viernes, 7 de junio de 2013

¿NOS CONFORMAMOS SOCIALMENTE A PESAR DE LO EVIDENTE?; EL EXPERIMENTO DE ASCH




 Somos seres sociales, no hay duda y aparte de que necesitamos de la interacción social, también nos preocupa lo que opinan los demás. Sobretodo en un momento en que sentimos presión social. Imagínese que usted se encuentra en una reunión con desconocidos, en una especie de encuesta donde se le pide que opine de algo muy evidente y en voz alta. Esa opinión que usted quiere dar, la tiene clara, pues según sus creencias incluso su percepción, no puede ser de otra manera. Pero de repente se da cuenta de que es el único que tiene ese convencimiento y que no solo los demás opinan distinto  sino que encima coinciden con un argumento opuesto. “Solo ante el resto” y rápidamente debe dar una respuesta. ¿Qué dice? ¿Lo que realmente opina usted o se conforma con la opinión de la mayoría y para no desentonar dentro del grupo dice lo mismo que ellos?

Solomon Asch, inquieto por estudiar la influencia social y atraído por saber qué tensiones psicosociales empujaban a alguien a actuar en contra de sus valores y creencias, en la década de los años 50, realizó una serie de experimentos tan interesantes, que dieron la vuelta al mundo. No solo le hicieron famoso como psicólogo social, sino que obtuvo unos resultados que demostraban que la presión social de las personas puede llevarlas voluntariamente al error.

¿Cómo lo hizo?





La explicación de la conformidad ante lo evidente

Este no ha sido el único experimento que llevó a Asch a sacar sus conclusiones y teorías, pero nos ayuda a hacernos la idea de cuáles eran sus intenciones. Claramente el objetivo del experimento no consistía en una prueba de percepción, sino que iba más allá. ¿La presión social puede variar tu opinión ante algo tan obvio? Pues sí, parece ser que el experimento pone de relieve la influencia que pueden tener los demás sobre nuestro propio sistema de creencias, incluso sobre nuestra percepción. Evidentemente no todos los sujetos sometidos a esta prueba cedían a la presión grupal, pero sí un alto porcentaje de ellos y es aquí donde se demuestra el éxito de las investigaciones de este prestigioso psicólogo social. Pensemos por ejemplo “si todos los demás coinciden en que esto no es así, ¿no estaré yo equivocado?” y aún sabiendo que lo que uno piensa es incuestionable, se cede ante la presión social,  por temor a ser “excluidos” del grupo.
Estamos entonces ante una cuestión  de conformidad social. Lo interesante del estudio es que se trata de una cuestión muy obvia y no de un problema más complejo donde pueden influir otros factores. Tras sus publicaciones, otros estudios confirmaron estos resultados. Todo y así, cabe decir que el 25% de sujetos que se sometieron a los trabajos de Asch, no cedieron nunca a la presión grupal. Un porcentaje bajo, en relación al 75% restante.

Datos relevantes también, son los de estudios posteriores, que indicaron que cuando los juicios pasaban a ser escritos y no en voz alta, la conformidad se reducía notablemente. Lo cual señala la importancia de distinguir entre lo público y el yo (hacer o decir cómo los otros) y la opinión privada (sentir distinto que los demás). Esto es; a menudo podemos conformarnos con la opinión social pero internamente nosotros seguimos teniendo nuestra única opinión de manera privada.
Estos estudios relatados, no solo me parecen dignos de mención sino interesantísimos desde el punto de vista psicológico social. ¿Somos entonces susceptibles de cambiar nuestras creencias ante un grupo? ¿La presión social nos obliga a seguir la opinión de la manada? Parece que todos estos experimentos nos llevan a pensar que no es tarea sencilla decir NO contra la multitud…

Bibliografía

Studies of independence and conformity: I. A minority of one against a unanimous majority. Psychological Monographs, 1956 70 (9): 1–70 http://wyner.mdmc.me/Psychology/Chapter%2016/Studies/Asch%20(1956).pdf

Asch, S. (1951). Effects of group pressure on the modification and distortion of judgements. En H. Guetzkow (ed.), Group, leadership and men. Pittsburgh: Carnegie Press


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