domingo, 28 de diciembre de 2014

NECESITO DORMIR: EFECTOS PSICOLÓGICOS DE LA PRIVACIÓN DE SUEÑO



Cuando no duermo, no solo estoy insoportable, sino que además me muestro irritable y de mal humor. Todo me molesta y una cierta tendencia a la tristeza se apodera de mi día con sol. Cualquier momento es bueno para esbozar un bostezo y evitar así la falta de sueño que me lleva al abatimiento. Siento el cansancio en mi cuerpo pero por alguna razón mi mente deja de funcionar como normalmente lo hace. Necesito dormir y descansar, de lo contrario, decaigo.

El número de horas que un individuo necesita dormir, es variable, dependiendo de la edad y otros factores, pero lo cierto es que el descanso es necesario para poder vivir y para poder funcionar con normalidad. La privación del sueño afecta a todo nuestro organismo y tan sano es comer bien, como gozar de un descanso reparador. De no ser así, se dan importantes consecuencias que afectan a corto y a largo plazo de manera física y psicológica.

Nuestra entidad biológica se rige por la homeostasis. El equilibrio es necesario para regular nuestras funciones y para darnos estabilidad. De esta manera, nuestra vida está gobernada por ciertos hábitos que nos aventajan. De manera contraria, cuando desordenamos dicho equilibrio, nuestro organismo se resiente, dándonos respuestas desadaptativas varias. Uno de esos hábitos tan relevantes para nuestra supervivencia es el sueño. Descansar, significa reparar y restaurar nuestro cuerpo y nuestra mente, y es sumamente necesaria esta función para la vida. Multitud de estudios han puesto de manifiesto, cuáles son las consecuencias cuando esto no se lleva a cabo.

A nivel psicológico, las secuelas producidas por la falta de sueño, afectan a nivel cognitivo por un lado y a nivel emocional por otro. Por lo que respecta a la cognición, es bien sabido la afectación que se da en la memoria y en la concentración. La capacidad de aprendizaje y la habilidad retentiva se ven claramente afectadas. De la misma manera, la capacidad para la resolución de problemas así como la habilidad creativa, la falta de coordinación de movimientos y la dificultad en la toma de decisiones también se ven dañadas.

No menos importantes, son las consecuencias a nivel emocional. No dormir, nos hace propensos a las depresiones, a la apatía, más vulnerables a la frustración, incluso más predispuestos a las enfermedades mentales. Los cambios bruscos de humor, la irritabilidad, la impulsividad, la ansiedad, la actitud pesimista y la tristeza, son amigas de la privación del sueño, haciendo que nuestra vida emocional se torne inestable y molesta. Por otra parte, la falta de motivación y la fatiga se apoderan de nosotros, impidiendo gozar de buena energía.

Si bien todo está relacionado, a nivel físico y metabólico, se dan igualmente consecuencias. Los dolores musculares, el aumento de los niveles de cortisol (la hormona del estrés), la respuesta inmune, el procesamiento de la glucosa, la regulación del apetito...son cambios relevantes. Todas estas alteraciones, traerán efectos a largo plazo.


En resumen; la privación del sueño afecta a nuestra salud física y psicológica. No dormir, nos deja fuera de juego ante nuestra respuesta cognitiva. Nos impide aprender con normalidad, nos desequilibra emocionalmente y nos repercute corporalmente. No descansar, significa no reparar y lo que no se repara, cojea. Dormir, no solo es una función vital necesaria, sino la fuente poderosa para nuestro bienestar integral. No escatime en horas de sueño. A parte de gozar de un gran placer, le dará a su vida más y mejores años.

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