domingo, 22 de noviembre de 2015

¿QUÉ VENTAJAS TIENE EL JUEGO EN LA EDAD ADULTA?




Imaginen cómo sería la vida de un niño sin jugar. Imaginen una niñez privada de juego. No solo cuesta de idear sino que además la imagen que se asoma es triste, desolada y yo diría que hasta trágica. Sin duda, el juego es el gran protagonista de la edad temprana. A diferente escala, desde que nacemos, nos vamos nutriendo del juego y a través de él alcanzamos los niveles óptimos de desarrollo psicomotor, cognitivo, afectivo y social tan importantes para nuestra vida adulta. Esto es; a través del juego el niño potencia el desarrollo de su cuerpo y sus sentidos, el niño desarrolla estructuras mentales potenciando así la creatividad, el niño promueve el equilibrio afectivo y emocional y el niño utiliza esta herramienta para promover la comunicación y socialización. En definitiva; el juego es básico para el crecimiento del infante. Ahora bien, ¿Qué sucede con nosotros, los que somos más adultos? Veamos de qué manera también nos alimenta y es que jugar no solo es cosa de niños.

sábado, 7 de noviembre de 2015

PERDONAR NOS HACE ESTAR MÁS SANOS Y FELICES. EL RENCOR NOS MATA


Nuestra vida y sus circunstancias, nuestras relaciones con los demás, la manera en la que nos afrontamos a las pérdidas y a las frustraciones, nuestra percepción de nosotros mismos y nuestra autoestima, nuestra capacidad de resilencia, y nuestro particular modo de interpretar las cosas que vivimos y sentimos determinan en gran medida nuestra salud física y psicológica. Vivir en la queja, en el resentimiento, en la negatividad y en el rencor no solo nos produce malestar sino que también nos hace enfermar. Pero está claro, nos pasan cosas. Vivimos y por lo tanto sentimos. Las emociones positivas nos producen bienestar y nos hacen sentir felices pero las emociones negativas nos producen dolor. Es inevitable vivir emociones negativas pero es evitable hacerlas más dramáticas y dañinas. No es teoría sí práctica. Una práctica interna que nos aporta más beneficios que desventajas. De entre todas las cosas que sentimos, hay una que nos aporta mucha salud, que nos libera y que nos hace ser más felices. Ésta es la de perdonar. No se trata de “ir poniendo la otra mejilla” se trata de aprender a aceptar y aprender que no somos mejores que los demás.