martes, 2 de abril de 2013

HIPOCONDRÍA: "ESTE DOLOR ME MATARÁ"


Juan se presenta a la clínica demandante. Solicita un examen médico urgente. En esta ocasión, los síntomas refieren tos y dolores en el pecho, pero su rostro denota, de nuevo, una preocupación angustiante. Él está convencido de que padece una enfermedad grave y no es la primera vez que discute con enfermeros y médicos por creer que estos mismos no le atienden suficientemente bien o no le diagnostican con exactitud sus males. Y es que Juan parece conocer toda la jerga médica, fruto de sus numerosas consultas a diferentes especialistas, hospitales, libros… y demás informaciones médicas…

A simple vista y omitiendo más información, apreciamos una cierta ansiedad en la conducta de Juan, pero ¿qué hay detrás de esa urgencia? ¿Por qué piensa que ha de sufrir una enfermedad seria y no una simple gripe? Y ¿qué hay de la necesidad de recopilar tanta información hasta el punto de creer que sabe más que un médico? Sin duda, hay indicios de que Juan sufre y sufre mucho ¿hasta el punto de poder llegar a padecer un trastorno hipocondríaco…?

La hipocondría siempre me ha resultado un tema muy complejo. En primer lugar porque puede coexistir con un trastorno físico real y en segundo lugar porque dentro de la misma, puede haber muchas variantes. Pero empecemos desde el principio. Este trastorno, tal y como lo clasifica el manual diagnóstico DSM-IV (en breve el V), está englobado dentro de los trastornos psicosomáticos y somatomorfos. Ahora bien, ¿cuáles son sus características?

Tal y como mencionaba al principio, el hipocondríaco padece una preocupación excesiva y constante por su estado de salud. Tanto es así, que está preocupación ocupa la mayor parte de los pensamientos de la vida del sujeto, impidiendo a menudo un desarrollo normal de sus actividades. El ámbito familiar, social y/o laboral, también puede verse afectado por ello. El alivio llega después de repetidas y numerosas exploraciones médicas pero ese sosiego dura poco, porque en breve se instaura de nuevo la ansiedad y la duda y surge la necesidad de nuevos reconocimientos sanitarios. A menudo, está disconforme con los diagnósticos y consulta diferentes opiniones u otras informaciones, buscando algo que confirme sus sospechas. Podríamos decir que la persona hipocondríaca está pendiente de todas y cada una de las partes de su cuerpo y que una mínima señal, que para cualquier persona podría ser algo normal, para él es un síntoma de alerta que le reporta mucho sufrimiento. La duración del trastorno es de al menos seis meses.

Ahora bien, es importante mencionar que aunque la mayoría de personas hipocondríacas funcionan de manera obsesiva, también puede llegar a tener características delirantes. Son capaces  de llegar a creer que el médico les engaña. En este caso, la clasificación diagnóstica ya no estaría dentro de los trastornos somatomorfos, sino de los delirantes.

La hipocondría suele ser crónica y cuando se trata de episodios únicos, suelen estar ligados a condiciones estresantes, que remiten en cuanto desaparecen dichas condiciones. La edad de inicio suele ser al principio de la vida adulta y en un elevado porcentaje (en torno al 80%), el trastorno puede coexistir  con otros, como los depresivos o ansiosos. Hasta aquí, la información es básica y bastante conocida, pero ¿qué sabemos de la etiología? ¿Cómo nace? ¿A qué se debe?

Diferentes modelos, diferentes perspectivas.

La perspectiva cognitiva, hablaría de la hipocondría como una distorsión perceptiva y cognitiva (Barksy y Klerman, 1983). Esto es; estos sujetos distorsionarían las sensaciones de su cuerpo, valorando incorrectamente los síntomas somáticos de la activación emocional. En resumen; una preocupación extrema sobre la propia salud, que hace que los síntomas corporales sean percibidos como amenazantes o peligrosos. Una aportación importante respecto a este tema fue la de Warwick y Salkovskis, 1990 donde desarrollaron un esquema mental de los pensamientos que pueden llegar a la hipocondría. A modo de resumen, este esquema comprendería; experiencias previas- pensamientos acerca de enfermedades propias y ajenas, señales corporales interpretados de manera negativa-activación de las expectativas-distorsiones cognitivas (algo va mal)-hipocondría. Otro punto a destacar es que la dinámica familiar puede hacer un papel importante, ya que puede influir en los procesos de aprendizaje y reforzamiento.

Sin embargo, otra perspectiva bien distinta es la psicoanalítica. Freud la entendió como una defensa paranoide. Algo intolerable para el YO se posa en un punto corporal y se siente externo, lo que en realidad es interno. La aportación de la  perspectiva psicodinámica en cambio,  habla de la hipocondría como una queja externa por un abandono, decepción, etc…Es decir; posar en el cuerpo el dolor de esas decepciones.

Mire por donde se mire, cabe decir que el sujeto hipocondríaco sufre mucho en busca de su tranquilidad que no llega, tras someterse a multitud de exámenes médicos. El tratamiento psicológico puede combinarse con el tratamiento médico y con psicofármacos adecuados. Por mi parte; recomiendo el entrenamiento cognitivo-conductual.

Bibliografía
Manual de Psicopatología clínica. A. Jarne., A. Talarn., Capítulo XI Trastornos psicosomáticos y somatomorfos. Editorial; Paidós Fundació Vidal i Barraquer. 2000, Barcelona.



4 comentarios:

  1. Brillante artículo de nuevo Nùria; es cierto. A un familiar mío de apenas 70 años le han diagnosticado "transtorno delirante somático y transtorno ansioso-depresivo". El psiquiatra le atiborró de antidepresivos y somníferos, pero sin tratamiento psicológico. Estuvo así unas semanas como un vegetal en el sillón y cada vez que se levantaba para orinar, la familia con un miedo horrible por que no se cayese por los mareos, vértigos, aturdimiento, sopor y demás efectois secundarios. Ahora, sin pastillas, está que se lo comen los nervios, los cuales intentamos apaciguar con valerianaas y distintas hierbas de parafarmacia, pero ahora el delirio que tiene es más profundo, nada en absoluto le viene bien y cada día su casa parece un velatorio que día a día se repite de forma cíclica hasta el punto de que piensa que se va a morir; y yo creo que así acabaará sucediendo porque es posible que acabe cogiendo una enfermedad psicosomática producto de su permanente obsesión que no le deja ni un minuto con la mente y el cuerpo fuera del sillón y por momentos del pasillo. Difícil solución la del delirio: ni visitando a todos los especialistas ni al psiquiatra, a falta del apoyo psicológico profesional no sabemos qué hacer ya que parace un disco rallado que no entra en razonamiento alguno que no sea el de "estoy muy malo y me voy a morir".

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    1. Buenas tardes

      En primer lugar agradecerte el comentario,imagino que la situación que estáis viviendo es dificultosa y dolorosa para todos. En segundo lugar aclarar que el trastorno hipocondríaco es distinto al trastorno delirante hipocondríaco o somático.En este segundo caso, la característica principal es el delirio con temática hipocondríaca.Ciertamente y por lo que explicas,es necesaria una intervención psicológica pero también una medicación adecuada. No sé si habéis retirado la medicación por vuestra cuenta o mediante instrucciones médicas.En el primero de los casos, no es aconsejable retirar una medicación de golpe, siempre debe hacerse de manera pautada. Si la medicación no le va bien, que es una situación probable, hay que acudir al médico y él debe examinar y recetar lo más adecuado.Por otra parte y por lo que atañe a la cuestión familiar, entiendo perfectamente la angustia de la situación. Deberíais valorar la posibilidad de pedir asesoramiento psicológico. Finalmente y por lo que respecta a tu familiar me faltan datos, pero aconsejo que no esté sin medicación si ese es el diagnóstico. Si precisas más información, puedes escribirme de manera privada en el apartado "contacto".
      Gracias por la confianza depositada y un gran saludo a todo tu entorno familiar

      Núria Costa

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    2. Sí claro, le quitamos progresivamente la medicación de benzodiazepinas y antidepresivos por nuestra cuenta para que no le saliesen úlceras o se rompiera las caderas por caerse y volvimos a darle el Zolpidem del que no se ha podido "desenganchar" en los últimos 15 años. Todos los demás especialistas y sus pruebas (TACS, Colonoscopias, Laringoscopias, EEG, ECG, RX, Analíticas, etc)han dado negativo y todo está en su mente (como los molinos del caballero don quixote). Ya le comento a la familia si nos ponemos en contacto contigo. Un millón de gracias y un abrazo muy grande igualmente, y por el resto de artículos también. Lástima que webs como la tuya no estén subvencionadas por los que manejan el dinero público. Un abrazo.

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    3. Gracias a ti!!por tus felicitaciones y tu interés en los artículos

      muchos ánimos y feliz tarde :-)

      Núria Costa

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