miércoles, 10 de diciembre de 2014

¡ABRÁZAME!: BENEFICIOS PSICOLÓGICOS DEL ABRAZO




El movimiento “free hugs”, es conocido desde el año 2001, pero no fue hasta 2006, cuando se expandió por todo el mundo. Con una simple acción; la de abrazar gratis en plena calle, creció 
una nueva tendencia, la de regalar bienestar, alivio y satisfacción. ¿Qué debe esconderse entonces detrás de un acto que causó tanto furor? Sin duda, muchos beneficios para el individuo y es que abrazar y ser abrazado, no es solo una sensación complaciente sino que además es sumamente necesario para nuestro bienestar psicológico, emocional y físico.

Ya desde el primer instante que llegamos a la vida, nuestra madre nos acoge en sus brazos. De pequeños y antes de que podamos hablar, reclamamos con llantos y sollozos la atención de los mayores, recibiendo calma cuando nos guarecen y nos mecen en los brazos. Pero esto no se acaba aquí. Seguimos creciendo y de alguna manera, seguimos “demandando” el contacto con nuestros congéneres, durante toda la vida.

Abrazar, dista mucho de besar y acariciar. Abrazar es un acto que va más allá del contacto, que no solo tiene que ver con el amor, sino que se relaciona con el consuelo, el apoyo y el afecto. Es un acto que proporciona seguridad, confort, alivio y que aporta multitud de beneficios. Tanto es así, que se ha comprobado cientificamente la relación existente entre este acto y los bajos niveles de cortisol (la hormona del estrés) por lo que también genera ventajas a nivel físico.

Entre los efectos positivos que encontramos para el organismo, se ha demostrado que los abrazos reducen la presión arterial, así como el dolor de cabeza y el reforzamiento del sistema inmunitario. También es positivo para regular el apetito y retrasar el envejecimiento. Pero hay más; este acto también nos posibilita el descanso, siendo bueno para el insomnio. A nivel hormonal, se segregan endorfinas, que son las encargadas del bienestar y oxcitocina, que es la responsable del apego. Por otra parte, la serotonina y la dopamina también inundarán nuestro cerebro llevándonos a la calma y a la tranquilidad.

Asimismo, abrazar y ser abrazado, reduce la ansiedad y los síntomas de la depresión, favorece la expresión emocional, facilitando la comunicación afectiva y desarrollando sentimientos de empatía. Nos ayuda al desbloqueo físico y emocional, nos acerca socialmente a los otros, nos genera un sentimiento de gratitud y nos ahuyenta del mal humor. De la misma manera, fortalece la autoestima, potencia la resilencia, estimula los sentidos y minimiza los miedos.


¿Qué más podemos pedirle a este hecho tan sencillo de otorgar? A veces, acciones tan pequeñas, nos conceden sensaciones tan positivas como casi milagrosas. Este es el caso del ABRAZO. El cual, nos mejora el estado anímico, nos aleja de la soledad, nos fomenta el altruismo, nos reduce el estrés...en definitiva; nos hace sentir bien a corto y a largo plazo. Y porque a veces sobran las palabras, no preguntes, abrázame y abrazándome estarás regalándome vida.


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