lunes, 3 de junio de 2013

SOLAMENTE SEXO; ¿SIN DERECHOS EYACULATORIOS?

Le dedico este post a mi hermana Marta, por su espontaneidad al hablar y quien sin saberlo, me ha regalado el término exacto que me faltaba para escribir sobre este tema.


Miriam “tiene claro” que no quiere nada serio  con Dani y Dani tiene claro que no quiere nada comprometedor con Miriam. Aparentemente todo está aclarado y la “conciencia tranquila” y de mientras ambos disfrutan de encuentros sexuales cuando les place. De manera mutua y sin tener que enfadarse cuando dichos encuentros terminen, por alguna razón, Miriam y Dani se adentran al peligroso mundo de los sentimientos, del afecto y del no derecho a patalear cuando uno de los dos abandone. Ha quedado claro, ambos apuestan desde la sinceridad y la libertad pero ¿es tan sencillo siempre? ¿este tipo de relaciones suelen romperse de mutuo acuerdo? ¿a pesar de haber aclarado las condiciones uno se desprende del otro sin que nadie sufra? Riesgos y decisiones con un final no siempre feliz.

¿Derechos eyaculatorios?

Me permito la licencia de bautizar este tipo de relaciones como las relaciones sin derechos eyaculatorios. Un poco desde el humor y un poco desde la realidad, porque con mi práctica clínica, veo a diario que este tipo de relaciones son ideales en un principio pero que desgraciadamente a veces no terminan con tanta sinceridad, como cuando  empezaron. Y es que cualquier vínculo sexual, sea del tipo que sea, lleva implícito emociones e inconscientemente exigencias.

Estamos en un momento de la sociedad, donde el alcance al sexo es fácil y accesible para la mayoría. Como afirma Antoni Bolinches, psicólogo y sexólogo, esta accesibilidad lo ha desvalorizado y se he vuelto un objeto más de consumo. En una fiesta, entre amigos con derecho a roce, por internet…sea cual sea el medio, el sexo hoy en día, ya no solo es exclusivo del amor. ¿es esto bueno? ¿es esto malo? Sin juzgar ninguna postura, lo que está claro es que detrás de las relaciones sexuales puramente dichas se encuentran personas, que sienten, que generan emociones tras sus actos y que no siempre encuentran el resultado deseado ya sea de manera consciente o inconsciente.

Tener solo sexo con alguien, puede ser muy gratificante pero también puede conllevar, pagar un precio emocional alto. Desde el punto de vista psicológico, este tipo de relaciones, no tienen que acabar siempre mal, siempre y cuando las dos personas tengan muy definidos sus objetivos, pero la teoría se queda en eso y la práctica no responde siempre a lo pactado, ya que a veces quedan inmersas expectativas que no llegan a cumplirse.

En consulta, he tratado algunas personas que tienen sexo por sexo y afirman sentirse bien, pero lo cierto es que la mayoría de las veces, hurgando más allá, salen a la luz frustraciones y sentimientos de vacío. No digo, que tenga que ser siempre así pero por lo general, es difícil “ir a la par” en cuanto a encuentros sexuales se refiere. Ambos afirman ser sinceros y querer lo mismo pero al generarse emociones, suele ser común que uno de los dos anhele otra cosa distinta a la declarada o evolucionen de manera distinta. Por otra parte, cabe darle importancia al terreno social. Estamos en una sociedad donde prima lo inestable, ya sea en lo laboral, emocional y económico y el sentirse deseado, de algún modo es un logro social que implica inclusión dentro del grupo y esto aligera sentimientos de soledad.

Profesionalmente me sorprende escuchar a menudo las mismas frases; “yo he sido sincera/o con ella/él” como queriendo aligerar una responsabilidad que uno mismo se impone a si mismo para que el otro no sufra. Y detrás de eso, a veces vienen culpas, dudas e indecisiones. A menudo no se sabe cómo actuar frente a la otra persona, y aquello que parecía que estaba claro, se vuelve confuso o problemático. Somos personas, a la vez que seres sociales y como tales, no nos escapamos de sentir, pensar y pertenecer a un grupo. Interactuamos con los demás, con intenciones sinceras o no, pero terreno peligroso es el de las emociones. Parece ser que hay una tendencia extraña a pensar, que desde el primer momento  que compartimos sexo con alguien tenemos derecho psicológico sobre el mismo. ¿sin derechos eyaculatorios…?



7 comentarios:

  1. Creo que el mejor "sexo por sexo" es el que se hace de mutuo acuerdo en terreno neutral; ejemplo, un sevillano y una bilbaína en Valencia, en unas vacaciones, ambos tienen claro que ese encuentro no trascenderá más allá en sus vidas y deciden interaccionar; pero no es lo habitual en el día a día. Muchas veces el sexo de un sábado noche se produce bajo los efectos del alcohol, cuando se está hasta las narices de todo y el sexo con quien sea (de la condición física, edad, situación laboral, etc) da igual, porque se trata de llenar un vacío sentimental que permita olvidar las situación propia de cada uno y que a uno le atormenta (creo que en eso se basa la adicción al sexo, a mí me ha pasado, pero no me ha llenado).
    Y el sexo del que se habla en el artículo pues como bien dice no siempre se cumple, me quedo con esta línea : "Y es que cualquier vínculo sexual, sea del tipo que sea, lleva implícito emociones e inconscientemente exigencias". Es cierto, después de haber tenido sexo con alguien ya no ves a esa persona igual que antes de... aunque no vaya a haber más relaciones esporádicas.
    En muchas veces el sexo se utiliza como medio para acceder sentimentalmente a una persona, y eso es un error en muchas ocasiones, a mi me ha pasado enamorándome como un tonto, llegando casi a lo traumático, y al revés, dónde me han dicho eso de "sexo por sexo" y al final te dicen " yo es que quiero algo más"... y cuando le dices que no y decides dejar la relación para no ahondar la herida de esa persona a la que le interesas, entonces te echa en cara que te has aprovechado de ella y te has acostado aún sabiendo que la relación de "amistad" no era tal, y que eres una mala persona y todo eso y bla bla bla.
    En otros casos, el sexo manifiesta un problema interno al que le intentamos dar salida a través del sexo (más o menos radical, parafílico, o enfermizo) pero eso es otro artículo que ya se publicó y que me permitiré comentar cuando su autora considere re-enlazarlo en twitter.
    En fin, que creo que la conducta sexual refleja cómo es cada uno en su vida real y la verdad, son pocos los que están por una cosa o por otra bien centrados y con las ideas claras sobre cómo hay que gobernar cada uno en su propia vida.
    Pedro And.


    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias Pedro, por tu reflexión y sinceridad. Creo que mencionas cosas muy interesantes. Te agradezco de veras, tu opinión. Muy feliz semana ;-)

      Eliminar
    2. Me ha encantado el titulo y a la vez bien crudo! Estoy bien de acuerdo contigo ¿hasta que punto en encuentro sexual no lleva implicito un contenido afectivo? Es imposible separar una cosa de la otra pero si es posible manejar unos limites sanos pero siempre habrá esa acción y respuesta del otro que no esperamos ni controlamos.

      Walter Riso habla de las reglas de exclusividad que en este caso seria "sexo" pero somos seres sociales que siempre en cada acto hay un contenido sexual.

      Y diste en el punto cuando hablas de la inestabilidad por la que atravesamos todos en estos momentos, hay mas tolerancia a esos altibajos en cualquier plano y flexibilidad en las relaciones. Pero siempre volveremos al punto inicial " ¿ Me quieres?

      Eliminar
  2. Pues estoy de acuerdo, sexo por sexo ocasional no tiene implicación, pero cuando repites sexo una y otra vez aunque hayas acordado que sólo es eso, tienes una amistad, complicidad, termina en implicación emocinal, pero cuando esto pasa es fácil que el que tiene menos implicación diga es lo que acordamos, ya te dije lo que había etc... o cuando aparece otra persona por medio, entonces quedas a un margen, cuantas veces? durante cuanto tiempo?? pues el que uno quiera y se deje.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por tu comentario. Es acertado y refleja lo que a menudo puede suceder en este tipo de relaciones. Como bien dices,"¿durante cuanto tiempo?" pues sí, depende de uno. Constantemente hacemos elección, aun cuando queremos dirigirnos hacia otras metas.
      Te agradezco el comentario
      Saludos!

      Eliminar
  3. La relación sexual es más que el contacto físico; es un paquete que implica todo: lo espiritual, lo físico, y lo afectivo, lo económico, lo social, lo mental, etc; todo completo. La intimidad es una experiencia holística. Todo intento de cosificar al otro aun bajo "mutuo acuerdo" es un golpe a la dignidad y estima de ambos. Así somos los seres humanos: seres integrados-vinculados-unificados; si nos lastimamos una de nuestras partes, repercute en el ser total.

    De ahí que, aunque —como dice Nuria—, "ambos afirman ser sinceros y querer lo mismo pero al generarse emociones, suele ser común que uno de los dos anhele otra cosa distinta a la declarada o evolucionen de manera distinta". ¿Por qué "suele ser común" que se generen emociones? Porque la intimidad trasciende al encuentro de dos cuerpos.

    Nuria, muchas gracias por tu artículo; estoy de acuerdo cuando afirmas "que cualquier vínculo sexual, sea del tipo que sea, lleva implícito emociones e inconscientemente exigencias".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario Juan Francisco! un placer compartir
      Saludos!

      Eliminar