jueves, 19 de marzo de 2015

PALABRAS Y EXPRESIONES CLAVE EN LA COMUNICACIÓN



Las palabras tienen mucho poder en la comunicación. No solo el tono, el timbre de voz y el gesto que lo acompaña son importantes. De la misma manera, es igual de relevante utilizar expresiones de manera eficiente, que faciliten el entendimiento y favorezcan emociones positivas. Esto es; no es lo mismo que alguien pregunte; “¿no me dejas el coche mañana, no?” que decir; “¿me dejas el coche mañana, verdad?” Visto el ejemplo; ¿Creen ustedes que ambas preguntas causan el mismo impacto en el interlocutor? Con total probabilidad no. Todo y que la demanda es la misma, la manera de formular dichas cuestiones es bien distinta. En la primera, el emisor del mensaje ya se atribuye la negativa, antes de esperar una respuesta. En la segunda, afirma que su interlocutor cederá a su anhelo, aun sin saber la réplica. Nos damos cuenta entonces cómo cambia el modo en qué nos expresamos aun cuando la intencionalidad es la misma. Hablamos hoy entonces del poder de la palabra y de los términos claves que fomentan una comunicación positiva entre las personas.

Hace tiempo escribí un post acerca de la asertividad, y sobre los estilos de comunicación, pero ahora quiero dar un paso más allá y hablaros de esos “minúsculos” vocablos que se cuelan entre nuestras conversaciones sin que nos demos cuenta del efecto que provocan en el que nos escucha.

En primer lugar debemos mencionar a la escucha activa, como método principal de una comunicación eficaz. La escucha activa requiere del lenguaje no verbal, debido a que es una parte importantísima de la comunicación (la comunicación visual, los gestos y la inclinación del cuerpo) pero por lo que refiere a la comunicación oral, la escucha activa se detiene en escuchar sin interrumpir, sin juzgar, sin ofrecer ayudas, sin adelantarse a exponer respuestas y sin negar lo que el otro está sintiendo.

En segundo lugar ser específico y breve también nos ayudará a comunicarnos con eficacia. Si queremos abordar un tema, no es aconsejable meter otros temas en medio pues se pierde el hilo principal de la cuestión a tratar. Tampoco hay que repetir reiteradamente el discurso, como si nuestro interlocutor, no nos estuviera entendiendo. Elegir el lugar y el momento adecuado, será también importante. Del mismo modo si en una conversación, empezamos a discutir y creemos que se está entrando en un bucle de malos entendidos, es acertado decirle al otro con educación, que se posponga  la conversación para otro momento.

Palabras clave, palabras mágicas

Como decíamos al inicio del post, hay términos que tienen mucho poder a la hora de interactuar. Utilizar preguntas que acaben con un “no” inducirán a la negativa y contrariamente utilizar palabras como “verdad” “cierto” “a que sí”, transmitirán positividad y facilitarán el entendimiento. Por otra parte, es aconsejable, empezar las conversaciones en primera persona. Esto es; si nos sentimos mal, es más acertado decir “yo me siento mal con esto” que “tú me haces sentir mal por esto”

Por otra parte, las palabras “siempre”, o “nunca”, son malos adverbios. Para el interlocutor, son maneras de etiquetar y no consiguen ser buenos aliados. Si por ejemplo, queremos decirle a nuestra pareja que recoja los calcetines, en vez de decirle “siempre los dejas tirados” o “nunca los recoges”, podemos utilizar frases del tipo “ me molesta ver los calcetines en el suelo, me encantaría que los recogieras”. Hablando de etiquetas también debemos tener en cuenta el verbo ser como acusación cuando queremos decirle al otro que algo concreto no está bien hecho para nosotros. De esta manera debemos evitar los “eres un desastre” o “eres egoísta” por otras formas más empáticas de comunicación. Las etiquetas refuerzan la defensa.

Evitar las acusaciones y proponer cambios es otra buena manera de acertar en la comunicación entre dos personas. Decirle a alguien “no estás por mí, siempre estás trabajando”, no es para nada alentador. Es más propicio decir; “¿qué podemos hacer para pasar más rato juntos? ¿Pactamos disfrutar juntos de esto que tanto nos agrada, unas horas a la semana?”

La importancia del autorespeto

Por último no podemos olvidarnos del derecho que tenemos a expresar lo que sentimos. No debemos vivir por y para los otros atendiendo a todas las demandas que nos hacen, aun sabiendo que no las aprobamos. En una conversación es muy importante, opinar sobre nuestra postura y nuestros sentimientos. Siempre en primera persona, sin reprochar, pero con el derecho a decir y a decidir.


En resumen; las palabras adquieren poder todo y siendo minúsculas. La escucha activa es esencial para saber qué le sucede al otro y no hay que caer en la trampa de los juicios, las interrupciones, así como restar importancia a lo que uno siente con expresiones del tipo; “esto no es nada” o “no hay para tanto”. Escoger el momento y el lugar y saber parar una conversación cuando se han perdido los papeles, también es ser asertivo. Por otro lado, las etiquetas y los reproches en la comunicación alejan, no unen y hay vocablos que por definición sentencian. Cuando José se equivoca en algo concreto y le decimos que siempre se equivoca, lo que estamos haciendo es decirle que él como persona erra continuamente, lo cual proporciona emociones negativas en él. Yo me equivoco, tú te equivocas y todos nos equivocamos, pero no por ello, SIEMPRE nos equivocamos. Pequeña, GRAN diferencia.

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