domingo, 25 de octubre de 2015

P.A.S; PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES


¿Dónde está el límite entre sentir e hipersentir? ¿Cuándo decimos que una persona es muy sensible? La línea es fina y no siempre queda bien definida. Si bien es cierto, que no a todos nos afectan las mismas cosas por igual ni con la misma intensidad, también es cierto que hay un tipo de personas que se las conoce exactamente por su especial manera de vivirlas. Hablamos de aquellos amigos que tienen una habilidad singular para conmoverse ante cualquier cirncunstancia, o aquellos otros que tienen una capacidad innata para percibir lo que le ocurre al de al lado. Lo sabemos; hay gente que tiene las emociones a flor de piel. ¿Poseen estos sujetos algún rasgo distinto? Sí, el de la alta sensibilidad. Un rasgo, no siempre ventajoso y que a veces supone un arma de doble filo a la hora de vivir y relacionarse.


Las siglas P.A.S representan a las Personas Altamente Sensibles, un 20% de la población, según la misma asociación que las lidera. Se definen como sujetos más sensibles que la mayoría de los mortales y con una capacidad extraordinaria para percibir, emocionarse y empatizar. Esto es; las personas P.A.S gozan de un sistema neuro-sensorial extra fino, capaz de captar mucha más información sensorial que el resto. Los olores y los ruidos parecen cobrar más vida y la comprensión hacia el dolor ajeno es más empático. Pero no todo son provechos. El exceso de sensibilidad que sufren estas personas también les hace abrumarse y bloquearse en abundancia. La cara bonita de la moneda es la habilidad para la solidaridad, la capacidad para el sentimiento y la facilidad para la creatividad. En contra, la cruz suele traer emparejado un umbral de dolor más bajo, dificultad en el manejo de situaciones estresantes y rasgos de inseguridad y timidez ante los demás.

Este rasgo de personalidad, fue descubierto en 1975 por la psicóloga americana Elaine Aron, quien escribió el libro; “el don de la sensibilidad” acerca del modo en que viven y se sienten ciertas personas. La autora, en sus escritos, deshace el mito de las inseguridades y la timidez y aboga por la peculiaridad de un sistema nervioso más sensible de lo habitual en este conjunto de sujetos. En el año 2012, nace en Palma de Mallorca la asociación A-PAS, con el objetivo de divulgar información acerca de esta característica, aún bastante desconocida.

En resumen; la intensidad de percepción y vivencia supone para muchas personas, una manera distinta de vivir. Los protagonistas de este modo de sentir a menudo se definen como “bichos raros” y afirman haber tenido problemas a la hora de ser comprendidas por otras personas. Por suerte, no hablamos de ningún desorden mental y el hecho de haber coincidido con otros seres con la misma manera de sentir, a través de la asociación antes mencionada, les ha hecho recibir apoyo y vislumbrar tranquilidad. Rasgos...y la tendencia a bautizarlos para no morir de angustia.

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