domingo, 17 de noviembre de 2013

EL PODER PSICOLÓGICO DE UNA MADRE


Mónica tiene 28 años y está saliendo con un chico de 37. Su relación, según describe, va viento en popa. Planea irse otro fin de semana con su pareja pero hay algo que la martiriza por dentro. Su madre, no aprueba esta relación por la diferencia de edad y angustiada comenta que debe mentirle cada vez que salen juntos. “No puedo más, yo sufro y creo que no hago nada malo pero no puedo enfrentarme a ella porque sé que la disgusto”

Dolores tiene 68 años, está casada y tiene una hija en el extranjero, a la que visitará próximamente. Su madre, siempre ha vivido con el matrimonio y ha sido participe de todas las decisiones que ha ido tomando Dolores. Casi siempre está participación ha sido en desacuerdo. Ahora decide acudir a consulta. La ilusión de ir a ver a su hija se mezcla con la desazón e impotencia de las opiniones de su madre. La cual, a pesar de ser mayor y gozar de un buen estado de salud, no aprueba que Dolores se marche unos días y la deje sola.

Gonzalo es homosexual y sus padres lo saben. Criado en un entorno religioso comenta; “Mi mamá me respeta, pero dice que debo pedirle a Dios que me ponga en buen camino, que lo mío es un pecado de los grandes”. Gonzalo llora mientras dice que no soporta decepcionar a su madre  y que incluso tal vez tenga razón.

Sonia tiene 47 años. Comenta que cada decisión importante que toma, debe comentársela a su madre. Si no, no se queda tranquila. Ha intentado cambiarlo pero dice que no puede. “Sé que es triste, pero lo que dice mi madre, me influye mucho, en todo y siempre necesito de su aprobación”

Diferentes edades, diferentes situaciones y diferentes géneros, pero con un punto en COMÚN; la opinión de una madre y su influencia psicológica. Alguien me dijo que “parece que lo que diga una madre, retumbe constantemente como un martillo en la cabeza” y sí, hay quien lo vive así. No todo el mundo, pero  por mi experiencia profesional, veo muchísimos casos en los que ese “poder” del que hablamos está patente de manera muy constante. Por ello, he decido escribir sobre ello. Con gran respeto a todas las madres, pero investigando qué hay detrás de tanta fuerza.

Sabemos que el apego es el vínculo más potente de todo ser humano y que este vínculo inicialmente se da con nuestra madre. Sin duda, el tipo de vinculación determinará no solo nuestras relaciones posteriores sino que generará influencias ocultas en nuestro desarrollo madurativo. El psicólogo Stephan B.Poulter ha investigado sobre dichas influencias, afirmando que nuestra capacidad de funcionar, tanto en el terreno laboral como relacional, está marcado en gran parte, por el peso de la figura materna.

Este experto en relaciones familiares, publicó un libro interesante, “the mother factor: How your mother’s emocional legacy impacts your life” en el que plantea que todas las madres están dentro de la  existencia de cinco categorías. En ellas, mamá representará una manera de hacer y de proceder que automáticamente afectará a la forma de reaccionar, de relacionarse y de sentir  de sus hijos.

Según el autor, la mayoría de madres son una mezcla de estas cinco categorías, sin embargo primará siempre una de ellas.

·         La madre perfeccionista: aquí estamos ante una madre ansiosa que espera impaciente el éxito de sus hijos. Controladora y pendiente del que dirán. Aquí los hijos pueden crecer con ansiedad y miedo a fallar. En cuestión emocional, pueden llegar a internalizar  dicha ansiedad materna, lo que podría  generar grandes expectativas a la hora de encontrar una pareja "perfecta".

·     Madre mejor amiga: el autor asegura que esta madre no establece límites ni liderazgo. También asegura que es un estilo muy predominante en la actualidad. La figura materna se confunde con la de una amistad y los hijos pueden sentirse rechazados y abandonados. Son madres que necesitan tanto de sus hijos que pierden el rol de madre y desean compartir con ellos todo lo que hacen. Esto genera en los hijos cierta dependencia, que dura toda la vida. En sus relaciones, los hijos de las madres “mejor amigas” buscarán o figuras autoritarias o gente a quien cuidar. Como consecuencia se generará estrés y ansiedad.

·      Madre “yo primero”: La madre es el centro de atención. Ella está incluso por encima del bienestar de sus hijos. Poulter asegura que de aquí se desarrollarán niños con falta de empatía y compasión. Tendrán dificultad para asumir críticas y les resultará difícil adquirir compromisos. El autor también afirma que puede existir un afecto contrario y pueden desarrollarse hijos que busquen siempre la aprobación de los demás.

·     Madre impredecible: esta madre se caracteriza por tener altos y bajos emocionales. Puede ser temerosa y ansiosa, a la vez que controladora. Puede ser crítica y demandante con los hijos, fomentando  baja autoestima. También pueden salir niños ansiosos o con tendencia a la depresión. A nivel relacional, estos hijos actuarán temerosos, dificultando la confianza en los otros. Pueden tener miedo a la intimidad y temor a enfrentarse a situaciones emocionales.

·        Madre completa: este es el ideal de madre. Según las investigaciones de dicho psicólogo, solo lo alcanzan un 10% de madres y éstas son las que consiguen el equilibrio exacto entre la atención, sobreprotección, apoyo y críticas a sus hijos.

Para finalizar, este experto en relaciones familiares, con más de treinta y cinco años de investigación, afirma que en nuestro desarrollo llevamos bajo el brazo un “libro de reglas” que heredamos de nuestra madre y que tiene una potencia asombrosa. Dichas reglas, gobernarán muchos aspectos de nuestra vida tales como; nuestra manera de vincularnos, nuestra manera de desapegarnos, de ser más o menos dependientes y de nuestra manera de enfrentarnos tanto laboralmente como en la vida en general.

A mi modo de entender, es importante que trabajemos todos estos aspectos, que nos hacen sufrir tanto. Mónica ha de llegar a ser capaz de irse de fin de semana sin culpas. Dolores debe poner el límite con su madre. Gonzalo ha de trabajar su autoestima y la seguridad en sí mismo, así como los sentimientos de culpa y Sonia ha de rebajar su nivel de ansiedad desapegándose de manera sana, de su figura materna.

Bibliografía

El legado de las madres. La influencia de su herencia emocional en nuestra vida. Stephan B. Poulter. Urano, 2010.


2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho este artículo, Núria. No puedo investigarlo como psicólogo... pero si he observado en mí y en gente cercana como su relación con sus figuras paternas, especialmente la madre, produce graves influencias en la personalidad, incluso en sus aspiraciones y ideologías.

    No soy de los que creen que los padres ni la familia sean determinantes, pero sí los primeros factores y los que más afectan y por más tiempo.

    Gracias por tu aportación! Me gusta leer tus artículos aunque tenga poco tiempo para leerlos todos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti Josep. Celebro que sean de tu interés. Y sí es un tema realmente interesante!! te agradezco muchísimo el comentario.
      Hsta Pronto :-)
      Saludos y feliz noche

      Eliminar