lunes, 17 de junio de 2013

"SOMOS CAMPEONES": EL PODER PSICOLÓGICO DEL FÚTBOL



Siempre me ha llamado la atención el fervor y la devoción que gira en torno al fútbol. Sin duda, es uno de los fenómenos psicológicos, sociológicos y antropológicos más potentes que existe. Su poder, mueve masas a nivel mundial y genera estados anímicos a nivel nacional. Es tanto su dominio, que el resultado de un equipo en particular es capaz de originar llanto o alegría en cualquier aficionado. Puede llegar a traspasar la emoción y el sentimiento, llegando a desencadenar conductas varias, ya sean estas de celebración o de ridículo hacia el equipo contrario. Por otra parte, es un tema social no solo común, sino que prácticamente único en muchas conversaciones. Me embelesa saber que hay detrás de este juego, aparentemente inofensivo pero altamente influenciable y valeroso. En una palabra; el fútbol representa poder. Hay una influencia política, ideológica, económica y social que produce muchos efectos psicológicos. Me detengo en estos últimos, para entender cómo afecta este fenómeno al ser humano y  a su sociedad, qué función hace y porqué resulta tan importante.

La relevancia social del fútbol.

El rey de los deportes. El fútbol es una actividad física y mental que forma parte de la formación educativa de las personas, en sus sociedades. Psicólogos sociales y Sociólogos  han investigado mucho sobre este amplio fenómeno y es bien sabido lo importante que resulta a nivel mundial. Kitchin, sociólogo inglés, considera que el fútbol es el único “idioma mundial” aparte de la ciencia. Ciertamente tiene su propio lenguaje, forma parte del interés y debate de los varones (mayoritariamente) dentro de las sociedades. Es una actividad recreativa en todos los países del mundo, representa un desarrollo positivo de la personalidad y la transmisión de un valor saludable, promueve normas y reglas dentro de un grupo de iguales, favorece la interacción social, difunde el respeto al adversario, canaliza la agresividad del individuo, dibuja la figura del liderazgo…y un sinfín de características psicosociales que forjan una identidad propia para este juego. Somos seres sociales y como tal nuestra psicología va ligada a ello. Veamos entonces qué produce en nosotros, como seres particulares, todo esto que nos transmite a nivel social.

En primer lugar, no podemos olvidarnos que como seres únicos, dentro de la sociedad forjamos nuestra propia opinión dentro de un sistema. Esto es; tenemos nuestros gustos y nuestras creencias y nos identificamos socialmente con unos u otros personajes, según nuestros valores. En el caso que nos ocupa, el del fútbol, tomaremos parte de unos u otros equipos y jugadores según nuestras ideologías y nuestras creencias y al mismo tiempo, nuestros “modelos” (jugadores y equipos) actuaran con solidaridad a veces y con malicia otras, sin que podamos desvincularnos de ese apego social. Con ello quiero decir, que de algún modo y según nuestra personalidad tomaremos parte de unos y otros, generando con ello debate e inclusión en nuestra sociedad. Estos “modelos” nos transmiten valores, formas de ser y actuar…con las que nos identificamos y con ello nos viene un fenómeno psicológico interesante, que describiré a continuación.

“Hemos ganado”

Orgullo, satisfacción, entusiasmo y celebración y se siente de una manera tan propia, que la victoria de un equipo ganador, es capaz de cambiarnos el estado de ánimo, aunque no recibamos ni un pequeño centavo de la millonada que origina el triunfo. ¿Cómo explicamos este fenómeno? ¿Algo con lo que nos identificamos a nivel social es capaz de transformar nuestras emociones hasta el punto de sentirlas como un logro personal? Pues sí y esto es conocido como el efecto BIRG (complacencia en la gloria reflejada) Es decir; la simple afiliación al éxito de otro/s es suficiente para estimular el propio éxito. En este caso, el ejemplo sería; “hemos ganado”, cuando en realidad han ganado otras personas dando patadas a un balón. El efecto BIRG, también se explica en otros casos, (como por ejemplo haber cenado en el restaurante de una celebridad o tener un autógrafo en una camiseta de un cantante favorito) y está relacionado con la teoría de la identidad social, que sería el auto-concepto derivado de la percepción de pertenencia a grupos sociales. O sea; poseer los mismos atributos que esa percepción, hace que uno pueda sentirse más atractivo para el grupo social en el que vive y por lo tanto tener una mejor relación social, así como ser  más prestigioso. En otras palabras; el orgullo del otro se hace mío y con ello aumento mi reconocimiento social y mi autoestima. El efecto BIRG por lo tanto es positivo en cuanto que incluye el aumento de autoestima y un sentimiento de logro pero puede llegar a ser negativo si se vuelve delirante, al olvidar que el éxito logrado no es el propio.

De manera contraria, viene la insatisfacción, el desencanto y la frustración cuando nuestro equipo pierde. Y no solo por una cuestión de gustos personales, sino que volvemos a hablar de lo social. Identificarse con algo y ser derrotado significa enfrentarse al triunfo del contrincante y aquí entran asuntos ideológicos y políticos que no dejan indiferente a la mayoría. El poder de este juego y la masiva difusión de los medios de comunicación dejan entredicho las competencias entre unos y otros. De ahí, las reacciones que una vez más quedan patentes como si la derrota hubiera sido propia. Parece que el efecto BIRG es muy potente y tras el éxito sube el ego, pero tras la derrota, lo baja. Me parece algo muy interesante desde el punto de vista del individuo en sociedad y como el mismo está influenciado por su entorno.

He empezado el artículo definiendo con una sola  palabra a tan famoso juego y lo termino con la misma; poder y es que aunque no queramos, el fútbol no solo genera gran cantidad de dinero, mueve masas y crea expectación, sino que es dueño de los estados anímicos de sus aficionados, incluso a veces de sus conductas. Genera política y debate y a pesar de sus variopintos resultados, sigue allí arriba, intacto. De mientras nosotros, nos reunimos con amigos, vamos al campo de juego, viajamos si hay una final importante y nos ponemos nerviosos y atentos esperando a oír lo que mañana nos enorgullecerá; ¡GOL!


Bibliografía

La psicología deportiva del futbol. Revista digital universitaria. Volumen 6.Eugenia Heredia Navarro, 2005  http://www.revista.unam.mx/vol.6/num6/art62/jun_art62.pdf

1 comentario:

  1. El Fútbol, detonador de pasiones, mio, tuyo, de ellos. Espectáculo de luz y sombra.

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