martes, 29 de enero de 2013

¿EL DINERO NO DA LA FELICIDAD?: CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS DE LA CRISIS





Ir de menos  a más, siempre supone unas ganancias, pero ir de más  a menos, no sólo supone unas pérdidas sino una nueva adaptación psicológica y  social. En un momento como el actual, en el que la incertidumbre económica llama a la puerta, miles de personas se ven obligadas a cambiar hábitos, a reestructurar costumbres y a aprender estrategias, para afrontar  un nuevo modo de vida.

¿El dinero no da la felicidad?

Si entendemos el dinero, como una vía para cubrir las necesidades básicas de una persona, evidentemente no sólo existe relación positiva con la felicidad sino que además también existe relación con un mayor bienestar psicológico. En este sentido podemos decir entonces que el dinero sí ayuda y mucho y que ante su ausencia, se generan miedos, inseguridades, pesimismo y frustración. Más potentes, son las afirmaciones de un nuevo estudio publicado en la revista Emotion, que ya no se refiere solo a las necesidades básicas, sino a la relación general entre dinero y felicidad y las conclusiones son contundentes;  “quien dispone de más ingresos, goza de una mayor satisfacción”. Este equipo de investigación formado por Daniel W. Sacks, Betsey, Srevenson y Justin Wolfers, ha desbancado la creencia popular y lo ha hecho, haciendo referencia a cualquier ámbito (comparando personas de distintos países, dentro de un mismo país…etc). Para ellos, está claro, la relación es directa y absoluta.

Ahora bien, yendo más allá de la relación entre estos dos estados, ¿cuál está siendo el resultado psicológico de perder el empleo, mantenerlo con miedo o tener que vivir reduciendo gastos continuamente?

La pérdida de empleo puede suponer sentimientos de tristeza, impotencia, rabia, miedo, insomnio y sensaciones de fracaso. También puede instaurarse la desmotivación para buscar un nuevo trabajo y en algunos casos pueden darse trastornos depresivos. Por otra parte, tener un empleo pero sentir la amenaza de perderlo puede conllevar insatisfacción, pensamientos obsesivos ante dicha idea, incapacidad para disfrutar de sensaciones placenteras y problemas de relación con familiares, amigos y/o pareja.

En segundo lugar y tal y como he citado al principio, el hecho de tener que aprender a vivir con menos, está suponiendo un proceso duro que, en muchos casos genera malestar y ansiedad. Ciertamente, una actitud positiva es de vital importancia para adaptarse a la nueva realidad. El esfuerzo por sonreír, el optimismo y el pensamiento positivo son armas muy poderosas que deben pasar a ser hábitos para encarar esta situación y por consiguiente para alcanzar grados de felicidad más altos.

Otra realidad más costosa es la de perder por completo la autonomía monetaria para cubrir las necesidades básicas de la persona. Un individuo, que ha perdido su casa o que no puede alimentar a sus hijos reporta altos niveles de malestar psicológico que van desde sentimientos de inutilidad, vergüenza y culpa, ansiedad  y depresión. En estos casos, la situación se agrava y no es tan sencillo generar pensamientos positivos. Es más, puede resultar hasta insultante querer invitar a la reflexión positiva. Para ello, es necesario acudir a un profesional experimentado y buscar las estrategias psicológicas adecuadas. Se ha de trabajar la aceptación de la situación, se ha de aprender a manejar la tolerancia a la frustración y la incertidumbre y hay que romper ideas obsesivas que puedan quedar ancladas ante dichas circunstancias.

En resumen; el dinero sí ayuda a lograr la felicidad. Según los últimos estudios, existe una relación muy evidente. La crisis ha generado cambios que obligan a la adaptación de “vivir con menos”. Fomentar el optimismo y aprender a disfrutar de los pequeños placeres ayuda. En contrapartida, los individuos con una  pérdida económica, que no puede cubrir las necesidades básicas, requieren atención psicológica especializada. Crisis supone cambio. Hay que pensar que este momento no será eterno.

Bibliografía
Por supuesto que sí: cuanto más dinero tenemos, más felices somos. El confidencial. 2013

Efectos psicológicos de la crisis económica. Eixdiari, 2012

 Foto; http://www.arteyfotografia.com.ar/4700/fotos/459145/

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