jueves, 6 de agosto de 2015

JOVENES, MODERNOS, PERO SIN INTERÉS POR EL SEXO: LOS ASEXUALES




Sexo: con pareja, sin pareja, con pareja y...Multitud de variantes y formas rodean esta práctica tan usual en nuestra condición natural. La atracción se desata, el impulso aparece y la conducta esta servida sin tapujos. Un poco biológico, un mucho mental, un poco cultural y bastante social. El sexo, vive por sí mismo y en una sociedad como la actual, las vivencias acerca del mismo van y vienen como el pan de cada día. Ahora bien, hay quien se desmarca de lo que muchos definen como necesidad y reivindican respeto y comprensión. Hablamos del 1% de la población mundial, el cual se define como asexual


Nada tiene que ver con religión, con modas, con trastorno ni con rechazo. Se trata de una opción, una elección de vida destinada a prescindir del sexo. ¿el motivo? Una falta reiterada de deseo sexual hacia los demás. Hay quien dice que se trata de una orientación sexual más después de la heterosexualidad, la homosexualidad y la bisexualidad. Las personas asexuales, disfrutan de todos los placeres de la vida, a excepción del sexual, debido a la apatía que sienten por el mismo. Hay que dejar claro, que estos sujetos no rechazan el sexo y tienen las mismas necesidades emocionales que cualquier otro mortal, simplemente la concepción que tienen acerca del mencionado es la de la indiferencia.

¿Un lugar para compartir? Por supuesto y con bandera propia, la formada por los colores; negro, gris, blanco y morado. La comunidad internacional AVEN  (Asexual Visibility and Education Network) cuenta con más de 100000 miembros procedentes de todo el mundo. Con una plataforma online, el objetivo es luchar por la aceptación social de este colectivo , reivindicar sus derechos y proporcionar recursos en investigación sobre el tema.

Uno de los mayores problemas que dicen tener los propios asexuales es el de llegar a tener pareja ya que cuesta encontrar a alguien capaz de prescindir del sexo. La necesidad de compartir la vida con alguien está patente pero no resulta fácil plantear esta cuestión ni ser aceptada. Una arduo y complejo anhelo que sufren los integrantes de este colectivo.

Con todo ello nos preguntamos; ¿se puede vivir sin sexo? Por poder se puede, al igual que se puede vivir sin música o sin comer pasteles. La muerte no llegara por eso, pero bien cierto es que la práctica de la sexualidad es saludable y que otorga beneficios psico-físicos reconocidos. Por otra parte, el debate en torno a la asexualidad está servido. Mientras que por un lado los propios asexuales afirman ser indiferentes al sexo y a su práctica, por otro reconocen sentir placer en las caricias, los besos e incluso la masturbación. ¿Hablamos de sexo o no de sexo entonces? Una línea confusa suscita incógnitas ante la propia definición.


En resumen; “se puede ser feliz sin sexo”, argumentan los protagonistas de esta orientación, que reivindica a nivel internacional, que se les deje de mirar como raros. Son jóvenes, activos, se enamoran y se divierten. Eso sí, el sexo es pasivo o prácticamente nulo. El deseo sexual hacia otras personas es casi inexistente. Un interés desinteresado por el sexo caracteriza a esta minoría Acciones de sensibilización, marchas reivindicativas y el proclamo a cuatro voces, están en alza. Están cansados de justificarse ante una sociedad, donde el sexo prevalece como valor.

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