sábado, 9 de enero de 2016

¿CÓMO COMUNICO UNA MALA NOTICIA?




¿A quién le cuesta comunicar una alegría? Para ello, no hay formulas escritas. Cualquier modo es válido, fantástico y desahogado. La inquietud y la ilusión por expresar que sucede algo bueno tiene nombre de libertad. Ahora bien, de manera contraria el ser humano se queda paralizado, incierto y ensombrecido por la duda cuando lo que ha de comunicar es duro, doloroso y demoledor. En mi práctica clínica me encuentro a menudo con esta pregunta; ¿cómo comunico esta terrible noticia? ¿debo hacerlo? Y de esta manera se buscan respuestas e instrucciones lo más apropiadas posibles para minimizar el impacto de lo malo. Si bien todas las situaciones y personas son distintas, sí existen protocolos para abordar esta cuestión tan delicada.


En primer lugar me gustaría decir que es muy importante aprender a dar una mala noticia, ya que la manera en la que ésta se dé, puede influir significativamente en la percepción que tiene el paciente de su enfermedad o situación. Dicho esto, se tendrán que valorar todas las variables relevantes y proceder de acuerdo con las mismas. Las habilidades comunicativas para disminuir el sufrimiento tanto para la persona afectada como para los familiares son complejas y no atienden a formulas mágicas pero tenemos aproximaciones que nos ayudarán a afrontar la situación con mayor empatia.

En la literatura médica encontramos un protocolo de seis pasos, descrito por Baile et al, en el año 2000, que es actualmente el más utilizado. Dicho protocolo SPIKES, tiene sus siglas traducidas al castellano con el nombre de EPICEE y las mismas corresponden a los aspectos importantes que se han de tener en cuenta a la hora de comunicar una mala noticia. De este modo tenemos la E que correspondería al entorno, la P a la percepción del paciente, la I a la invitación, la C a la comunicación, la E a la empatía y la E a la estrategia. El desarrollo de los seis pasos se explica de la siguiente manera:

  • EL ENTORNO (E) Sin duda, el lugar y el entorno serán claves a la hora de establecer contacto. Debemos tener en cuenta aspectos como el ruido, la privacidad y la comodidad cuando pretendemos comunicar una mala noticia. De la misma manera el tiempo empleado, la escucha activa y el contacto ocular serán igual de relevantes. Hay que preguntar al paciente y tener en cuenta si alguien de su familia quiere que le acompañe En este punto también averiguaremos si es el momento más apropiado para acercarse al paciente. Preguntas como; ¿que tal se encuentra hoy? ¿tiene ganas de hablar un rato? Nos ayudaran a saber si pasamos al siguiente punto.
  • LA PERCEPCIÓN DEL PACIENTE (P) Nunca podemos abordar una cuestión sin saber previamente qué sabe el paciente sobre él mismo, sobre la situación o la enfermedad. Sería erróneo y poco empático proceder a lanzar una noticia al vacío sin tener información acerca de lo que sabe el sujeto. De este modo preguntas del tipo; ¿Qué le han dicho que tiene? ¿recuerda para que le hicieron esta prueba? Nos ayudarán a tener información sobre lo que sabe el susodicho
  • LA INVITACIÓN (I) Una vez sepamos qué sabe el paciente, procederemos a investigar si quiere saber más acerca de su situación. Si encontramos negación hay que respetarla. Preguntas del tipo ¿Cómo te gustaría abordar toda esta información? ¿Te interesa que hablemos de todo, lo bueno y lo malo o preferirías no entrar en detalles? Hemos de tener en cuenta que no todas las personas quieren saberlo, por ello hay que pedir permiso antes de proceder a comunicar algo.
  • LA COMUNICACIÓN (C) A la hora de comunicar lo hemos de hacer de manera clara pero en pequeños pasos, permitiendo así las interrupciones y las dudas. Por otra parte hay que evitar la jerga médica y explicar los conceptos lo más cercanos posibles. Hay que ir poco a poco para facilitar el procesamiento del paciente y dar facilidad para que lo entienda. ¿Me entiendes? “Si tienes dudas te lo que te explico dímelo y lo repetimos”, serán frases que nos ayudarán en el entendimiento y la comunicación.
  • LA EMPATÍA (E) la actitud empática es básica durante todo el proceso. Permitir el llanto, los silencios, acompañar, respetar y normalizar serán claves. Verbalmente podemos decir; “entiendo cómo se siente” ¿qué sentimientos te provoca esto? ¿te preocupa algo más? Veamos que podemos hacer...También hay que acompañar de modo no verbal y dar apoyo a sus emociones.
  • LA ESTRATEGIA (E) La estrategia consistirá en resumir lo que se ha dicho y comprobar que se ha entendido. También hay que formular un plan de trabajo y seguimiento.

Todo el mundo tiene derecho a saber lo que sucede con su vida pero no todo el mundo quiere saberlo y hay que respetarlo, no juzgarlo y tratarlo de la manera más asertiva posible. Hay que indagar hasta que punto uno quiere recibir la información y una vez sabido proceder de acuerdo a ello. Por otra parte y a mi entender, hay que evitar los pronósticos sentenciadores y hay que dar paso a trabajar el proceso emocional del diagnóstico.

Por último y por lo que respecta a la comunicación de las malas noticias en general, pienso que hay que analizar con detenimiento todos los factores que rodean la situación. Pienso que no es acertado decir; tengo que decir esto y comunicarlo sin más. Veamos hasta que punto esto va a resultar productivo. En uno de mis trabajos con tercera edad en los que hay casos que la persona padece algún grado de deterioro cognitivo, es necesario averiguar si la noticia causará un impacto desafortunado. Cada persona es un mundo, cada familia y cada situación es diferente, por lo que hay que tratar cada caso en particular. 

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