domingo, 7 de febrero de 2016

EL BOSQUE DEL SUICIDIO: AOKIGAHARA




Un lugar maldito según la mitología japonesa. El bosque Aokigahara está ubicado al nordeste del Monte Fuji, en Japón y el silencio del viento que no corre, lo hacen un lugar único para pasar desapercibido. La triste realidad, sin embargo es que allí no reina la paz sino que es el pasaje de la muerte ya que entre 50 y 100 personas al año, recorren a él para quitarse la vida. Tanto es así que en la entrada del monte se atisba un aviso junto a un número de teléfono  de auxilio que dice; “pensemos una vez más en la vida que te fue dada. Tus padres, tus hermanos y hermanas y los niños. No sufras solo, antes contacta con alguien” Las autoridades del lugar asesoran para prevenir, incluso al turista. Una situación sin duda triste y peligrosa. ¿Qué hay detrás de todo ello? ¿De dónde sale esta dolorosa necesidad de acudir a un lugar  concreto para suicidarse? ¿Qué  lleva a un sujeto a formar parte de esta trágica historia?




Las estadísticas asustan y la industria del cine ya se ha encargado de hacer eco de ello. Acaba de estrenarse en EE.UU y en breve llegará a nuestro país. “The Forest” es el título de la película de terror que cuenta la historia del bosque Aokigahara y las legendarias memorias que giran en torna a este oscuro lugar. Uno de los sitios donde más gente decide poner fin a su vida.

Una influencia histórica

Terencio: “Hombre soy y nada humano me es ajeno”

Historia y  literatura se funden para transmitir conceptos. Ambas disciplinas retratan la vida social de las personas en la época vivida. Los problemas, las ilusiones, las esperanzas… se plasman en el curso de la evolución y de un modo u otro ejercen influencia sobre nosotros como seres sociales. Digamos que el hecho de conocer el pasado, es el hecho de conocer la expresión de las inquietudes y vicisitudes de hombres y mujeres.

El bosque Aokigahara no es un lugar escogido al azar. Es un paraje lleno de historia desde siglos pasados. Ya en el S.XIX, debido a la falta de alimento, muchas familias pobres se acercaban a dicho monte para abandonar y dejar morir a los niños y gente de edad avanzada. Más tarde en 1960, el célebre cuento escrito por Seicho Matsumoto, “el negro mar de árboles”, culmina con la historia de dos enamorados que van a quitarse la vida a Aokigahara. Pero quizás el libro, ya en 1993, “el manual completo del suicido” escrito por Tsurumi Wataru, trajo el influjo de una manera tan sutil como pública. Se vendieron más de 173 millones de ejemplares en el país, siendo el mensaje de la obra que Aokigahara era el lugar perfecto para suicidarse. No resulta tan extraño entonces que ese sea el destino elegido para muchas personas deprimidas.  

Una preocupante tasa de suicidios

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) Japón es el tercer lugar del mundo donde se dan más suicidios. El aislamiento y la depresión es la primera causa. El Harakiri, (suicidio honorable) se contempla también como una de las influencias históricas  por las cuales la gente lleva a quitarse la vida en dicho país. Estas propensiones, así como la contemplación del suicidio como manera de asumir responsabilidades no ayudan a frenar este terrible acto.

El suicido en Japón, es la principal causa de muerte de hombres y mujeres entre 20 y 45 años. Un dato más que preocupante. La precariedad laboral, la tristeza, el aislamiento  y una sociedad educada para no quejarse ni buscar ayuda hacen que esta trágica salida, sea el alivio ante tanto dolor. Aokigahara es el testigo más cercano para estas personas y se ha convertido en el monte del terror. La realidad de este lugar ensombrece el verde de los árboles y la naturaleza del territorio desaparece para dar lugar a señales de advertencia y avisos. Aquí el valor de la vida es el valor de la muerte. 

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