domingo, 16 de noviembre de 2014

EL TACTO; EL REY DEL CONTACTO Y LA CONFIANZA.



Bendita naturaleza. Cuerpo y mente forman un acervo perfecto para vivir. Uno con el otro, uno dirigido por el otro, uno que se funde en el otro…sea como sea, ese conglomerado hace que funcionemos día a día de manera sencilla, con la complejidad que ello supone. Con dicho conjunto, sentimos, pensamos y actuamos como seres únicos  y particulares. Ahora bien;  ¿Qué piezas del puzzle nos ayudan a integrar esos sentimientos y vivencias? ¿Qué partes de nuestra condición física nos da vivencia psicológica? Los sentidos, son, sin lugar a dudas, uno de los pilares más importantes para dicho asunto. Llegamos a lo más hondo, a través de lo más externo.

Vista, oído, gusto, olfato y tacto. Por su exquisita distinción, debido a la magnitud que alcanzan en nuestro cerebro  y para darles la importancia que cada uno se merece, hoy, solo trataremos con el rey del contacto; el tacto, que supone, al igual que sus hermanos, una porción indispensable para nuestra vida psicológica.

El tacto es el mediador de sensaciones por excelencia. Llegamos a él a través de la piel y éste no solo nos informa  de la temperatura, la presión y el dolor, sino que también es una vía extensa para llegar al placer, a la confianza incluso a la toma de decisiones. Mientras palpamos reconocemos y mediante el reconocimiento sentimos agrado o rechazo por diferentes texturas y/o objetos. De ahí que nuestros juicios y elecciones puedan verse determinadas por este especial sentido.

A nivel psicológico, algo que llama especialmente la atención es la relación existente entre el tacto y la confianza. Fíjense; ¿tocamos a alguien cuando nos resulta desconocido? ¿Por qué buscamos el contacto de los que queremos? ¿Qué papel representa el tacto para el sexo y la intimidad? Si reparamos en estas cuestiones, nos daremos cuenta que la confianza es la base de dichos acercamientos y que cuando ésta existe el tacto resulta casi inevitable. Pero esto no solo nos sucede a nosotros, los monos y simios para crear amistades y establecer lazos sinceros, utilizan también este sentido en primer lugar. Ello, no solo  da indicios de confianza y empatía sino que además aporta sensaciones de felicidad y cercanía. De esta manera, tocarse resulta básico, a la hora de transmitir la fuerza emocional de una relación. Del mismo modo, cuando el amor de una pareja decae, los afectados suelen relatar en primera instancia la disminución del contacto físico.

Ciertamente los humanos estamos seducidos por el lenguaje la mayoría de las veces pero lo cierto es que el tacto es el que crea la mayor parte de las emociones. Utilizamos el tacto de manera natural y éste a diferencia de las palabras, no miente. Sumado a ello, nuestra interpretación de las palabras es más o menos creíble según la manera  en la que nos tocan. Si alguien finge ser tu amigo pero te da un abrazo desapegado adviertes un acercamiento poco sincero y probablemente tu intuición se fije más en eso que en su verborrea.

El tacto también reduce el dolor emocional, aunque sea para recibir el despido de tu jefe. Si éste lo hace tocándote el hombro, tu disgusto será más llevadero que hacerlo sin el mismo. De la misma manera, cuando queremos dar soporte emocional a alguien que queremos tendemos a mostrar nuestro consuelo y apoyo a través de caricias, agarrando la mano, mediante abrazos…en definitiva; a través de este espectacular y necesario sentido.


En resumen; el tacto es el encargado de la confianza, de la empatía y del acercamiento. A través de él sabemos de manera cierta cuán fiables son las palabras de nuestro interlocutor. Él nos hace discriminar, reconocer, discernir, elegir y por supuesto; nos hace ser dueños de muchas sensaciones. Increíble, fascinante…simplemente perfecto.

1 comentario:

  1. Enhorabuena por el artículo. Muy interesante. Qué importante es para la sociedad perder los miedos al contacto físico en ciertas situaciones. Yo trato en mis clases de educación física favorecerlo en ciertas sesiones de expresión corporal o relajación, cuando el programa lo permite. Qué curioso lo de que el tacto nunca miente, y qué curioso el que el "tacto" se utilice para referirse a la forma de transmitir. Los hay quienes no tienen "tacto" a la hora de hablar!!

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