miércoles, 25 de junio de 2014

LA MULTIFUNCIÓN PSICOLÓGICA DEL LLANTO; ¿POR QUÉ LLORAMOS?



Y de repente una emoción intensa nos invade…felicidad, tristeza o un no sé qué que se anuda en el cuello. Notamos que algo estalla por dentro e inevitablemente estalla por fuera; lágrimas, que salen defensivamente de nuestros ojos y que desahogan la intensidad de lo que estamos sintiendo.  Ahora bien; ¿Para qué sirven exactamente? ¿Qué función tienen?

lunes, 9 de junio de 2014

LOS "DEBERÍA" QUE ME IMPONGO, ME HACEN INFELIZ



A menudo me pregunto por qué sufrimos tanto. Somos privilegiados en muchos aspectos de nuestra vida pero todo y así sufrimos y ¡mucho! a veces hasta desgastarnos emocionalmente, paralizarnos y llegando a perder todo el sentido a nuestra vida. Sufrimos porque un proyecto no ha salido como esperábamos, sufrimos porque una persona no nos quiere, sufrimos porque las cosas no nos salen como nos gustaría…en definitiva; sufrimos.  ¿Y por qué tanto? ¿Por qué de esta manera?

domingo, 8 de junio de 2014

LA RUTINA: UNA PARADOJA PSICOLÓGICAMENTE NECESARIA.


Suena el despertador, cada día a la misma hora. Y a la misma hora salgo de casa, hago la misma ruta para llegar al punto de encuentro de la obligación y me dispongo a proceder con mis quehaceres diarios. Termina la jornada y con más o menos variación llego a la misma casa, a la misma cocina, al mismo salón y a la misma cama, hasta que vuelve a sonar el despertador…

Leído así se aprecia la monotonía, la rutina y el hábito. En esta situación, compartimos con los otros inquietudes  del tipo; “tengo ganas de vacaciones”, “quiero hacer algo diferente”, siempre es lo mismo” o “¡qué venga ya! El fin de semana” Ahora bien, ¿cómo sería nuestra vida sin esos hábitos tan repetitivos? ¿Nos complacería estar siempre de vacaciones sin un horario que cumplir? ¿Qué beneficios psicológicos nos trae la rutina?

lunes, 2 de junio de 2014

SÍNDROME DEL NIDO VACÍO: UNA CASA QUE PIERDE EL NOMBRE DE HOGAR


Y el pajarito alimenta a sus crías y éstas se nutren, son protegidas y crecen. Poco a poco desplegarán sus alas. Listas y a volar… Así es el llamado de la naturaleza y siendo nosotros un poco “animales”, compartimos similitudes, siguiendo el dictado de la evolución. En este caso, la psicología ha adoptado una buena metáfora para designar un síndrome común. Hablamos del conocido “nido vacío”, que sucede cuando el hogar lleno de padres e hijos, se vuelve despejado, dejando a solas a los progenitores y éstos desarrollan sensaciones  de soledad y sentimientos de tristeza. Una nueva etapa se despliega. Mientras los pequeños “vuelan”, los adultos de la morada guardan con resignación sus alas.

El síndrome del nido vacío, no solo conlleva la aceptación de que los hijos ya son mayores y están listos para encauzar una vida fuera del hogar materno. Además de eso, supone una etapa de replanteamiento, a una edad madura, donde se da cabida para la reflexión del curso de la vida y donde toca un replanteamiento de pareja.