lunes, 30 de diciembre de 2013

JEFES, JEFECILLOS Y JEFAZOS: TIPOS DE LIDERAZGO



La situación laboral, es un tema recurrente en cualquier conversación cotidiana. Quien no habla desde su posición de trabajador, habla desde su postura de desempleado. Igual que la voz del jefe, gerente o administrador, que  también se exclama. Cargos, nóminas, quejas, solicitudes, reconocimientos, absentismos…Todos estamos o hemos estado, dentro del mismo saco; una jerarquía compuesta de pequeños y grandes peldaños.

Dichos escalones, siguen un orden, con el fin de crear una buena organización dentro de una empresa y con ello conseguir unos resultados lo suficientemente satisfactorios. Ahora bien, sea cual sea nuestra responsabilidad en esa gran pirámide, hay una que no está exenta de dificultades y ella es la que se sitúa en el mando del barco. Jefes, jefecillos y jefazos; encargados, no solo de dirigir el timón, sino de contentar a la tripulación, motivarla y encauzarla por buenos mares. Y es que a alguien le toca siempre ese papel. Papel que puede representarse de muchas maneras y que su representación será esencial para sustentar las bases de una compañía. Hablemos de ellos. ¿Qué papel ejercen sobre nuestro desarrollo profesional? ¿De qué manera lo hacen? ¿Actúan igual hombres y mujeres? Y una última pregunta; ¿Cómo nos influyen los estilos de dirección a nivel psicológico?

La literatura sobre los superiores, jefes y directores es extensa. Bien cierto es, que hay muchas maneras de coordinar no solo un grupo de personas, sino un conjunto de objetivos y propuestas. Pero hay una que me parece especialmente interesante. Esta es la presentada por el famoso psicólogo Daniel Goleman, al referirse a seis estilos de liderazgo. Cuatro de ellos pertenecientes a un liderazgo resonante y dos a un liderazgo disonante. ¿La diferencia? Los primeros alimentan la resonancia y los siguientes generan disonancia en el entorno laboral, siendo necesarios en situaciones críticas determinadas.

·         Líder Visionario Este es el más positivo de todos los estilos. Su técnica es movilizadora y es muy apropiada cuando hay que dar un giro y aportar una nueva visión a la organización. No hay imposición de un método de trabajo y se deja paso a la innovación y a la imaginación. A nivel de inteligencia emocional, hablamos de la empatía, la confianza en uno mismo y la apuesta por unos valores fieles hacia una marca concreta.

·         Líder Coaching Si hay que enseñar a que un trabajador mejore su potencial a corto y largo plazo, este es el líder adecuado. Potenciar las cualidades personales y aprender estrategias nuevas para crear un puente de conexión entre objetivos y metas profesionales serán las tareas de un líder Coaching. A nivel de inteligencia emocional las competencias son la investigación, la conciencia emocional y la empatía.

·         Líder Afiliativo Siempre pueden surgir situaciones críticas que requieran de apoyo, así como de fortalecimiento entre las relaciones personales. De esto, sabe muy bien, un líder Afiliativo, quien es capaz de motivar y establecer un buen clima de trabajo, fomentando las relaciones personales. Las competencias de inteligencia emocional serán la colaboración y la motivación hacia dichas relaciones. Este estilo de liderazgo se basa en la valoración de las necesidades emocionales de los trabajadores, por encima de sus objetivos. Con ello, se promueve la resonancia del grupo y se fortalece al individuo, potenciando su fidelidad en la empresa.

·         Líder Democrático Si se trata de llegar a acuerdos, consensos o la participación de los empleados, este será un tipo de liderazgo positivo. Se potencia el trabajo en equipo teniendo en cuenta los valores personales y se estimula la participación, para el buen funcionamiento de la empresa. En cuanto a las competencias en Inteligencia Emocional, destacamos la gestión de conflictos, la influencia y el trabajo en equipo.

·         Líder Timonel Hay que aplicarlo adecuadamente o su impacto puede ser muy negativo. El objetivo es buscar la excelencia de resultados en poco tiempo. No repara en las personas a nivel concreto ni personal y se define por un trabajo donde hay escasa comunicación pero donde se espera que el empleado alcance unos objetivos óptimos. Exige un desafío relevante. Las competencias en Inteligencia Emocional son la motivación de logros, la iniciativa y los patrones de excelencia.

·         Líder Autoritario Resulta un estilo bastante negativo. Útil con trabajadores conflictivos o cuando se necesitan cambios rápidos. Se exige que se acaten las normas de un jefe, sin explicaciones y con total supervisión y control. Esto fomenta la disonancia y genera insatisfacción y malestar entre los trabajadores.


¿Hombres o mujeres?

Como apasionada que soy del ser humano, de sus diferencias y sus similitudes, no puedo dejar pasar esta cuestión. ¿Quién lidera mejor?  La lectura de Kenneth Nowack, psicólogo experto en inteligencia emocional, me ha aclarado algunas dudas acerca de dicho tema. Este experto en neurobiología del liderazgo, defiende que la oxitocina de las mujeres aporta más ventajas a la hora de liderar que la testosterona del hombre, aunque hace aclaraciones importantes. Las mujeres forman alianzas sociales más amplias y son más exitosas formando ambientes de participación, inclusión y confianza en los demás pero en dureza y determinación, son los hombres los que ganan.

Por otra parte y siguiendo la misma lectura de este profesor en UCLA, no puedo dejar de mencionar el impacto físico y psicológico que ejercen los distintos tipos de líderes (ya sean hombres o mujeres). La escasa capacidad de liderazgo puede proporcionar valores altos en la presión arterial y el aumento de cortisol (hormona  encargada del estrés) y afirma que éste puede llegar a dañar órganos vitales. Pero del mismo modo que lo malo se contagia, también se pega lo bueno. Fomentar la comunicación o esbozar una simple sonrisa también tiene efectos positivos sobre nosotros. En el trabajo eso es tan importante como en nuestra vida fuera de él.

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