jueves, 12 de diciembre de 2013

"SOLO UNA MUJER COMPRENDE A LA PERFECCIÓN COMO SE SIENTE OTRA MUJER": EMPATÍA FEMENINA



María acaba de llegar a casa de Susana. Esta última la ha llamado desconsolada tras su ruptura con Daniel.

-          Ya estoy aquí. He venido lo más pronto que he podido. ¿Cómo estás?
-          (entre sollozos) Mal, muy mal. Daniel me ha dejado por otra
-          Sí, sí, tranquila, eso ya me lo has dicho, pero cuéntame; ¿Cómo ha sido? ¿Te lo ha dicho justo al verte? O ¿Cómo ha ido exactamente? Explícamelo todo.
-          Pues sí. Me ha llamado y me ha dicho que teníamos que hablar, entonces…(lágrimas)
-          Venga no llores… ¿Has cenado? ¿Te preparo algo?
-          No quiero comer…estoy realmente mal. ¿pero cómo ha podido hacerme esto?
-          ¡¡Vaya impresentable!!…¡pero tú vas a cenar! ¡Y tanto que vas a cenar!…yo te preparo algo….

Miguel hace días que  nota la actitud de José un poco distante. Lo llama para salir e ir a entrenar, pero José o no contesta al teléfono o le pone alguna excusa sin sentido. ¿Qué le pasará a José? Pues no lo sabemos pero parece que algo debe preocuparle porque no anda muy atento últimamente hacia su entorno. Sin embargo, Miguel sabe que no debe darle mucha importancia, si fuera algo muy grave ya se habría enterado.

Hombres y mujeres. Sus distintos cerebros y sus distintos circuitos cerebrales. Mientras ellas, quieren saber y cuidar cada detalle, empatizar con el dolor de sus amistades y no les disgusta atender los dolores de sus semejantes, ellos evitan a toda costa compartir el dolor emocional. De esta manera no es raro que el género femenino no entienda que a veces los hombres no sepan entenderlas tanto como ellas y ellos tampoco entienden que necesitemos de tantos cuidados emocionales. Cuestión biológica, con explicaciones científicas contrastadas.

Hay que dejar claro, que no es una cuestión de sensibilidad, sino de circuitos cerebrales. Cuando un hombre pasa una época emocionalmente difícil, es propenso a evitar la relación con otros. Le gusta resolver sus problemáticas de manera solitaria y no necesita de los ánimos de sus compañeros. Esta es una de las razones por las que los varones piensan que nosotras, necesitamos lo mismo, pero  es justamente lo contrario; “escúchame, mímame y abrázame” Y es que, no solo precisamos de comprensión y afecto sino que al empatizar con otras amigas/os respondemos dando dicha comprensión.  En este sentido, solo una mujer comprende a la perfección como se siente otra mujer.

Más datos. Investigaciones provenientes de la Universidad de Michigan, afirman que las mujeres utilizan las dos partes del cerebro para responder a destrezas emocionales, mientras que los hombres usan solo uno. Por otra parte, nosotras  tenemos más capacidad para el recuerdo emocional (citas, vacaciones, discusiones, encuentros…) mientras que el género masculino, olvida con más facilidad esos detalles, a excepción de si su compañera estaba ese día atractiva o no. La responsable de toda esta selección de recuerdos, no es otra que la amígdala, que está en ambos sexos pero que se activa más fácilmente en las mujeres. Algunas investigaciones afirman que como las hembras tienen un hipocampo algo mayor, les resulta más fácil acceder a matices emocionales. Pero ojo, la amenaza y la violencia será la única que desencadene los mismos recuerdos en uno u otro género.

Pregunte a una mujer cómo conoció a su marido y verá la extensa capacidad de relatar detalles, aparentemente insignificantes pero altamente poderosos. Ahora haga la prueba con un varón y fíjese en su relato. Ella dirá; “ese día llovía y me pidió el teléfono justo cuando estaba empapada y muerta de frío” mientras que él responderá “estaba preciosa, le brillaban los ojos”

De la misma manera, una amiga le contará a otra amiga todos y cada uno de los detalles del hombre al que ama. Mientras que ellos prescindirán de tales particularidades y describirán a su amada de una manera más global. No es cuestión de capricho, sí de biología cerebral.

Por otra parte y en referencia a la historia que hoy nos sirve de ejemplo, María (como cualquier mujer) será capaz no solo de empatizar a la perfección con el desconsuelo de Susana, sino que se preocupará de que la misma esté bien y no le falte ningún cuidado. Seguramente si la visita hubiera sido de un hombre, el mismo hubiera dicho un; “ánimo” o un “llámame si necesitas algo” y no, de manera consciente hubiera obviado ciertos detalles y es que a veces las mujeres, podemos llegar a ser rivales, pero entendernos, nos entendemos mucho.

Bibliografía

El cerebro femenino. Louann Brizendine. 2008. RBA, Barcelona.

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