lunes, 19 de mayo de 2014

"LO HE SABIDO AL ESCUCHAR TU VOZ": PSICOLOGÍA DE LA VOZ




Una voz grave, una voz dulce, una voz sensual, una voz temblorosa…  ¡nos dicen tan diversas cosas! No hace falta estar viendo la cara del interlocutor para atribuir estados anímicos y actitudes. Solo con escuchar el tono, adivinamos qué y cómo se nos dicen las cosas. Podemos decir entonces que tenemos el poder tanto de transmitir como de  percibir el estado psicológico en el que nos encontramos o en el que se encuentra otra persona a través de este mágico instrumento del que disponemos. Te oigo cantar y adivino que estás alegre, te oigo titubear y adivino que estás inquieto. Te digo susurrando que te extraño o te grito desde lejos para que me des auxilio. Sencillo y práctico para el ser humano. Ahora bien ¿qué más sabemos de la voz?

En primer lugar cabe decir que estamos ante uno de los canales de comunicación más relevantes del ser humano. El habla, el canto, la interpretación… emana emociones y nos transmite sensaciones. Con ello ya somos capaces de atribuir qué sucede en el otro. Y no tanto por el contenido del mensaje sino por el tono, pausa o timbre. Por tanto, en la producción vocal, hay una actividad psicológica, que al tiempo, cumple con una función social. Esto nos permite, no solo interactuar con el resto de mortales, sino que también nos da información acerca de sus estados psicológicos. Estados, que nos ayudan en las relaciones humanas.

 En segundo lugar, también es relevante mencionar que todo y que el reconocimiento de las emociones a través de parámetros vocales no es tan universal como el reconocimiento de las expresiones faciales, debido a que el lenguaje responde a ciertas pautas educativas y culturales, sí que es sabido que cuanto más intensa es la expresión de la emoción a través de la voz, mayor es el reconocimiento. De esta manera, los estudios aseguran que las emociones que más reconocemos son aquellas que expresan; ira y tristeza.

Por otro lado y como detectores de emociones que somos, la voz también puede influenciarnos positiva o negativamente. En este sentido, podemos decir que los matices del sonido de nuestro interlocutor, nos afectan incluso fisiológicamente. Investigaciones sobre el tema han demostrado que una voz calmada y pausada puede inducir a la paz y a la calma, mientras que una voz chillona o hablar muy rápidamente puede producir una aceleración del pulso cardíaco en quien escucha. Por otra parte, cuando estamos enfadados e irritados tensamos las cuerdas vocales y producimos tonos más altos en nuestra expresión vocal.

La voz también es capaz de indicarnos en fracción de segundo si una persona es extranjera, si está enferma o si tiene una determinada edad. Al reconocer todas estas señales nuestra interacción con ella variará, ya que por ejemplo no utilizamos la misma entonación con un niño que con una persona de avanzada edad. Toda esta información nos es muy útil y nos facilita la comunicación social.

En resumen; la voz nos transmite estados anímicos y características psicológicas de los individuos. Nos ayuda en las relaciones y nos simplifica la comunicación. Es una herramienta poderosa, rápida y eficaz.


Bibliografía


La voz en la comunicación. Rev. electrón. psicol. polít. (En línea) v.5 n.13 San Luis maio 2007. Ana Rosa Scivetti. http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1669-35822007000100005

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