lunes, 21 de enero de 2013

EL CÓCTEL QUÍMICO DEL AMOR

Pipet


Un sentimiento intenso, casi indescriptible, rodea el enamoramiento. Poetas, cantantes, artistas y escritores, ponen voz una y otra vez a este singular y tan potente sentir. No muy lejos de la metáfora, el amor es una experiencia que hechiza y embriaga y su magnitud es tan fuerte que se ha llegado a comparar con una adicción. Algo cambia en nuestra mente y algo cambia en nuestro cuerpo de tal manera que científicos e investigadores han plasmado los cambios químicos que se producen en el individuo cuando justamente sienten eso; AMOR

La dopamina; sustancia química encargada de las sensaciones placenteras. Desempeña un papel imprescindible en el juego, las drogas y por supuesto en el amor, ya que esta hormona está asociada a los mecanismos de recompensa del cerebro. Dopado está pues el enamorado, quien exalta sentimientos de euforia, deseo y motivación por el ser amado. En palabras de Helen Fisher, antropóloga biológica, “la dopamina desencadena un comportamiento orientado a objetivos, donde nada es más importante que el ser amado” También asegura que esta sustancia está presente tanto en el enamoramiento como a largo plazo. No menos importante es la  oxitocina que  promueve la intimidad, refuerza los vínculos entre las parejas y tiene un importante papel en la sexualidad. Tanto poder tiene esta sustancia que el mero hecho de que dos personas entren en contacto físico, ya se fabrica. Besos, caricias y juegos durante las relaciones sexuales liberan oxitocina. Majestuosamente, alguna parte tenía que encargarse de las reacciones fisiológicas que se dan en el enamorado (excitación, taquicardia, enrojecimiento, e insomnio entre otras) y este papel lo interpreta la feniletilamina que inicia su descarga cuando la persona ha encontrado a su media naranja. La  noradrelanina  dilata las pupilas y acelera la tensión.

 La revolución biológica sigue y llega otra de las muchas piezas del amor romántico; la testosterona. Investigaciones científicas aseguran que esta hormona genera el deseo sexual en las mujeres y que cuando una persona se enamora aumentan los niveles de la misma, actuando como afrodisíaco. Por otra parte ¿qué decir de las famosas “cosquillas en el estómago” propias de un enamorado? Las investigaciones están confirmando que la responsable de ello sea la noreprinefina. Es la hormona del estrés, que aumenta la frecuencia cardíaca y puede ser la razón por la cual una persona se siente nerviosa ante su querido/a.  Fisher, argumenta que esta sustancia, puede ser la responsable de las palabras torpes, las palmas sudorosas y la boca seca. Por último, no nos olvidamos de las feromonas, las cuales han llevado a un difícil consenso pero a un punto común. El olor es un aspecto fundamental del amor y la atracción.

En resumen; resonancias magnéticas y tomografías de positrones han contribuido a sacar conclusiones interesantes acerca de las zonas cerebrales que se activan por amor. Como principales sustancias, la dopamina, la oxitocina, la feniletilamina, la testosterona, la noreprinefina y las feromonas hacen un papel clave. Finalmente, no deja de ser interesante citar las investigaciones de Samir Zeki y Andreas Bartels, quienes postulan que  el amor  inhibe el córtex frontal donde reside la racionalidad y el sentido crítico respecto a la pareja. Con todo ello nos preguntamos; ¿Cuándo nos enamoramos perdemos la cordura…?

Bibliografía

How love changes your body chemistry. Health.com. 2012

Amor y oxitocina. Revista fusion. 2009

El adictivo cóctel cerebral del amor. El mundo.es, 2008

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