domingo, 4 de mayo de 2014

¿QUÉ SIGNIFICADO PSICOLÓGICO TIENEN LAS COSQUILLAS?



Las cosquillas… ¡esas curiosas “caricias” que inducen tantas sensaciones! nos hacen reír, nos incitan al bienestar, al tiempo que nos provocan un cierto reparo, y también nos invitan al juego y adentrarnos al vínculo social.  Puesto que no nos produce ningún efecto hacernos cosquillas a nosotros mismos, las cosquillas son las dueñas de la compañía, del acercamiento, del cariño y de la risa. Ahora bien… ¿qué se esconde psicológicamente detrás de ellas? ¿Tienen algún significado relevante en nuestra interacción con los otros?  Y yendo más allá ¿Nos sorprende saber que la forma más antigua de estimular la risa es a través de este juego de arrumacos?

Desde nuestros ancestros y como base de comunicación entre madre e hijo, las cosquillas son las primeras en provocar la risa. Antes de que el bebé pueda articular una palabra y adentrarse al mágico mundo del lenguaje, estalla en alegría con la carcajada y esto es a través de las cosquillas, y en  interacción con los demás. La perfección del diseño humano hace que este vínculo se de  en un primer momento con la madre, pero más tarde con el resto de personas con las que hemos forjado un vínculo.

Las palmas de las  manos, los pies, las axilas o  ciertos rincones recónditos del cuerpo humano son el blanco perfecto para provocar el hormigueo y en consecuencia el regocijo que provocan dichas sensaciones. Pero fijémonos en la majestuosidad del acto; para provocar la alegría que desprenden, necesitamos sí o sí de otro sujeto. Esto significa que representan una gran rol a nivel social. Hablamos entonces de un potente motor de comunicación íntima que nos produce sensaciones de bienestar y de pertenencia.

En segundo lugar, las cosquillas también engendran juego, debido a que su estimulación produce una defensa divertida  que invita al recreo de nuestros lazos sociales más cercanos. Esto es; producen risa pero de manera implícita, producen un “querer escapar” y un “devolver” las cosquillas a nuestro compañero/a.  Sin embargo esto no es lo más relevante. Lo verdaderamente fascinante es que en el juego de dar y recibir cosquillas existe una programación neurológica que hace que la gente establezca vínculos. Psicológicamente estamos ante un mecanismo de cohesión social que favorece la relación con nuestros amigos y/o familia.

Hay más. Lo curioso de sentir el cosquilleo es que dentro del jolgorio, uno puede llegar a sentir incomodidad y esta explicación se remontaría a un significado evolutivo. Los estudios corroboran que el hecho de que las cosquillas puedan crear una sensación molesta en un momento dado, tendría su explicación en el desarrollo de habilidades para el combate. Dicho de otro modo; las cosquillas representan también un rol protector para el cuerpo.


En resumen; no hablamos de un acto reflejo ni de un acto que produzca motivación de manera aislada. Hablamos de un acto que solo existe en interacción con otra persona y que proporciona alegría y bienestar. Por otra parte refuerza vínculos y provoca juegos, donde los dos “dan y reciben”. Finalmente, las cosquillas, nos hacen sentir una ambivalencia de sensaciones, que no en vano, sirven para desarrollar una protección de nuestro organismo. De nuevo, me quedo sin más palabras para encontrar sinónimos que designen la perfección de nuestra psicología humana.

1 comentario:

  1. mi esposo tiene demasiadas cosquillas y no me permite acariciarlo para nada, es incomodo cuando quiero hacerle el amor, parece burla, una defensa para que no lo toque, lo curioso es que de novios no lo hacia, ... no quiere ni sexo oral ahora, y antes si lo hacia , no se que paso ahí ...a punto estoy de mandarlo al queque

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