miércoles, 14 de noviembre de 2012

"QUIERO SER FAMOSO": LA FAMA A CUALQUIER PRECIO.



Premio para quien cuente la intimidad más estrambótica, premio para quien “dé más la nota”, premio para quien haga el mayor ridículo y premio para quien sea capaz de humillarse a sí mismo o incluso a alguien a quien ama…la cuestión; alcanzar cinco minutos de gloria aunque eso suponga perder la dignidad ante millones de televisiones de todo el País. La oferta televisiva, entre otros medios de comunicación, apuesta por programas en los que  el objetivo es dar la fama a cualquier precio.

Oferta pero no en vano la demanda. Miles de personas aspiran a toda costa, a ser una de las estrellas del momento en cualquier reality anunciado o en cualquier concurso programado. ¿Edades? Diversas, hay para elegir. Estamos ente un fenómeno que crece y que de manera muy implícita deja patente un perfil psico-social determinado. Sociólogos y Psicólogos, investigan, ante la cultura del no esfuerzo y la búsqueda de un reconocimiento social como necesidad primaria. Veamos cómo es el perfil que hay detrás de estos programas en los que se deben realizar todo tipo de  variopintas estrategias actitudes y conductas para alcanzar  el reconocimiento.

El psicólogo José Errasti, en un reportaje publicado hace cuatro años, por el diario el País y titulado; “ridículo, desnudo y cornudo pero famoso” nos explica esta necesidad de reconocimiento social que viven ciertos individuos en la actualidad. Partiendo de la base de que los medios de comunicación desempeñan un papel muy relevante como incentivadores de este reconocimiento, hay quien elige identificarse con ellos. Mientras un grupo de personas con ciertos valores determinados pueden sentir vergüenza y ridículo otros pueden sentir satisfacción y orgullo ¿La diferencia? Unos creen que ganan prestigio social ante los demás y otros sienten que de hacerlo, perderían ese mismo prestigio ante los suyos y ante el resto de la sociedad. Tal y como afirma este experto en Psicología de la personalidad; “la respuesta es una mezcla de factores sociológicos, culturales y psicológicos" “al igual que el nivel económico, social y cultural también es importante”. Con ello, no se pretende decir que la gente poco formada se identifique con  este tipo de programas, ni mucho menos, pero sí que clases sociales altas y educacionalmente competentes padecen de un sentido más  acentuado de la vergüenza y el ridículo como forma de mantener un estatus  social determinado. Por otra parte, los factores individuales, familiares y la influencia de ciertos  referentes del entorno también son importantes.

Pero yendo más allá e independientemente de los participantes en esta clase de reality shows, sabemos que estos programas tienen éxito y audiencia y a pesar de ser criticados y juzgados, muchos están detrás de la pantalla, esperando un nuevo espectáculo. Desde el punto de vista psicológico, alguna investigación apunta que esta clase de programas satisface la parte más primitiva del ser humano. Esto es; el voyerismo y exhibicionismo, por citar solo algunos ejemplos. De esta manera “prima lo perceptivo sobre lo intelectual y lo actuado, sobre lo pensado”. En otra línea, otras investigaciones afirman que por muy escandalosas que nos parezcan ciertas actitudes,  en este tipo de programas  se da una identificación entre espectador y participante. Dicho de otra manera; ciertas emociones y conductas, son parecidas a las que nosotros podemos llegar a sentir día a día y al verlas podemos llegar a sentir cierto tipo de empatía. Es más, nos hace ponernos en situación de decisión si pensamos que haríamos en un u otro sentido. De ahí que muchos de estos programas opten por valorar las votaciones del público y el ganador sea el resultado de las decisiones del espectador. Como seres sociales, por una parte, estamos dispuestos a ser participes del chisme y por otra a unir nuestras fuerzas de justicia para defender a aquel que se lo merece y aquel con el cual uno llega a identificarse.


En resumen; las investigaciones, apuntan que por un lado, será un conjunto de valores los que nos harán ser o no participes de ciertos programas, al igual que otros factores individuales y sociales. Por lo que respecta al espectador, hay quien dice que satisfacemos partes primitivas con el visionado de estos realitys, mientras también hay quien afirma que nos vuelve empáticos y participativos como seres sociales.

Gente común, gente mayor y  gente joven son espectadores de este tipo de retransmisiones, lo que a menudo permite fantasear con la idea de ganar fama y estatus de manera gratuita y a menudo de manera burda. Una especie de mensaje subliminal y psicológico es lanzado desde el bastidor de estos programas; “usted puede ser uno de ellos”, lo que a mi modo profesional de entender resulta una amenaza para el desarrollo madurativo y psico - social del individuo en ciertas ocasiones y en determinados programas, sobretodo en lo que respecta a niños y jóvenes.  ¿Hasta dónde llegará este fenómeno? ¿Será verdad lo que dijo él hace ya más de cuarenta años…? “En el futuro, todo el mundo será famoso durante quince minutos” (Andy Warhol, 1968)

Bibliografía

“Ridículo, desnudo y cornudo, pero famoso”, C.Pérez-lanzac, 2008, El País

“Psicología y medios de comunicación” Papeles del Psicólogo, nº62, C. Rolla, D. Sastre, A. Delgado, D. Goldzac y A.C. Martín, 1995.

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