martes, 16 de febrero de 2016

¿ POR QUÉ NOS INSPIRA TANTO RESPETO LA AUTORIDAD?


Usted va conduciendo y al pararse en un semáforo mira descaradamente su teléfono móvil. Si en ese momento divisa un coche de la guardia urbana, probablemente hará alguna artimaña para dejar el aparato celular y no ser visto. Del mismo modo, si usted está charlando tranquilamente con su compañero de oficina y en ese preciso instante entra el gran jefe de la empresa, con total seguridad, dejará de comentar la jugada y adoptará una actitud responsable en su mesa de trabajo. ¿Por qué? ¿Por qué nos inspira tanto respeto la autoridad?  Gran parte de la respuesta estriba en que  el poder ejerce control sobre las recompensas y castigos pero hay más.

Desde pequeños no solo nos enseñan lo que es bueno y lo que es malo. También nos adoctrinan para obedecer. Cuando uno desobedece, se le castiga. La psicología conductista ha comprobado  que la obediencia es la conducta más reforzada desde la infancia y la desobediencia es la más castigada. De este modo el condicionamiento nos lleva al acatamiento. Pero esta no es la única razón por la que nos sometemos a la autoridad. Hay un motivo más fuerte y es la creencia que tenemos las personas respecto a la jerarquía. El ser humano asocia los puestos altos y los símbolos asociados a la autoridad con mayor  conocimiento y mayor experiencia que el resto. El célebre experimento de Milgram en los años setenta, explica hasta donde el ser humano es capaz de obedecer aun y sin saber si se trata de  un experto de verdad quien le da la orden y aunque ese mandato tenga consecuencias negativas para otras personas.  


Lo verdaderamente sorprendente es que el quid de la cuestión, consiste en aparentar autoridad, sin ser necesario demostrarla. Cuando por ejemplo nosotros acudimos a un médico, a un abogado o estamos delante de un juez, no se nos ocurre dudar de su veracidad en el puesto. Damos por hecho, con solo ver la indumentaria o los símbolos asociados a la profesión que esa persona es médico, abogado o juez.

Según las investigaciones realizadas para estudiar la obediencia, se postula que son tres los símbolos asociados al poder y al respeto de las normas. Estos símbolos son; los títulos académicos, la indumentaria y los adornos asociados al estatus. No es extraño entonces que la publicidad, suela recurrir a dichos símbolos como técnica de influencia y con el fin de cambiar nuestras opiniones y actitudes.

Otros estudios apuntan en la misma dirección. Se hace más caso a una persona que va de uniforme que otra que va de paisano (Bickman, 1974), da más respeto una persona que va bien vestida que mal vestida (Blake y Mouton, 1955) o pitamos antes en un semáforo a un coche viejo que a un coche lujoso (Doob y Gross, 1968).

En resumen; desde pequeños aprendemos a obedecer. Sabemos que no hacerlo nos traerá consecuencias negativas. No queremos ser castigados y otorgamos más poder a aquellas personas que ostentan títulos y conocimiento que aquellas otras que no disponen de símbolos para demostrarlo. ¿Sabes tú de medicina más que el médico? Confiamos a ciegas en la autoridad, aun y sin saber si saben de verdad.

Bibliografía

Obediencia a la autoridad. Algunas aportaciones desde la psicología. Mercedes Santos, psicóloga, Miembro de Sodepau (Pais Valencià)

La fuerza de la autoridad. Psicología Social, MC Graw Hill, Carmen Huici, UNED, 1999.

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