domingo, 2 de febrero de 2014

¿QUÉ DICE EL BOLSO DE UNA MUJER DE ELLA?



Las llaves, las gafas, el monedero, pañuelos, el móvil, la agenda, un libro, un bolígrafo, chicles, compresas, tampones, maquillaje, neceser, cepillo de dientes… ¿Qué más podemos encontrar en el bolso de una mujer? Hay que reconocerlo; el bolso de Mary Poppins no era una sátira de este complemento tan preciado para una fémina. De alguna manera ese pequeño lugar donde guardamos tantas cosas en nuestro ir y venir del día a día es un reflejo de nuestra personalidad, nuestros miedos y nuestros deseos.

Hace un tiempo, leí un estudio publicado por Pavofrío, en el que afirmaba que el 71% de las españolas, llevaba nada más y nada menos que medio kilo de peso en el bolso y que más del 78% de encuestadas, aseguraba que no podía pasar más de un día sin su preciado saco. Esto me dio que pensar mucho e inicié una pequeña investigación basada en la observación de los bolsos de mis compañeras, amigas y otras damas, fijándome en los detalles y en lo importante de sus contenidos. Luego  junté varias hipótesis y las corroboré con estudios hechos sobre el tema. Parece mentira, pero está claro, como algo que puede parecer tan insignificante como una bolsa para transportar lo que nos parece indispensable, es tan importante para la vida de la mayoría de mujeres.

Es conocido el estudio que realizó Kathryn Eisman, una periodista australiana, acerca de este mismo tema. Su exploración se basó en extraer conclusiones de personalidad, según el tipo de bolso que llevaba consigo la mujer observada. De esta manera, Eisman,  tal y como postula en su libro; How To Tell Woman By Her Handbag, extrajó clasificaciones en función del tamaño y tipo de bolso acarreado. Pero mi hipótesis no tiene que ver ni con tal distribución ni con el tipo de personalidad. Solo ha sido una mera relación de contenido/necesidad. Para ello, también me ha resultado útil la lectura de Le sac, un petit monde d’amour, del célebre sociólogo Jean -Claude Kaufmann.

Coincido con Kaufmann en describir el bolso de una mujer como un tesoro de identidad, con marca propia. Lejos del modelo, el tipo o el tamaño, que no niego que tengan algún significado, hay algo mucho más trascendente. A nivel social y tal como afirma el sociólogo, es un arma psicológica que da seguridad en una misma. A nivel personal, creo que en el bolso, reside un pequeño reflejo de nuestro interior. En él llevamos cosas que creemos necesitar, al estar fuera de casa. De esta manera y como algo común no sería raro encontrar por ejemplo unas gafas de sol. En cualquier momento y fuera de casa, valga la redundancia, podemos necesitarlas. Pero hay cosas no tan comunes que cada cual, según sus necesidades acarrea encima ¿y eso por qué? Pues por eso mismo; porque teme necesitarlas y no tener acceso a ellas. Que mejor entonces que guardarlas en nuestro recóndito saco portátil, donde solo nosotras sabemos lo que hay dentro.

A mi modo de entender, el bolso de una mujer, siempre es un misterio que solo ella conoce y que dice mucho de cómo es, así como  lo que teme y /o desea. Siguiendo con los estudios de Kaufmann, podemos decir que es pura radiografía de identidad. El autor del libro asegura que se establece una relación muy curiosa con este complemento, similar a la que hacemos con el cabello cuando hay un cambio en nuestras vidas y esto no es otra cosa que cambiar de bolso o hacernos un cambio de look. También afirma que si la “relación” con dicho bolso ha sido agradable, al cambiarlo buscamos uno similar. Otra de las ideas que aporta Jean –Claude es que hay mujeres que tienen una especie de dependencia con su saco. En él meten la casa entera. Ello las hace sentir más únicas, más libres pero cuidado, que también indica el gran “peso” psicológico que ello conlleva.

¿Es posible meter dentro del bolso emociones negativas y rebuscarlas hasta el fondo del saco sin encontrar el objeto deseado? ¡Bingo! El sociólogo afirma que a menudo hay una tendencia inconsciente a meter objetos que se pierden por el final del atuendo y que no logramos encontrar. Y dichos objetos están relacionados con problemas que queremos posponer, como dejándolos ahí para arreglarlos en otro momento.

¿Y qué decir de los utensilios aparentemente insignificantes? Nos dan seguridad para sacarnos de algún tipo de apuro, ya sea simbólico o real. Esto significa que en nuestro ir y devenir llevamos encima objetos representativos, personales y que juegan un papel importante en nuestra búsqueda del equilibrio interno.

Me impresiona, que dentro de tan bonito complemento, haya un disimulado mundo secreto que llevamos día tras día encima. Parece ser, que sin que se sepa mucho, ahí llevamos nuestras previsiones, nuestras manías, nuestro orden y  nuestro caos. Una inseguridad y placer refinado se juntan sutilmente mientras sin darnos cuenta le decimos a una amiga; ¿me lo guardas en tu bolso que en el mío no cabe?

No hay comentarios:

Publicar un comentario