domingo, 23 de febrero de 2014

SOY FAN DE MI SERIE FAVORITA: ¿OCIO O NECESIDAD?


Son las diez de la noche, de un domingo lluvioso. Juan se viste para salir de casa e ir en busca de un paquete de cigarrillos. Su adicción al tabaco, domina sobre la pereza, los rayos y los truenos. En pocas palabras; necesita fumar. Isabel, su compañera de piso, se ríe de tan vistosa desesperación, mientras prepara unas palomitas para ver un nuevo capítulo de su serie favorita. Y de las diez, a las once, a las doce y a las dos de la mañana, que es justo, cuando presa del agobio de que el lunes ha de madrugar, apaga la televisión. ¿Qué pasará en el próximo capítulo? Un deseo impetuoso hacia dicha intriga, hacen que Isabel posponga horas de sueño. En pocas palabras; necesita satisfacer tal incógnita.

A simple vista, puede parecer banal, comparar la necesidad de fumar, con la necesidad de ver una serie determinada, pero no resulta tan descabellado cuando tanto uno como otro, hacen sobre esfuerzos para complacer dichas necesidades. Hay una fuerza, que impulsa a darse el “gusto”. Un gusto que empieza por una búsqueda de placer, y un gusto que a menudo se convierte en una necesidad de placer. Visto así, sí podría ser comparable. ¿Pueden llegar a ser adictas algunas series de TV? Sí, y de esta manera lo han indicado estudios recientes sobre el tema.

Estudios realizados por investigadores de Neuromarketing Labs, con sujetos de entre 18 y 47 años, han corroborado que la dependencia a ciertas series televisivas puede provocar adicción. Reacciones fisiológicas como el incremento del ritmo cardíaco, la sudoración y la temperatura corporal, son signos de que visionar nuestras series preferidas, no nos dejan indiferentes. Estos síntomas físicos son similares a los de una droga, produciéndose también un efecto calmante, cuando nos exponemos a dichos estímulos (aunque éstos tengan un contenido de “terror”). Esto no ocurre si no estamos “enganchados” a esa serie. La investigación sugiere, que al dejar de ver nuestros episodios favoritos, se da también un síndrome de abstinencia.

Por otra parte, tenemos otros síntomas que indican la necesidad de ver tales capítulos. Por ejemplo, dejar de hacer cosas o dejar de estar con amigos, para reunirse delante de la televisión a una hora determinada. Enfadarte porque alguien te anticipa lo que sucederá o que te quedes sin ver el final también son signos claros de estar “enganchado”. De la misma manera, cuidado, si otros critican esta serie que tanto placer te causa. Cabe nombrar también, el menester de averiguar si se emitirán nuevos capítulos en futuras temporadas o buscar información real sobre la vida de los personajes que conforman dichos relatos de ficción.

En resumen; más allá de que esto nos haga compartir, en nuestra condición social, también nos crea dependencia. Una dependencia ociosa pero una dependencia al fin y al cabo. Sentimos calma y placer si nos exponemos a ver nuestra serie predilecta y queremos más, cuando nos dejan intrigantes en el último capítulo. Si podemos, somos capaces de no dejar de mirar nuevos  episodios durante unas cuantas horas, para saciar de esta manera nuestra necesidad de saber qué ocurre. “Quiero más”.

Bibliografía

Un estudio de neuromarketing lo confirma: “Breaking Bad” y otras series de TV provocan adicción. http://www.marketingdirecto.com/especiales/neuromarketing/un-estudio-de-neuromarketing-lo-confirma-breaking-bad-y-otras-series-de-tv-provocan-adiccion/

Foto; http://www.morguefile.com/archive/display/210891

1 comentario:

  1. Me fui mas allá, realmente necesidad es algo que engloba al ser humano y yo le agregaria la sublimación, ese bello proceso donde le damos un significado distinto a lo que realmente es

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