lunes, 21 de abril de 2014

EL GRAN ENEMIGO DE LAS RELACIONES: EL BOICOT



Diana entra ansiosa a consulta. Me cuenta que está ilusionada porque ha conocido a un chico que le gusta pero que nota algo extraño en él que no le deja avanzar en el intento de acercarse al susodicho, y que esto le provoca mucha ansiedad. Cuando indagamos acerca de ese “qué” extraño, me doy cuenta de que en ella se ha instaurado el boicot y que inconscientemente “ha decidido” que esa relación no salga bien. Hablo ni más ni menos que del miedo. Un miedo que ella desconoce y que sin duda impide que la espontaneidad del amor brote. Por una parte su discurso es coherente, cuando menciona que Luis tiene detalles bonitos con ella y que las “señales” que éste le manda apuntan hacia un interés especial hacia ella. Pero por otro tergiversa cualquiera de estas señales hacia lo negativo y le nacen desconfianzas.

Profecía autocumplida; aquello que tanto temes, teniéndolo haces que suceda.  Esto es lo que le pasa a Diana en su intento de amar a Luis. Cuando por ejemplo este no contesta a una de sus llamadas, no piensa que tal vez esté ocupado, sino que se auto convence que se ha cansado de ella y que no quiere responder. Esto, para una persona como ella, llena de temor al amor es un signo claro de rechazo. Desde fuera, cualquiera de nosotros puede entender que ciertamente Luis no pueda atender esa llamada en ese instante y que ese no es motivo de desinterés, pero para alguien que teme de esa manera, cualquier señal confirmará sus sospechas.

Del miedo, al boicot y del boicot inevitablemente a la pérdida. Diana no es la primera chica que puede perder la oportunidad de creer, de vivir y de gozar de algo bueno, a menudo me encuentro a muchas personas, hombres y mujeres, con ese tipo de creencias y ¡créanme! pierden, convenciéndose de aquello que tanto temen que pase.

Cuando nos domina el miedo, la inseguridad y nos sentimos vulnerables, solemos estar en hipervigilancia constante, como si estuviéramos esperando  en cada esquina que se asomara lo malo, para protegernos. De esta manera cualquier sombra será un indicativo de que lo temido se está acercando y no solo confirmaremos que teníamos razón, sino que volveremos a sentirnos pequeños y heridos de nuevo. Este ciclo de repetición, es común cuando anteriormente hemos sufrido. Saber identificarlo y alejarnos del autosabotaje nos ayudará a romper ese patrón de conducta.

Vivir en el presente suena a tópico, pero es bien necesario creerse dicha realidad. Centrarnos en el aquí y ahora, nos hace conscientes de que las cosas son distintas al ayer y que como tales, tendrán resultados distintos. Eso sí, hemos de revisar nuestro sistema de creencias y distinguir entre lo que está sucediendo y entre lo que “creo” que está sucediendo. Actuar de la misma manera, no nos ayudará. En el caso de Diana, por ejemplo en el que ha pasado por varias decepciones amorosas, ponerse un escudo o boicotear la relación no serán buenos métodos. Es importante identificar esos miedos y decir “vale, estas son las proyecciones que yo hago de mi temor. Como las identifico, puedo modificarlas” Otra técnica importante es buscar alternativas de pensamiento. “puede salirme mal, pero también puede salirme bien. Tengo el mismo porcentaje para ambas opciones y si visualizo lo positivo, tengo aún más posibilidades de que salga bien” Decir por ejemplo; “¿ves? Sabía que iba a salir mal” es un producto del miedo, porque si nos damos cuenta, en esa frase no hay ningún  argumento lógico que se sostenga.

Confiar en lo malo no aporta ventajas, solo es una manera de resguardar el corazón. Muy a menudo y sin darnos cuenta, lanzamos cohetes hacia lo que más deseamos, anticipando un rechazo en un principio imaginario. Y es que claro, no hay mayor defensa que un buen ataque. Por otra parte y siguiendo con esta historia ¿cómo imaginamos que pueda actuar Luis al recibir la desconfianza y la ansiedad de Diana? Probablemente no entienda o interprete su inseguridad como poco atractiva. Y es que ciertamente, recibir un cohete “porque sí” solo produce rechazo.


Es lógico que nadie quiera sufrir pero es importante identificar los temores y como digo yo ponerles “nombres y apellidos” para poderlos trabajar. Instaurarnos en el boicot, solo nos aporta consecuencias negativas, no necesarias, que nos impiden crecer y disfrutar.

5 comentarios:

  1. muy interesante lo del boicot. Uno ni se da cuenta.

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  2. Tienes razón, aunque en esto es fácil equivocarse porque muchas veces no es miedo, sino que nuestra intuición nos está lanzando advertencias que no queremos escuchar. Por otro lado, es cierto que las malas experiencias pueden predisponernos a lo negativo, pero, del mismo modo, también nos enseñan y nos hacen ser más precavidos para la siguiente vez que estamos en una situación parecida. Por tanto, ¿cómo saber si nos estamos haciendo boicot o no?

    Saludos

    [Por cierto, encuentro muy interesante tu blog. Me lo guardo en favoritos ;)]

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    1. Hola Olga! Escuchate y verás si es miedo. Aunque resulte algo más difícil escucharnos sin distorsiones, nos ayuda.
      Un abrazo!

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  3. La intuición existe y hay que seguirla sino mira las mujeres maltratadas que no la siguieron

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