miércoles, 4 de septiembre de 2013

DEPENDENCIA EMOCIONAL: ¿TE QUIERO PORQUE TE NECESITO O TE NECESITO PORQUE TE QUIERO?



 No importa la edad, no importa la situación, no importa el esfuerzo ni la lucha. Importa la autoestima, la libertad, la confianza en uno mismo y el creer que uno tiene derecho a elegir. Ser “autónomo” en lo que emocionalidad se refiere, a veces nos asusta y cuando nos adentramos en el complejo mundo de los vínculos puede existir el peligro de caer en la dependencia emocional.

Por lo que respecta a mi experiencia como profesional de la psicología, y habiendo tratado con un extenso abanico de edades, la dependencia emocional funciona siempre de la misma manera. Un funcionamiento que podría equipararse con el de una adicción. Con unos ingredientes distintos, pero con las mismas características psicológicas. Da igual el tipo de apego (sea al tabaco, al juego, a un muñeco o a una persona). Depender es necesitar y necesitar es dejar de ser libre. Si necesitas algo de alguna manera eres incapaz de renunciar al mismo.

Más que aportar una definición de lo que es la dependencia emocional, me gustaría analizarla. ¿Por qué se da? ¿Cómo funciona y se desarrolla? y ¿Qué diferencia hay entre amar y necesitar?

¿Por qué se da?

Hay muchas variables que hacen que una persona sea más o menos vulnerable a padecer dependencia emocional. Dichas variables están por ejemplo en la personalidad, en el aprendizaje, en la educación recibida, incluso en la diferencia de géneros. Según Walter Riso, psicólogo especialista en autoestima y dependencia emocional, “la mujer es cinco veces más propensa a depender emocionalmente y los hombres son diez veces más, susceptibles de apegarse a la sexualidad.” En cualquier caso, puede darse indistintamente. Si uno es susceptible a padecerla, se apegará emocionalmente al objeto/persona de deseo.

¿Cómo funciona y se desarrolla?

 “necesito verte ahora”, “no puedo hacer nada sin él/ella, todo lo hacemos juntos” “aunque esto lo deteste, lo hago por ti”, “lo dejamos y volvemos y sabiendo que es mejor que lo dejemos, no puedo desengancharme de ti”, “mi alegría depende de tu estado anímico”. Intentaré traducir psicológicamente estos ejemplos, extraídos de casos que he tenido en consulta.

“necesito verte ahora”  Hay un deseo repentino que se traduce en necesidad, por estar con la persona amada o con el objeto de deseo.  Hay impaciencia, inquietud y probablemente si no se satisface dicha necesidad, se generen sentimientos de angustia, ansiedad y malestar.

“no puedo hacer nada sin él/ella, todo lo hacemos juntos” El deseo es insaciable. Vuelve a aparecer la necesidad como punto de partida. Cualquier cosa es menos importante que gozar de su compañía, aunque ésta a veces sea destructiva o traiga consigo peleas y malos entendidos. Los sentimientos descritos anteriormente, vuelven a darse. Se pierde el autocontrol, por lo tanto se pierde el derecho a elegir porque no se contempla otra elección, aunque ésta fuera más importante.

 “aunque esto lo deteste, lo hago por ti”  Hacer feliz al otro está bien, pero anular la propia felicidad a cualquier precio, tiene una relación muy clara con la autoestima. En este caso, con la baja autoestima. Da igual el “yo”, solo importa el “tú”.  Se instaura la inseguridad y se entrega el todo al otro pensando que si no hace lo que es de su agrado, puede perderlo y eso no es otra cosa que entregar la propia vida a otra persona.

“lo dejamos y volvemos y sabiendo que es mejor que lo dejemos, no puedo desengancharme de ti Se anula la fidelidad con uno mismo. Esforzándonos  y luchando a contracorriente solo conseguimos generar más angustia, incluso más dependencia. A pesar de que “esto me hiere”, obtengo una gratificación psicológica. Sea esta el no estar sola/o, sea esta el pánico a ahuyentar mis miedos, sea esta el temor a perder algo por lo que tanto esfuerzo y “amor” he invertido. Se contempla una vida sin sentido. No se ven más soluciones que estar en el mismo bucle repetidamente.

 “mi alegría depende de tu estado anímico” Me anulo, ya que no existe nada más para mí que tu. Si tú estás mal, yo sufro contigo o sufro sin ti pero sufro y sufro mucho. Recuerdo una paciente que me decía que cuando se peleaba con su pareja, se paralizaba y no podía realizar sus tareas cotidianas. En caso de salir a la calle, decía que hasta los árboles cambiaban de color y que en el trabajo sentía náuseas y un impulso descontrolado de saber de su amado a cada rato, aunque esto implicara su negativa. Esto es; el mundo de uno, desaparece para convertirse en un mundo de otro. Lo cual es muy dañino para la salud psicológica del individuo.

¿Qué diferencia hay entre amar y necesitar?

Amar implica libertad, lo cual quiere decir que implica elección. ¿te quiero porque te necesito o te necesito porque te quiero? Necesitar a alguien implica llenar carencias y vacíos. Elegir amar implica autorespetarse y respetar, ser fiel a uno mismo y no sentir que tú autoestima depende de otro. Ciertamente en todo vínculo hay un grado de dependencia, pero una cosa es la dependencia del vínculo que se crea como tal y otra es la dependencia insana, con la que se bautiza el “sin ti no soy nada”. Lo correcto es “sin ti, sigo siendo yo, pero elijo estar a tu lado porque te quiero”

“La teoría siempre está bien, o ya sé lo que debería hacer pero no puedo”, dicen algunos pacientes. Está claro que si alguien no puede, es porque hay algo que se lo impide o una gratificación inconsciente que satisface. Ese algo generalmente se encuentra en la autoestima, en la inseguridad, en el pánico a soltar y proviene de una historia de aprendizaje, de variables psicológicas, de cómo aprendimos a amar o de otras cuestiones. Lo que pasa es que cómo no podemos reclamar a papá y mamá (que seguramente lo hicieron lo mejor que supieron) ni deshacer experiencias pasadas, nos toca la responsabilidad de afrontar  y modificar aquello que sabiendo que nos duele, seguimos haciendo. Practicar el autogobierno, tener nuestro espacio, saber que podemos disfrutar también de la compañía de amigos o de cualquier ocio independientemente de la pareja, no es insano. Sino que implica respeto y una apuesta para una buena salud mental. Depender es necesitar, no satisfacer una necesidad genera angustia. El pánico paraliza. La autoestima, el control interno y la elección, nos hace libres.

Bibliografía recomendada

Despegarse sin anestesia. Walter Riso, editorial Planeta, 2013


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