lunes, 14 de diciembre de 2015

¿SABEMOS DISFRUTAR SIN DINERO?



Tenemos, queremos y volvemos a querer. Sin darnos cuenta pasamos una gran parte del tiempo esforzándonos por conseguir aquello que ni siquiera necesitamos pero que de una manera ansiosa anhelamos. Y lo más significativo es que en ese proceso sufrimos. Sufrimos por obtener, por poseer objetos y pertenencias varias y creemos que alcanzar dichos artilugios nos traerá la dicha. Sin embargo, pocas veces reparamos en que la felicidad no estriba en lo que tenemos sino en lo que somos. Ciertamente el dinero nos da una seguridad para vivir pero también es cierto que a veces se convierte en una falsa seguridad cuando hacemos de él, el centro de nuestro goce y nuestro bienestar. ¿Se ha preguntado usted cuanto hace que no disfruta de algo que no requiere un consumo? En nuestra existencia materialista olvidamos a menudo que el verdadero disfrute dista mucho de nuestra relación con el dinero.