan trastornos del estado de ánimo tales como depresión y ansiedad

-          No le diga que debe animarse: fortalezca las tareas que haga bien, evite que se sienta inútil, intente que realice alguna actividad de su agrado. No le critique por su falta de interés ni le riña si no ha terminado una tarea.

Si los problemas son de agitación y agresividad reaccione con calma y fíjese en los estímulos que le ponen nervioso para evitarlos. De nuevo, no le grite ni le riña y busque algo que sea de su agrado.

En resumen: es muy importante saber que la demencia cursa con alteraciones psicológicas y conductuales tales como trastornos del estado del ánimo (depresión, ansiedad y apatía), agitación (agresividad, inquietud y deambular errático), síntomas psicóticos (alucinaciones y delirios) y trastornos de la conducta alimentaria. En segundo lugar hay que determinar la conducta problema (recordemos que no podemos hacer multitud de cambios de golpe) y en tercer lugar y como denominador común hay que mantener la calma, no reñir nuca al paciente, no alimentar delirios, calmarlo y  establecer rutinas, así como dar pautas claras y concretas y cortas.

Ciertamente, la convivencia con un paciente que sufre demencia no es solo complicada sino que también genera mucho nerviosismo y ansiedad. Es importante, aceptar la situación y que el entorno sea lo más relajado posible. Por nuestra parte, también es relevante que podamos tener un espacio donde desahogarnos, incluso donde practicar respiración y técnicas que nos ayuden a enfrentarnos al estrés.

Desde aquí, mi gran apoyo tanto para las personas que sufren demencia como para todos sus familiares.


Bibliografía

Problemas de conducta en las demencias. Guía para familiares. Junta de Extremadura, 2010
http://www.discapacidadonline.com/wp-content/uploads/2012/09/problemas-conducta-alzheimer-otras-demencias.pdf

2 comentarios:

  1. Que gran entrada. Siempre he sentido especial interés hacia los niños y ancianos por ser los seres más vulnerables de ésta socidad. Y como bien dices en parte del escrito, hay que fomentar mucho la autoestima, el sentirse aún útiles.

    Un enorme abrazo
    Yolanda.

    http://dondelasemocionesnosllevan.blogspot.com.es/

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    1. Muchísimas gracias Yolanda. Es un tema delicado pero que se da mucho hoy en día. Gracias por tu colaboración. Es un placer compartir.
      Un abrazo
      Núria

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