domingo, 13 de abril de 2014

LA EMOCIÓN PSICOLÓGICA QUE PROPORCIONA EL CAFÉ



Solo, con leche, manchado, edulcorado…el café es único en aroma y gusto. Difiere en tonos y combinaciones y lleva aparejado costumbres, momentos y hasta necesidades. Es una sustancia de ingesta, casi obligatoria para muchos y hay quien se define adicto a la misma. Otros son fieles seguidores, fanáticos y entusiastas y por supuesto también está la minoría que lo desprecia. Sea como sea, esta xantina natural, despierta despertares en un porcentaje muy alto de la población y lleva asociadas creencias y efectos psico-físicos.

Amigo de cualquier mesa, el café se sirve y se toma con delicia. Protagonista de nuestros días, nos adentramos a él solos o en compañía. Psicológicamente está en lo social, pero también en lo individual. Hablemos de él ¿dónde reside su poder? ¿Tiene algo que ver su color y su aroma, o solo influye la toma?

Absorbida por la parte alta del intestino delgado, la cafeína, alcanza su máxima concentración entre los quince y los sesenta minutos después de su consumo. Su tiempo de vida es variado, hasta que se excreta en la orina, pasadas largas horas después de su ingesta. No se acumula en el torrente sanguíneo y tiene efectos estimulantes sobre el Sistema Nervioso Central entre otros. No en vano para los fumadores que acompañan su cigarrillo con una aromática taza de café, cabe saber que la cafeína aumenta los efectos reforzadores de la nicotina. De ahí es placer, casi inevitable en los adictos al tabaco.

A nivel psicológico, los estudios indican que la cafeína, tiene efectos sobre el humor, aumenta el estado de alerta y la autoconfianza. Por el contrario, un consumo excesivo puede producir ansiedad, insomnio, estrés, intranquilidad y hasta depresión. Su suspensión puede acarrear síndrome de abstinencia y puede conducir a la irritabilidad, mal humor y dolor de cabeza, aunque es importante mencionar que un consumo moderado no es malo para la salud. Más bien al  contrario; diferentes estudios han aclamado las ventajas de su ingesta en cantidades prudentes. Hablamos por ejemplo de la estimulación de la memoria a corto plazo, beneficios en el sistema neurológico, reducción  del riesgo de padecer diabetes, incluso se habla de que el consumo de café también reduce el riesgo de padecer varios tipos de cáncer.

Pero vayamos más allá. Las emociones juegan un papel importante a la hora de ingerir  alimentos. El café no es menos y las investigaciones apuntan que la cafeína está asociada al placer, la actividad, la energía y la felicidad.  Así como en el aspecto  social se vincula con la actividad, la amistad, el afecto y la satisfacción, en el aspecto personal e individual se relaciona con la paz, la tranquilidad y el disfrute. El color por supuesto influye, aportando aquí una sensación de vitalidad pasiva, lo que induce a la paz y al goce.

En definitiva; la cafeína es la metilxantina con los efectos más potentes sobre el SNC. Su efecto se empieza a notar (como media) a la media hora de su ingesta y proporciona energía y alerta mental. En dosis moderadas es ventajosa para la salud y en dosis excesivas puede crear nerviosismo y estrés. Al café y a su color se asocian emociones placenteras y es una sustancia  ventajosa en el terreno social. Ofrecer una taza de café o quedar con alguien para tomar un café no es solo un tópico típico. Es algo que trasciende de la buena educación y que beneficia  las relaciones sociales. ¿Quieres un café? Y con ello te estoy diciendo; ponte cómodo, te escucho, te acompaño o lo que es lo mismo, me apetece disfrutar de un momento contigo.

Bibliografía




La psicología del café: una bebida que emociona al consumidor. http://profesionalretail.com/la-psicologia-del-cafe-una-bebida-que-emociona-al-consumidor/

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