lunes, 30 de enero de 2012

LA IMPORTANCIA DE LA AMISTAD; BENEFICIOS Y CURIOSIDADES


“¿Te acuerdas de aquel día…?
Tengo que contarte lo que me ha pasado…
¿Estás bien?
Cómo nos reímos ayer…
Anímate, ¡¡tú eres grande!!
¿Organizamos un viaje?
Tú ya me entiendes…
Ya sabes que puedes llamarme cuando lo necesites.
La próxima vez saldrá mejor…
Gracias, siempre estás ahí cuando lo necesito”

Estas son frases comunes entre nuestros amigos. Con ellos contamos, disfrutamos, compartimos experiencias, apoyo, generamos empatía, diversión, complicidad…y un sinfín de momentos que nos aportan multitud de ventajas como seres sociales y particulares. Y es que  uno de los vínculos más notables que hacemos los seres humanos, es la amistad.

Desde la Psicología social es muy interesante ver cómo se forma este lazo y qué  gran función tiene para nuestra salud. Tan relevante resulta este tema que ya desde tiempos muy antiguos, filósofos y poetas han clamado sobre él. Veamos qué factores influyen en su desarrollo, cómo se establece este vínculo y qué beneficios nos otorga, así como algunas curiosidades.

“La amistad perfecta es la de los buenos y de aquellos que se asemejan por la virtud. Ellos se desean mutuamente el bien en el mismo sentido.”
                                                                                                                                    Aristóteles

Factores que influyen en el desarrollo de la amistad

La amistad empieza en la atracción. Está claro, unas personas nos atraen y otras no. Nos sentimos atraídos por ellas porque pensamos que nos pueden aportar cosas, porque se crea una buena conexión, porque hay algo que compartir pero ¿qué factores influyen exactamente? Estudios e investigaciones han apuntado en la misma dirección. Con pequeñas variaciones, la mayoría de autores afirman que los factores por los cuales se inicia un proceso de interacción amigable con otros son por;
  • Proximidad; los que se encuentran físicamente más cercanos, ya sea en el trabajo, en el barrio, en el lugar de estudios, son con los que se suelen compartir más actividades (Nahemow y Lawton, 1975) por lo que es más probable establecer un lazo de amistad con ellos. Una curiosidad a destacar, es una investigación de Segal, 1974, dónde se observó que en grupos donde se compartía un espacio común (clase o trabajo) la gente solía hacerse más amigo de los que se apellidaban por la misma letra que uno, o se sentaban en asientos más cercanos.
  •  Semejanza; no es suficiente estar cercano. Ha de haber una “simpatía” y una afinidad con el otro para poder empezar a crear lazos de amistad. También serán importantes la edad, la procedencia, el nivel cultural y la clase social, según diversos autores.
  • Reciprocidad; cuando podemos compartir los mismos gustos, las mismas aficiones u opiniones (Forgas, 1992, Zajonc, Mclntosh, 1992) tenemos más probabilidades de establecer amistad. Por otra parte y en este mismo sentido Gold y col, 1988, en diversos experimentos apuntaban que nos sentimos más amigables de aquellos que tienen comportamientos afines a los nuestros y solemos juntarnos con aquellos que actúan como nosotros en  situaciones determinadas.
  • Complementariedad; nos sentimos atraídos por personas afines y por aquellas que de alguna manera satisfacen nuestras necesidades psicológicas.
Otros estudios señalan la importancia del atractivo físico (nos fiamos más de las personas semejantes a nosotros físicamente), los intercambios satisfactorios (estamos más a gusto con aquellos con los que nos resulta fácil intercambiar gustos, opiniones o demás) y otras circunstancias con significado particular (disfrutar de unas vacaciones, un evento o una ocasión que nos permita poner expectativas sobre una buena amistad)

Beneficios de la amistad

La amistad cumple una función de apoyo social ya que genera sentimientos de pertenencia y aceptación. Esto incrementa la percepción del apoyo social y por consiguiente del ajuste personal lo que hace que incida de manera beneficiosa sobre la salud. El sentimiento de partencia a un grupo hace que se tengan más habilidades de afrontamiento, que se den sentimientos de auto-eficacia y que haya una satisfacción en las relaciones sociales.
Un interesante estudio (Casnuel, 1976) declaró que la satisfacción de las relaciones interpersonales iban relacionadas con el estrés y con los diferentes impactos negativos de la vida. Esto es; tener buenos amigos disminuía la probabilidad de estar más ansiosos por los diferentes problemas diarios, concluyendo que el apoyo social es un buen promotor del bienestar físico y psicológico del individuo.

Curiosidades sobre la amistad

Tom Rath, en su libro “Amigos vitales; la gente que no puede vivir sin” aporta unas curiosas estadísticas después de realizar una extensa investigación. Entre ellas destaca, que por ejemplo, el hecho de que tu mejor amigo coma de manera saludable, hace que tú tengas cinco veces más probabilidades de tener una dieta saludable también. Por otra parte, las personas casadas afirman que la amistad es cinco veces más importante que la intimidad física en el matrimonio y otra curiosidad apunta que aquellos que afirman no tener verdaderos amigos en el trabajo tienen muchas menos posibilidades de sentirse realizados y comprometidos en el mismo. De manera contraria, tener un buen amigo en el trabajo, aumenta siete veces encontrarse comprometido en el trabajo y ser más productivo.

En resumen; Ser aceptados por el grupo nos hace sentirnos bien y estar más felices con el entorno. Los amigos nos brindan su apoyo en momentos difíciles y su alegría en momentos placenteros. Nos ofrecen comprensión, cariño y apoyo y nos ayudan a que logremos nuestros deseos animándonos a ello. Nos otorgan beneficios tanto a nivel social como a nivel psicólogico. En definitiva; los amigos son un bien muy preciado, que necesitamos en nuestras vidas. Debemos sentirnos muy afortunados de poder compartir con ellos.



Bibliografía
Casnuel, J. (1976). The contribution of the social endearment to hot resistance. American Journal of Epidemiology, 104, 107, 123.

Psych Centra. The Importance of friendship. Collingwood, J. (2008). http://psychcentral.com/lib/2008/the-importance-of-friendship/La importancia de la amistad. Psych Central.

Sarason, Pierre G.R. e I.G. Sarason (1992). General and Specific Support Expectation and Stress as predictors of perceived supportiveness: An Experimental Study. Journal of Personality and Social Psychology, 63, 297, 307

Rath, Tom: Amigos vitales: la gente no puede permitirse vivir sin. Gallup de prensa (2006)

All Psych.Our View of Self and others. Heffner media Group (2011)http://allpsych.com/psychology101/attribution_attraction.html

jueves, 26 de enero de 2012

¿POR QUÉ INTENTAMOS CAMBIAR A LOS DEMÁS?


“y ella/él no lo entiende y no lo entiende y no lo entiende y yo se lo repito, se lo hago ver, para que reaccione pero no hay manera. Se lo he dicho por activa y por pasiva, insisto, porque a mi modo de ver, así no se puede ser feliz. Si sigue con esta actitud ella/él misma/a, ya se lo encontrará…”

¿Cuántas veces insistimos en cambiar la actitud o comportamiento de alguien? Sea a través de consejos o a través de sermones, nos empeñamos en modificar una actitud o comportamiento que no nos gusta o que vemos que hace sufrir a alguien que queremos. En ese intento, no solo nos frustramos y  generamos estrés sino que además, nos quedamos egoístamente “a ciegas”, buscando la razón a lo que para nosotros es tan obvio. Esto es; existe una extraña tendencia en el ser humano, una especie de deseo de cambio en los demás que genera gran sufrimiento cuando no se consigue.

Como seres sociales, parece ser que somos un poco egoístas. Algunos estudios demuestran que cuando conversamos con alguien, nuestro anhelo no está tanto en explicar, compartir una idea y ser escuchados  sino en cambiar la opinión del otro y que su visión de las cosas sea como el nuestro. Ese inconsciente deseo ciego, no nos deja ver que los demás son diferentes y que cada uno tiene su propia visión de la vida.

Por otra parte, las expectativas que nos formamos cada uno de nosotros sobre el cómo debe ser la gente y cómo se debe actuar en según que situaciones, nos impide de la misma manera “aceptar” la multitud de opiniones y actuaciones de los demás. Nuestras intenciones son buenas y gastamos gran cantidad de energía mental en demostrarlas pero nos olvidamos de que cada persona es distinta y que tal vez nuestro deseo de cambio no sea el suyo. Lo curioso de esta situación es que esto  nos llega a generar malestar, estrés y frustración cuando no conseguimos entender que los otros piensen y hagan las cosas de manera distinta.

En otro sentido, hay quien apunta que esta tendencia tiene que ver con el control. Hay personas que necesitan tener un absoluto control de su entorno y cuando a su alrededor, se dan aspectos que escapan a su entendimiento,  generan estrés y ansiedad. Es una especie de amenaza cognitiva que genera disconformidad y por lo tanto enojo.

No podemos tener el poder sobre los otros ni otorgarnos una responsabilidad que no nos pertenece pero parece que esto no lo acabamos de aprender. A menudo insistimos en que alguien cambie y no aceptamos su manera de actuar u opinar tal vez porque haya primero algo que revisar en nosotros mismos. Me pregunto, si en una sociedad en la que estamos acostumbrados a obtener todo lo que queremos, trasladamos ese capricho a moldear a los otros según nuestros antojos.

Para que exista un cambio, debe darse en uno mismo. No por más insistir, quejarse y enojarse alguien cambiará  aunque esto supusiera un bien para el otro. Lo que está claro es que perdemos tiempo, nos desencantamos y nos molestamos, por algo que no está a la alcance de nuestras manos. ¿Y si nos planteamos empezar por nosotros mismos?


 Bibliografía

The emotion Machine. Psychology and self improvement. The Desire to change people. (2011) http://www.theemotionmachine.com/the-desire-to-change-people

miércoles, 25 de enero de 2012

¿POR QUÉ A VECES HACEMOS LO CONTRARIO A LO QUE DESEAMOS? ELECCIÓN Y RESPONSABILIDAD


Elegir, significa seleccionar y escoger y como tal implica decidir entre dos o más opciones. “Teóricamente” lo hacemos según nuestros gustos y preferencias y con un fin determinado pero me pregunto; ¿en lo que concierne a buscar nuestro propio bienestar utilizamos esta misma teoría? Me llama mucho la atención, ver como muy a menudo la gente elige hacer lo contrario a lo que desea. “quiero estar bien pero no estoy bien” “deseo casarme algún día  y tener hijos pero cuando conozco a alguien, enseguida me canso” “me encantaría ahorrar, pero soy un desastre porque gasto mucho”…
¿Qué hacemos entonces que nos dirigimos hacia el camino contrario al deseado? ¿Elegimos bien seguro? ¿Elegimos fielmente a lo que anhelamos?

No es posible dar con una sola respuesta, el ser humano entraña una complejidad que abarca multitud de factores pero hay algo común en este extraño comportamiento y esto es la RESPONSABILIDAD que tomamos ante la elección de nuestra propia vida. Es una responsabilidad que a menudo queda enmascarada. En según que situaciones nos olvidamos del   propio derecho a elegir y nos resulta más cómodo abandonar esta elección al azar, la suerte o el tiempo para que sean ellos quienes  solucionen aquello que no somos capaces de abordar.

Este es un tema que me gusta especialmente porque va ligado a muchos conceptos de los cuales solemos no ser conscientes. Estos son el conformismo (tal vez  nos conformarnos a veces  para no tener que adquirir más responsabilidad sobre nuestro bienestar), la influencia social (negar nuestras necesidades para satisfacer a otros), los miedos y frustraciones (si elijo esto no pierdo aunque no me siente bien, tal vez si cambio deba enfrentarme a algo desconocido) las ilusiones (“suena bonito estar casado aunque mi idea es totalmente distinta”) y por último algo, que a mi parecer es muy importante; la elección de la  felicidad a corto plazo o a largo plazo. (“quiero ser médico pero esto implica estudiar mucho y conseguir mi meta de aquí a unos cuantos años. Es demasiado costoso por lo que me decanto por algo que me de una satisfacción más a corto plazo” pero insisto “yo, quiero ser médico”)

Todos estos factores ¿Qué engloban exactamente?  La responsabilidad para con uno mismo. Algo que nos cuesta aceptar porque nos da pereza, porque implica esfuerzo, porque supone pelear con nuestros miedos, aceptar nuestras realidades, ser aceptados por nuestro entorno, dejar de conformarnos con lo que no nos hace felices pero nos da seguridad…y nos olvidamos del derecho a elegir, de la obligación de buscar nuestra felicidad.

En definitiva; a veces el ser humano se enzarza en un camino de miedos y frustraciones mientras se pregunta el porqué no lo puede cambiar. Reitero la importancia del derecho a elegir. No solo tenemos esa oportunidad cuando rechazamos una camisa blanca porque no nos gusta ese color, sino que también estamos dotados para rechazar aquello que no nos hace felices y elegir lo que sí nos hace sentir bien.

¿Por qué a veces hacemos lo contrario a lo que deseamos? En resumen; probablemente porque no lo deseamos realmente, quizás es lo que “debería”, quizás es lo que “se espera”, quizás es porque “temo”, quizás porque implica “esfuerzo”, quizás es porque no nos acordamos de que tenemos una oportunidad maravillosa para ser dueños de nuestras elecciones y en consecuencia de  sentirnos bien por ellas. Lo importante es que seamos conscientes de que ser dueños implica ser responsables y consecuentes y eso nos asuste tanto que a menudo se prefiera caer en una queja vacía que el tiempo ni el azar cambiará. Termino con un proverbio chino “si esperas a que algo cambie, no hagas lo mismo” porque de nosotros depende. Podemos elegir, elija hacia donde desea caminar exactamente y repitase más a menudo "elijo sentirme bien".

Les dejo aquí una preciosa canción, que a mi parecer ayuda a reflexionar sobre nuestras elecciones
http://www.youtube.com/watch?v=0M2b5oqr_Iw&feature=related   ¡¡Que la disfruten!!

jueves, 19 de enero de 2012

TÚ, YO PERO NUESTRAS FAMILIAS:PROBLEMAS CON PARIENTES POLÍTICOS


“Estar con él/ella es fantástico y maravilloso. Llevamos años viviendo juntos y creo que la convivencia entre nosotros es muy buena. Nos entendemos y nos respetamos. En definitiva; todo y con nuestras diferencias nos queremos mucho pero hay un problema muy grave, algo que ya no soporto más y que cada día me plantea dudas. Esto es; su familia. Su madre vive cerca nuestro, es mayor y le dimos una llave de nuestra casa porque nos lo pidió reiteradamente en caso de emergencia. Pues bien, de repente y sin preguntar aparece como si de su propia casa se tratara. Tal vez porque ha preparado sopa, tal vez porque se siente sola…la cuestión es que no hay manera de que mi pareja entienda que esto es un ataque directo a nuestra intimidad. Él/ella, la justifica diciendo que es mayor y que no lo hace con mala intención pero yo no lo soporto más y ¿sabe usted? Estoy tan cansada de esta situación que me da miedo darme cuenta de lo que siento…”

Esta situación que puede parecer exagerada, suele ser más habitual de lo que creemos. Tenemos una convivencia con una pareja a la que amamos, con la que estamos bien pero esta pareja tiene su propia familia de origen, la que pasa a ser nuestra familia política y más a menudo de lo que parece surgen muchos problemas que afectan directa e indirectamente a la relación. Ejemplos hay muchos; Luis relata que su mujer no entiende que no es obligado ir a comer a casa de sus padres los Domingos. Cristina se queja de que no es bien tratada en la familia de Marcos y que tiene que soportar continuas críticas…sea como sea, resulta un problema cuando se trata de algo continuo dentro de una relación de pareja. ¿Quién no conoce a alguien que haya llegado a romper una relación por presiones e intromisiones de familiares?

Lo interesante de esto radica siempre en las visiones de ambas  partes (la pareja) que nunca suelen coincidir y digo interesante porque es justo ahí donde debemos pararnos y donde no lo hacemos. Todos tenemos nuestra propia familia de origen, “mejor o peor” pero la tenemos. Al juntarnos con alguien, estamos no solo sumando nuestra personalidad propia, nuestra manera de relacionarnos sino que detrás de ello, de una manera oculta pero muy patente, traemos nuestro equipaje, esto es; nuestra familia y a menudo resulta mucho más complejo de lidiar de lo que aparentemente parece.

Volviendo a lo interesante del tema, detengámonos a observar la visión unidireccional que adquirimos las personas, cuando disconformes de algo nos quejamos. Mientras Luis argumentaba que su mujer nunca le preguntaba si le apetecía ir a comer cada semana a casa de sus suegros y que una vez allí ella le ignoraba por completo, ella comentaba que él nunca quería ir a ver a los mismos y que debía persuadirlo para lograrlo aunque fuera una vez al mes. Si nos fijamos, ninguno de los miembros de la pareja era capaz de considerar la situación desde la perspectiva del otro. Esto comporta hostilidad y resentimiento hacia el respectivo, quien se siente poco comprendido y desilusionado.

Todo esto oculta significados simbólicos en la mente. Lo que es importante para mí, o quizás para mis padres y lo hago por ellos, no lo es para ti y al no serlo para ti me molesto, no lo acepto, adquiriendo una visión egoísta de la situación y sacando conclusiones exageradas acerca de ese símbolo (“mi pareja es egoísta porque no entiende que para mi, mis padres son muy importantes”) Lo que hace que nos olvidemos de funcionar como “equipo”, incorporando la perspectiva de uno, dentro de la perspectiva del otro. Es necesario utilizar la comunicación, pactar acuerdos entre los dos miembros como pareja única y establecer límites ante las intromisiones de terceros. Y esto resulta especialmente importante para conservar el núcleo de la pareja, la cual debe ser consciente que ambos forman una nueva familia, a parte de la que tienen cada uno de ellos.

Los principales problemas con la familia política suelen ser;

-          la intromisión; la familia política excede en consejos, opiniones o actos sin ser estos solicitados
-          Dinero o economía; si se necesita de la ayuda de los padres, o estos se ofrecen voluntariamente a colaborar en temas económicos que solo conciernen a la pareja
-          La autoridad; familias que a pesar de que sus hijos estén casados, se creen con el derecho de seguir dando “encargos” a sus hijos
-          Nietos; intromisión en la educación de los nietos
-          Influencia parental; opinar libremente de la pareja del hijo/a  creando influencia en la relación.

Como vemos, resulta complejo y para ello la pareja, desde los inicios de la relación ha de ser muy responsable en pactar acuerdos comunes que beneficien a ambos. La comunicación ha de incluir siempre respeto y alejarse del menosprecio al referirse a una u otra familia. Es importante mantener unas “reglas” internas que protejan a la pareja y hacer esfuerzos que no se centren en una perspectiva egocéntrica. Comunicación, respeto, intimidad, complicidad y límites.

miércoles, 18 de enero de 2012

LA IRA; RABIA, ENOJO Y DOLOR, ¿POR TU CULPA?


El porqué nos enojamos adquiere multitud de respuestas. De manera aparente, la ira estalla porque nos sentimos heridos, rechazados, impotentes…surge de manera natural y automática y toma una forma concreta a la hora de ser expresada por cada uno de nosotros, pero yendo más allá y lejos de la apariencia ¿Qué es realmente? ¿Qué función psicológica tiene? ¿Es igual para todos? ¿Qué se esconde tras ella?

Según Raymond Novaco, experto en Psicología sobre el enfado, la ira es una emoción  que  tiene una función comunicativa muy importante  a la hora de expresar emociones negativas pero que suele confundirse con la agresión, que es un comportamiento. El límite es difuso pero existe y mientras la primera es una emoción intensa, rápida que se expresa con resentimiento, furia e irritabilidad, la segunda es una expresión comportamental violenta que debe regularse. ¿Qué quiere decir que la ira tiene una función comunicativa? Según el experto, a menudo es un potente vehículo de expresión, sin el cual (el enfado) a veces somos incapaces de comunicarnos.

 Este mismo autor señala, que  está emoción tiene como función dar energía al organismo,  ayuda a persistir  en ciertos momentos y en lo que concierne al grupo social, moviliza  contra sentimientos de opresión, dando lugar a fortalecer la unión pero la ira no es nada  útil en una intensidad muy elevada y corre el riesgo de tomar la forma de un comportamiento violento. Hay personas constantemente iracundas mientras que otras por su sistema bio-psico-social la sienten con menor asiduidad. ¿Qué elementos intervienen entonces?

Podríamos decir y según los estudios de dicho autor, que la ira se compone en primer lugar de factores cognitivos. No nos enfadamos por lo que sucede sino por el significado  que nosotros hacemos de esos hechos. De esta manera, nosotros desarrollamos normas internas del cómo deben ser las cosas y cómo deben comportarse las personas. Si el comportamiento que observamos de los otros o las circunstancias de la vida no son las esperadas, probablemente engendremos un desacuerdo interior que nos traiga diferentes emociones, siendo una de ellas la ira, cuando nos sentimos ofendidos o atacados. Pero no solo el sistema cognitivo será el responsable. Lo fisiológico también desempeñará una influencia notable. Esto es, si tenemos por ejemplo, la tensión alta o tensión muscular estaremos más predispuestos a sufrir un ataque de ira.

No se acaba aquí. La conducta y el entorno serán igualmente relevantes para desarrollar esta emoción. Las personas que desarrollan hábitos de agresividad o que carecen de habilidades de conducta en ciertas situaciones, fácilmente harán uso de la ira para resolverlos.  Por lo tanto, la capacidad de resolución de problemas iría ligada también a esta respuesta. Cierto es también que la gente que se enoja con frecuencia, percibe el entorno con más hostilidad y acaba adquiriendo una dinámica destructiva. En resumen; la ira se compone de factores cognitivos (pensamientos), fisiológicos, conductuales y sociales.

Dando un paso más, me parece interesantísimo ver la estrecha relación que mantiene la ira con el dolor. Según Harry Mills, en su artículo publicado “Psychology of Anger”(2005) la ira es caracterizada como una “segunda emoción” enmascarada por el dolor y que el autor llama “emoción sustituto” Esto es; la gente cambia su dolor por ira para liberarse de algo que duele mucho, que no se soporta como manera de protegerse del sufrimiento, evitando así lidiar con los propios sentimientos. Es una manera de ocultar la realidad de la propia vulnerabilidad ante algo que nos hace sufrir.  El autor también afirma que la ira crea un sentimiento de justicia y de poder como manera de protección, lo que hace alejarse de uno mismo y culpar a los demás. Es algo así como “las personas que me han hecho daño, están equivocadas, ellas” El culpable es la causa o el otro y al producir dolor “me tranquiliza” saber que no tiene que ver conmigo.

Como vemos, este es un tema extenso en el que se mezclan muchos componentes sociales, fisiológicos, conductuales y cognitivos. Se relaciona también con el dolor, la rabia, la injusticia y se aleja de la introspección de uno mismo cuando creemos que son los demás los que nos hieren. En palabras de Novaco; “la ira es un veneno en la mente” algo muy dañino que consume energías y recursos.

Hay quien vive enfadado todos los días,  quien concibe el entorno como dañino y cruel mientras no se dan cuenta que la herida socava profunda en ellos al adquirir esta concepción de la vida. Todos nos enojamos, la ira existe como emoción pero hay que saber medirla y controlarla porque ella misma es nociva si hierve dentro de nosotros. Tal vez es interesante hacer una reflexión sobre el porqué algo nos duele tanto y qué responsabilidad tenemos nosotros cuando nos sentimos así. Tal vez vivir enrabiados nos hace tener una visión muy estrecha y controladora de las cosas. Hagamos esfuerzos para sonreír más porque al fin y al cabo las cosas suceden pero no son como son sino como somos.


Bibliografía

 Psychology of Anger. Harry Mills, 2005. Mental help

“La ira y el enfado consumen tus recursos” R, Novaco, (2010) La Vanguardia.

jueves, 12 de enero de 2012

"LO QUE ESPERO..."; EXPECTATIVAS Y EL EFECTO PIGMALIÓN


“intuyo que me está preparando una sorpresa”, “a ver si es el regalo que le pedí”, “el examen salió para un 8, a ver la nota”, “hoy que es mi cumpleaños, saldremos todos a cenar”, “seguro que me deja y se va con otra”, “seguro que he suspendido otra vez”…

Esperamos, esperamos muchas cosas, porque las deseamos, porque las intuimos, porque las tememos o porque simplemente esperamos que sucedan al tener indicativos de ellas pero ¿Qué ocurre cuando estas expectativas no se cumplen?  Algo en nosotros parece descuadrar. Habíamos puesto ilusión en que algo sucediera pero de repente ese anhelo se trunca con una respuesta diferente. Probablemente, no solo la desilusión se instaurará en nosotros, sino también la frustración.  De modo contrario si esperamos algo malo y el resultado es bueno, nos aliviaremos y  nos alegraremos  ¿Qué pasa con todas estas expectativas? ¿Quiere decir entonces que esperamos demasiado? ¿No debemos esperar? Incluso yendo más allá ¿Qué papel tienen los otros en nuestras expectativas?

La decepción, es un término que va muy ligado al fracaso de unas expectativas concretas. Constantemente en nuestras vidas depositamos esperanzas en que las cosas salgan bien, ya sea en el trabajo, con la pareja, con la familia o con cualquier cosa importante para nosotros. En psicología, el término decepción, está relacionado con el término “recompensa esperada” y la expectativa estaría relacionada con la cognición, que encierra una idea de anticipación y que predice un acontecimiento futuro. Pocas veces entonces, nos damos cuenta  de lo que ello significa. Me explico; si pensamos racionalmente, no podemos predecir el futuro, aunque las personas tengamos tendencia a anticipar hechos y seamos capaces de atribuir suposiciones. La “certeza” está en nuestra mente, pero no en los hechos concretos que suceden normalmente.

Está claro, que la expectativa se alimenta de algo que la sustenta, de lo contrario hablaríamos de esperanza por lo que nos referimos a previsiones, anticipaciones y predicciones pero no nos equivoquemos; no hablamos de certezas ni seguridades y de ahí que las desilusiones tengan su justificación. Solemos quedarnos con la parte que nos interesa, con lo que nosotros habíamos ideado y esperado sin detenernos a pensar en que solo estábamos intuyendo y deseando. En definitiva; anticipando una respuesta, buena o mala, lo único que hacemos es idear y a menudo, quitándonos responsabilidad. Es interesante entonces detenerse a pensar de qué manera esperamos cuando anhelamos algo y de qué manera igualmente esperamos cuando tememos algo.

Las expectativas, van muy ligadas a “la profecía autocumplida” y no deja de ser nuestra cognición, nuestro pensamiento el que atrae a los hechos, pues previamente en nuestra cabeza hemos estado cavilando acerca de ellos y de alguna manera hemos impulsado a que sucedan. En esta línea y dando un paso más, veamos ¿Qué pasa con los otros en cuanto a expectativas se refiere? Aquí la Psicología presenta el conocido “efecto Pigmalión”, (Rosenthal y Jacobson, 1968) llamado así por la leyenda de un rey que se enamoró de la propia estatua que él mismo había esculpido y que pidió a los dioses que le otorgaran vida. Venus, le concedió el deseo. Con ello, la psicología usó esta historia para referirse al proceso mediante el cual las creencias y expectativas de una persona respecto a otra afectan de tal manera a su conducta, que la segunda tiende a confirmarlas. ¿Qué quiere decir exactamente esto? Expliquemos;

Como seres sociales que nos relacionamos, de alguna manera, día tras día y de manera consciente e inconsciente respondemos a lo que los demás esperan de nosotros, lo que significa que a menudo cuando recibimos las altas expectativas que los demás ponen en nosotros, actuamos a favor de su cumplimiento. Muchos estudios, han confirmado este efecto; la perspectiva de un suceso, tiende a facilitar su cumplimiento. De la misma manera y  por poner un ejemplo cotidiano, en lo que se refiere a la relación social fijémonos;  la predisposición a tratar a alguien de una determinada manera queda condicionada en menor o menor grado por lo que nos han contado de ella. No es raro entonces encontrar casos como este;

Cristina- Tengo que presentarte a un amigo, Carlos, te va a encantar, es alto, guapo, cariñoso…haré una cena, ya verás yo creo que congeniareis
Natalia- ¿de verdad? ¿Tú crees?

Después de la cena Natalia y Carlos empiezan a salir. ¿Es tan guapo, tan alto y tan cariñoso como dijo Cristina? Tal vez una fuerte expectativa hizo que Natalia apreciará con muy buenos ojos ese a ese chico del que tanto le habían hablado…

En resumen; las expectativas vienen determinadas por nuestra cognición y a menudo actúan como “profecías autocumplidas” (las profecías tienden a realizarse cuando hay un gran deseo que las impulsa, al igual que el miedo provoca que se produzca lo temido) y finalmente  El “efecto Pigmalión” explica la actuación a partir de las expectativas de los demás. Es curioso que como seres humanos depositemos tanta fe en hechos que todavía no han ocurrido pero es así. Ahora solo falta reflexionar cómo nos afectan esos hechos, qué tenemos que ver nosotros (nuestros pensamientos) para que ellos sucedan y cómo debemos tratar las consecuencias, pensando racionalmente  y otorgándonos la responsabilidad que tenemos acerca de nuestros  miedos y anhelos. Acabaré con un ejemplo divertido, tal vez para dar paso a la reflexión de lo que supone ser conscientes de nuestros deseos  y pensamientos y de los cuales, los demás no son responsables de ellos.

-cariño, mira que bolso, ¡¡es precioso!!!- le dice Carla a Marcos con la ilusión de que éste se lo regale.
-sí, muy bonito, venga vamos que llegamos tarde- dice Marcos apresurado.

El bolso nunca llegó a lo que Carla atribuyó como una desilusión para describir a Marcos como poco detallista. ¿Tiene Marcos la culpa de la desilusión de Carla..?
Seamos responsables y dueños de nuestros deseos y decepciones que no tienen que ver con los demás y que solo las hemos creado en nuestra mente. Todos esperamos cosas pero sepamos poner límites a ellas cuando éstas no suceden.


Bibliografía

Pigmalión en el aula. R.Rosenthal., L Jacobson (1992) Nueva York

Superarse con el efecto Pigmalión. El país.com
http://www.elpais.com/articulo/portada/Superarse/efecto/Pigmalion/elpeputec/20060917elpepspor_14/Tes

miércoles, 11 de enero de 2012

"NO ME FIO DE TI" ¿POR QUÉ?



Sin saber porque unas personas nos inspiran más confianza que  otras. Cuando conocemos a alguien por primera vez, en cuestión de segundos recopilamos la suficiente  información para hacernos una impresión determinada de esa persona y automáticamente se instauran en nosotros  sensaciones de agrado o desagrado hacia quien tenemos delante. Con el tiempo, podemos llegar a establecer lazos de amistad y confianza pero a veces no damos oportunidad a que ello suceda porque   hay algo minúsculo que sin muchas bases responde a un “de esa persona no me fío”  o “tiene algo que no me gusta” ¿Por qué entonces unas personas nos inspiran más confianza que otras sin apenas conocerlas?  Este es un tema delicado y complejo donde intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales.

En primer lugar y como seres sociales que somos, cabe citar que por naturaleza tendemos a creer que los demás son más egoístas y menos confiables que nosotros y parece ser que esta desconfianza hacia los extraños empieza a los 7 años de edad, según Mills y Keil, (2005) Sería lógico pensar que si confiamos en alguien desconocido y nos traiciona aprendemos a desconfiar de este tipo de personas (desconocidos) pero cuando ni siquiera damos la oportunidad de hacerlo es porque socialmente nos regimos por el miedo. Según un reciente estudio publicado  en el Psychological Science e investigado por Fetchenhauer y Dunning (2010) la gente tiende a desconfiar enormemente en la fiabilidad de los demás y esto se suele justificar a través de la experiencia cuando en realidad es un aspecto de la naturaleza humana. Otros aspectos sociales interesantes serían los relacionados con los prejuicios y la percepción social (si muchos creen que alguien no es digno de fiar, probablemente se instaure en nosotros la misma percepción) Aspectos relacionados con el aprendizaje también tendrían aquí su cabida

Sin embargo y  tal y como he citado, esta confiabilidad esta determinada por varios aspectos más, como los psicológicos y biológicos, no menos importantes que los sociales. En cuanto a  los primeros, los aspectos de personalidad serán fundamentales a la hora de ser más o menos confiados. Por ejemplo, una persona con baja autoestima tenderá a ser más desconfiada que una persona con la autoestima alta, lo que supondrá que en las primeras impresiones se guíe por pensamientos de desconfianza. Otro aspecto interesante es la llamada profecía autocumplida (si pensamos que alguien nos traicionará es probable que eso suceda). Dentro del enorme bagaje de elementos que componen la personalidad humana  la confianza que nos inspira alguien será digna de un análisis particular, no siendo correcto generalizar en este aspecto.

¿Y qué dice la biología en respecto a la confianza? Diversos estudios apuntan diferentes caminos. Uno interesante es el que postula que por cuestiones de reproducción y supervivencia, tendemos a confiar en las personas que nos resultan más atractivas y bellas y depositamos en ellas no solo más confianza y oportunidades de relación sino que también nos infunden más respeto. Por otra parte, un estudio reciente  dirigido por Lisa DeBruine de la Universidad de Escocia, (2009) encontró que los individuos somos inconscientemente más propensos a confiar en personas con características faciales similares a las nuestras pero con menor probabilidad de ser atraídos por ellas. Estos resultados, han sido interesantes debido a que hasta el momento se creía que solemos elegir compañeros que se asemejan a nosotros.

En resumen; parece ser que miedosos y desde el punto de vista social, tenemos tendencia a ser prudentes a la hora de confiar, tal vez como mecanismo para proteger nuestra supervivencia. La manera en la que somos y percibimos el mundo también será una potente herramienta de elección y finalmente, determinados por una biología y de una manera muy inconsciente pondremos o no nuestros límites a la hora de fiarnos de otros. Como siempre explico, el ser humano forma parte de un compendio bio-psico-social, imposible de separar. Un apunte interesante desde la psicología es pararse a pensar si antes de confiar en otros, confiamos en nosotros mismos, pues a pesar de los factores comentados es un punto fundamental para establecer vínculos de confianza y sinceridad.

Bibliografía

The development of cynicism. Mills, CM., Keil FC (2005) US National Library of Medicine. National Institute of Health. Department of Psychology, Yale, University New Haven.

We trust people more if they resemble us. Becky McCall, Cosmos (2009)
http://www.cosmosmagazine.com/news/3017/we-trust-people-more-if-they-resemble-us-study-finds

Why So Cynical? Fetchenhauer, D., Dunning D. (2010) Psychological Science. A Journal of association Psychological Science

martes, 10 de enero de 2012

¿ CÓMO DUERMEN LAS PAREJAS?

Las parejas  se comunican, comparten, se expresan…y  lo hacen tanto de  manera consciente (verbalizando sus sentimientos o/y mostrándolos con hechos) como de  manera inconsciente (lenguaje corporal). Sin lugar a dudas y de diversas formas, ambos exteriorizan cómo se sienten y qué sienten en esa relación, pero dentro de esta mutua interacción hay también una comunicación y expresión  muy interesante y es el que se produce a la hora de irse a dormir.

 Aquí nos preguntamos entonces; ¿cómo duermen las parejas? ¿Tiene algún significado psicológico la manera en la que se abrazan o se dan la espalda? Lejos de la comodidad y  la costumbre, la manera en la que dormimos con nuestro amado/a habla y nos informa de la misma manera que lo hace un “estoy a gusto a tu lado” o un “estoy enfadado contigo” La hora del descanso, trae consigo aspectos conscientes de nuestra mente, que de manera inconsciente se reflejan  cuando se apaga la luz.

En primer lugar, y antes de adentrarnos en la postura que adoptan los miembros de una pareja cuando duermen, cabe decir que disponemos de interesantes estudios sobre la relación existente entre los hechos diurnos que se dan en interacción con la pareja y la calidad del sueño nocturno. Brant Hasler, psicólogo investigador (2009) demostró en un estudio  que cuando durante el día habían existido aspectos negativos o conflictos  la calidad del sueño por la noche disminuía y que por tanto el descanso era menor. Lógicamente, lo que sucede por el día y queda sin resolver, pasa factura por la noche afectando a la calidad del sueño pero yendo más allá y en lo que aquí concierne, veamos cómo esos conflictos quedan patentes en nuestras variopintas posiciones nocturnas.

Samuell Dunkell, director del servicio médico del Insomnio de Nueva York, es un experto en la vinculación existente entre la posición en la que duermen los individuos y su personalidad. En lo que respecta a la pareja, nos escenifica las formas más comunes en que descansan los amados. Por su extensión, trataré solo las más relevantes;

Abrazo de luna de miel

La pareja se abraza cara a cara y entrelazan todo su cuerpo con el del otro en señal de amor y dependencia. Es común utilizar esta postura después de hacer el amor y en los primeros años de la vida en pareja.
 
 
La cuchara

Es una posición semifetal donde los genitales de uno tocan los glúteos del otro y se siente la cercanía física del amado. Es una posición cómoda que denota seguridad y protección. Según Dunkell, es la preferida de las parejas durante los cinco primeros años de relación y en la que es el hombre quien normalmente representa la “cuchara”. Cuando suele ser al revés puede denotar cierta dependencia.

 

 La culebrilla 

Uno de los dos boca arriba (generalmente el hombre) mientras la mujer se apoya en el hombro. Denota según dicho autor; una sensación de fortalecimiento de la relación, compromiso, confianza y protección.



Libremente anclados
Los amados se enlazan con una pequeña distancia emocional porque pueden irse despegándo pero necesitando el contacto del otro. Es una forma de necesidad y cercanía del ser querido y se halla igualmente durante los cinco primeros años de relación

 

El abrazo de la pierna

No hay contacto físico directo. Sí con los pies o piernas que se rozan sutilmente. Hay una expresión de afecto retenido, quizás porque ha habido una pelea  pero no tiene porque ser necesariamente así. Si las piernas están enlazadas puede demostrar familiaridad y comodidad. Puede denotar propiedad o pertenencia.


 
De espaldas

El dormir de espaldas puede suponer o bien una personalidad independiente y segura o bien enojo y frustración. Según otro autor,Wood, darse la vuelta y quedarse mirando boca arriba de repente sin tocar a la pareja puede ser un indicativo de tensión.

 

La búsqueda

Puede darse cuando hay un desacuerdo y uno de los dos se retira al otro lado de la cama. El otro le busca en señal de afecto y perdón.
 
La huida

Cada uno duerme por su lado, incluso en los extremos de la cama. Puede reflejar una necesidad de alejarse del otro o que necesite un espacio en su vida. También puede ser que se ejerza esta posición por comodidad.

Tal y como he citado anteriormente, estas son las posturas principales pero puede haber infinidad de ellas y cada una representa un significado. Por extensión, resulta difícil escenificarlas todas. Para más información puede consultarse la bibliografía escrita por dicho autor donde hay contenido relevante. Aquí les dejo una viñeta divertida. A mi entender, resulta un tema interesante que quizás conscientemente escape a nuestro control pero que contiene más información sobre nuestras relaciones y la manera en la que las expresamos de lo que creemos.


 


Bibliografía

Posiciones durante el sueño. El lenguaje nocturno del cuerpo.  Dr S.Dunkell, Ediciones Grijalbo S.A (1978)

Which one is your style.

Las parejas felices duermen mejor.

martes, 3 de enero de 2012

DOLOR FÍSICO Y DOLOR EMOCIONAL; EFECTOS SIMILARES



Cristina relataba como se sintió cuando su marido le anunció que deseaba divorciarse; un dolor intenso la dejó paralizada. Isabel enmudeció más de una semana, bloqueando sus vías de comunicación cuando recibió la noticia de la pérdida de su bebé. Marcos tuvo taquicardia y una fuerte ansiedad cuando se enteró accidentalmente de que su esposa le era infiel…Esto es;  un insulto, una amenaza, una ofensa, una traición, una mala noticia…causan dolor. Un dolor ilocalizable en el cuerpo pero que se siente profundo en el  ser y  que a pesar de ser diferente a una herida física, la sensación  es muy parecida.

Aun y las diferencias, está demostrado que el dolor físico y psíquico comparten similitudes en cuanto a sus efectos. De esta manera, un insulto por ejemplo, puede producir la misma sensación de dolor que una bofetada, incluso en la desarticulación de los músculos faciales. Del mismo modo, recibir malas noticias puede desencadenar un efecto de shock similar al de un desmayo, en por ejemplo una repentina bajada de la presión arterial. No en vano entonces, las personas solemos utilizar expresiones  metafóricas para referirnos a un dolor emocional como por ejemplo “fue como una patada en el estómago, “fue una bofetada”, “ esa noticia, fue un golpe tan duro que me dolió todo el cuerpo…”

De nuevo, me parece sorprendente, la conexión entre nuestra mente y nuestro cuerpo. Por más que intentemos separar uno de otro, conviven juntos y como tal se quejan juntos y tal vez de maneras muy similares. Me pregunto ¿Por qué el dolor físico y el dolor emocional están tan unidos? El neurocientífico Mary Frances O’Connor , de la Universidad de California fue uno de los científicos que sometió el dolor emocional a investigación (2008). Mediante escaneos cerebrales y diversos experimentos demostró que la parte del cerebro que procesa el dolor físico también se ocupa del dolor emocional y parece ser que como seres humanos, esto estaría muy relacionado con lo social.

De la misma manera  opina Naomi Eisenberg (UCLA)  cuando afirma que las partes del cerebro que se activan al sentir dolor físico, son las mismas que  se activan cuando sentimos dolor psíquico y la explicación estaría muy relacionada con el apego social que sentimos los seres humanos. Esto es; las relaciones sociales son básicas para nuestra supervivencia como especie. Mientras un individuo único puede estar en peligro, en grupo tiene más probabilidades de  sobrevivir. De esta manera; la pérdida, el rechazo, la amenaza, la ofensa o la rotura de un vínculo con alguien producen un dolor intenso, indescriptible pero no por ello menos importante que el dolor físico.

Otra investigación, realizada por el psicólogo Nathan Dewall, de la Universidad de Kentucky y publicada en la revista Psychological Science afirma, que ambos tipos de dolor, son igualmente similares. Esto se comprobó  mediante diferentes experimentos en las que se utilizó un placebo, concluyendo que los sentimientos de un dolor físico y uno emocional eran iguales. Por otra parte; los relatos explicados por diferentes pacientes coincidían en explicar que por ejemplo el rechazo de alguien querido, la soledad, o lo síntomas de depresión eran tan reales como los causados por una articulación rígida o un dolor físico localizable en un punto del cuerpo.

En resumen; cuerpo y mente sienten y padecen con efectos similares. Mientras podemos situar en una parte concreta del organismo una herida, podemos sentir queja en nuestras entrañas por un dolor psíquico. Tal vez sin localizarlo, tal vez sí, si somatizamos. La cuestión es que duele de la misma manera, por dentro que por fuera  y de manera intensa. Al igual que una lesión necesita su periodo de curación, la mente y el “corazón” necesitan sus cuidados y su atención. Cuidémonos, por fuera y por dentro, para ir sanando todos los “golpes” que nos va trayendo la vida.   


Bibliografía

How emocional pain can really hurt (BBC, 2008) UK

Physical Pain and Emotional Pain: More similar than you think, (2009) by Jonanthan Rottenberg, Ph. D. In Charting the Depths. Psychology Today