sábado, 18 de octubre de 2014

LA CRISIS EN LA ELECCIÓN DE PAREJA: UNA VANIDAD EN AUGE





Hace setenta años y en lo que respecta al amor, la elección de pareja estaba sometida a un único objetivo; “me gusta Manuela” , una de las chicas del pueblo y Antonio sucumbía a sus encantos haciendo todo tipo de malabares para “llevarla al huerto”. Más o menos difícil que ahora, más o menos incómodo, con menos recursos de accesibilidad y con más o menos verdad. Pero mientras Manuela discurría en dar el sí, él se esforzaba en no desisitir acercamientos, aunque solo fuera por conseguir una mirada.

Hace cuarenta años, una Manuela distinta, seguía firme ante sus convicciones, su educación y su posición de dama admirada. Otro Antonio, seguía un cortejo igualmente incansable y unas distintas circunstancias sociales obligaban a un galanteo popular pero discreto. El amor, seguía siendo amor y el tabú del sexo extramatrimonial, se destapaba con cautela sin ser aprobado por muchos.

Hace veinte años, Manuela ya no era Manuela, pues se convertía en Cristina, en Laura o en Patricia. Con una educación “más liberal”, seguía siendo “la elegida” por un Antonio, entonces ya llamado Toni, Javi o David. La elección de pareja seguía su curso por ambas partes, entre risas, discotecas y encuentros amorosos en algún rincón clandestino. El amor adquiría dimensiones más complejas y el sexo se impuso con normalidad, antes de la firma de muchas hipotecas.

Hace dos días, Pablo me contaba en consulta, que estaba cansado de salir con Carla y que adueñado de la monotonía que se había instaurado en la relación, se ha apuntado a una página de contactos de internet. Ha cortado ya su relación con la susodicha y ahora “está disfrutando” de una época que él define como “transitoria” y que consiste en conocer a muchas chicas para tener diferentes encuentros sin un objetivo concreto. Todo y ese disfrute que él comenta, hay cierta insatisfacción y contradicción en su discurso. Por una parte afirma no querer quedarse solo a la larga, pero comenta que ahora es divertido “picotear” (así lo llama) diferentes bellezas femeninas.
Paralelamente, Diana me cuenta que hace cuatro años que está divorciada y que le cuesta conocer a otro chico para iniciar una nueva relación de pareja. Se siente confundida, incluso a veces rechazada, todo y siendo una mujer no solo hermosa, sino también inteligente. Admite su grado de exigencia pero reconoce percibir el mismo en los hombres...

Parece que la elección de pareja en la actualidad, ya no resulta tan espontánea, transparente y mágica, sino que se ha convertido en un verdadero proceso de selección, dado por las dos partes. Hombres y mujeres buscan “algo” difícil de definir. Ellos andan perdidos, ellas también y de mientras se instaura el tedio en el intento de amar y de rehacer vidas en común. Mi experiencia profesional, mi lectura hacia las actuales tendencias sociales y mi inquietud acerca de cómo los seres humanos nos relacionamos, me hace pensar que estamos sometidos a una verdadera crisis en las relaciones de pareja. Los motivos son varios y variados, pero los resultados son concretos. La tendencia es que está en auge la nulidad matrimonial y que cuesta mantener el amor de una pareja. Sin embargo, antes de mantenerla hay que elegirla y si la primera cosa, quizás debería ser lo más difícil, veo a menudo que la primera se está convirtiendo en una tarea costosa en la mayoría. Si bien, va relacionado, pues mientras nuestro anhelo puede centrarse en crear algo a largo plazo, nuestro propio miedo hace que elijamos con presunción y cautela. Observo, que aunque temerosos, también quizás nos estemos volviendo muy vanidosos a la hora de realizar tal acción.

Empece este post, hablando de Manuela, en una época muy distinta a la de ahora. Para entonces, la elección de pareja se centraba en aspectos muy distintos a los actuales, debido a un montón de factores sociales, económicos, culturales y psicológicos. De todo ello, solo hay uno que se mantiene y este es el aspecto biológico, en el cual las personas sienten la necesidad de aparearse unos con otros. ¿las maneras? Han cambiado, así como también las prioridades. Lo que está claro es que como seres sociales nos buscamos y que la necesidad de contacto social y relacional está patente, por los siglos de los siglos.

En un momento como el vigente, en el que Manuela no es la chica del pueblo, a la que alguien ha de cortejar, sino que la misma no solo también corteja, sino que además elije, trabaja incansable y tiene su propia autonomía social y económica, la vanidad se impone. Ellos lo quieren todo, ellas también pero esto no es nuevo. Siempre lo quisimos. Lo que quizás es más novedoso, es ser receptores de tantos “ímputs” externos así como el permiso que nos damos para hacer y deshacer a nuestro antojo, con total libertad. Hoy en día, no hay un único objetivo (la/el chica/o del pueblo), hay muchos “blancos” alrededor. La accesibilidad al resto es tan fácil que esto, hace engrandecer a nuestro ego. Ni siquiera hace falta salir de casa para “ligar” y en tiempo real puedes hacerlo “con varias personas a la vez”. La atención se dispersa y focalizamos en muchas partes y en ninguna al mismo tiempo.
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De alguna manera, que genial, la bendita suerte de elegir entre tanta variedad, pero de otra y a nivel psicológico esto también es un arma de doble filo, que actualmente nos está generando insatisfacción, ansiedad y confusión. En las reuniones sociales hombres y mujeres se alcanzan sin grandes sacrificios y en la red y y nuevas tecnologías se encuentran con igual o menos sacrificio también. Estamos ilusionados, pero al tiempo apáticos. Cuando escucho, ciertos relatos, me invade la idea de que existe una especie de “competición” para ver quien es el/la mejor candidato/a. Si bien esto siempre ha existido, tantos estímulos nos dejan un poco insatisfechos, o quizás un tanto indecisos. Percibo, que los resultados generan ansiedad.


En resumen, elegir ya es igual de difícil que mantener y la elección se ha tornado vanidosa. Entramos, salimos e individualizados nos conectamos en la realidad o en el mundo virtual. Uno de los temores del ser humano es llegar a quedarse solo y sí buscamos, pero me pregunto a menudo si en el intento de buscar entre tanta variedad, estamos dejando pasar la verdadera oportunidad. Para reflexionar...


1 comentario:

  1. Es difícil encontrar la persona con la que creas que vas a poder compartir toda tu vida satisfactoriamente. Sabes que aunque la sintonía sea total, tarde o temprano vas a ver las catacumbas de esa persona, lo peor de ella (y viceversa). Y a menudo no estamos preparados para salir airosos de estos baches que a veces se dan en la vida de pareja. Imagino que en los tiempos de "Manuela" las desavenencias en la pareja se aguantaban, disimulaban o sobrellevaban con mas o menos engaños debido a la presión social, cosa que hoy día no pasa tanto.

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