domingo, 10 de mayo de 2015

“VERDE QUE TE QUIERO VERDE” : LAS VENTAJAS PSICOLÓGICAS DEL CONTACTO CON LA NATURALEZA.


Verde que te quiero verde     
verde viento verdes ramas
el barco sobre la mar
el caballo en la montaña”

Constituyen los primeros vocablos del Romance Sonámbulo de Federico García Lorca.  Un poema, no solo exquisito en rima y léxico, sino también delicioso en contenido. El encabezado de su composición (“verde que te quiero verde”) es conocido por todos y ¿cómo será que nuestra asociación mental con ese color nos hace suspirar al llamado de la naturaleza? Una naturaleza que es la madre, que está ahí y que de manera más o menos consciente, recurrimos a ella cuando queremos escapar, huir o simplemente airearnos. No hay duda, el contacto con lo más puro de la vida, nos trae ventajas.

El bosque, los árboles, las plantas…configuran un espacio que sin darnos cuenta, nos resulta muy necesario. Imagínese una ciudad llena de asfalto y sin poder divisar el verde de un arbusto. Imagínese paseando en medio de edificaciones altas o bajas sin poder admirar el movimiento de una hoja. Parece extraño ¿verdad? No solo el paisaje estaría ensombrecido y carente de mucho color, sino que psicológicamente también percibiríamos el lugar más triste y asfixiante. Tanto es así, que todo y teniendo acceso a parques y zonas naturales, en los ambientes urbanos, sentimos la necesidad de escaparnos a veces más lejos y relajarnos en entornos puramente naturales.

Hablamos aquí de psicología ambiental que tiene como objetivo el estudio de la interacción entre persona y medio ambiente y se centra en explorar las conductas de dicha interacción. El contacto con la naturaleza, no es un capricho, es una necesidad que nos hace volver a conectar con lo más arcaico de nuestro yo. Las ciudades nos aportan una zona de confort y bienestar, nos brinda ventajas y nos proporciona seguridad. Pero de la misma manera también nos inunda de contaminación, de ansiedad, de asfixia mental y el menester de buscar espacios naturales es de obligado cumplimiento.

Escaparnos al campo o a la montaña es terapéutico. Escuchar el silencio de los árboles, los distintos sonidos de la naturaleza y admirar los colores de la vida nos aportan ventajas dignas de mención. Contactar y conectar con ella reduce el estrés, la presión sanguínea y la glucosa. También fortalece el sistema nervioso y se da un aumento de los linfocitos, evitando ciertas enfermedades y tumores.

Por otra parte, es muy buen antídoto para la ansiedad, la depresión, la fatiga mental y otros trastornos. La sola contemplación de un paisaje lleno de vida impulsa a una mejora psicológica. Se liberan endorfinas y se refuerza el sistema inmunológico.

Hay más; diversos estudiosos del tema han puesto de manifiesto las ventajas que esto aporta también a los más pequeños. Tenemos el ejemplo Heike Freire, quien postula que los niños sufren un déficit de naturaleza y que debe darse más educación ecológica. En la misma línea, la experta también asegura que el aislamiento de los entornos naturales conlleva efectos negativos como el aumento de obesidad, enfermedades de carácter respiratorio, la hiperactividad y la falta de atención. Es interesante, la entrevista  a la susodicha por si quieren obtener más información; "la naturaleza debería ser el nexo de las materias de la escuela"

Aunque los estudios sobre la materia, sean relativamente recientes, no son nuevos los beneficios que otorga la naturaleza. El mismo Gregorio Marañon, en 1919, ya proclamaba los buenos atributos que nos da la tierra madre. Tampoco es en vano, que la Organización Mundial de la Salud,  recomiende de 10 a 15 metros cuadrados de superficies verdes por habitante, aun y estando lejos de cumplirse este objetivo.

En resumen; el contacto con la naturaleza nos hace estar menos ansiosos, nos relaja, nos beneficia a nivel inmunitario y nos aporta multitud de ventajas. El acto contemplativo de un hermoso horizonte reduce nuestra sintomatología depresiva y nos hace segregar endorfinas. ¿No puede escaparse al campo? No se preocupe, acérquese a un parque cercano, divise los árboles, escuche los pájaros con atención. Y si no compre una planta, riéguela con cariño ¿sabía que con ellas también creamos vínculos afectivos? No hay excusas y todo son ventajas. Cerrar los ojos y escuchar el sonido de los árboles no solo es terapéutico, también es mágico, ensoñador y simplemente genial.

Verde que te quiero verde
verde viento verdes ramas
el barco sobre la mar
el caballo en la montaña”
 Lorca



Bibliografía

Salud y áreas protegidas en España http://www.redeuroparc.org/img/Eje_4/AP_y_salud.pdf

Árboles y plantas reconquistan el asfalto. El País, 2014 http://elpais.com/elpais/2014/06/17/buenavida/1402994616_712181.html


Psicología ambiental. Departamento de psicología. Universidad de Jaén http://www4.ujaen.es/~spuertas/Private/Tema%209.pdf

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