martes, 1 de marzo de 2016

BROMANCE; UNA DISTINCIÓN CONCEPTUAL PARA HABLAR DE AMISTAD.




Para los hombres de antaño, llorar era de cobardes.  Las asociaciones que se hacían a un varón sensible eran las de una persona ridícula, poco viril e incluso  afeminada. Muchos años han tenido que pasar para que el hombre macho pudiera mostrar su parte más sentimental y no ser tachado de cursi. Instaurado en nuestra sociedad actual, esto ha  generando una nueva corriente de comportamiento. Hombres, que expresan como mujeres y que ya no tienen reparo en exclamar como se sienten. Ahora bien, a la hora de vincularse entre ellos ¿siguen las conductas masculinas carentes de compartir la emoción? Según defienden algunos, hablamos de los bromance; un concepto acuñado en los años 90 para designar una amistad entre hombres que no comparten una atracción sexual pero que sí se fusionan en el abrazo sensible, en la conversación profunda y en un amor cómplice de igual a igual. Un vínculo masculino  que muestra su lado más susceptible. Pero más allá de etiquetas ¿de qué hablamos realmente? ¿De un concepto moderno o de una manera más de designar la evolución de la amistad?


La amistad cumple una función muy relevante para nuestra salud psicológica, ya que genera sentimientos de pertenencia y aceptación social. Con los amigos, compartimos, experimentamos, nos apoyamos y nos divertimos. Si bien las diferencias entre géneros a la hora de vincularse, están servidas, esto no quita que entre dos caballeros pueda surgir un lazo igual o más emotivo que entre dos amigas féminas. Por una condición biológica, psicológica y cultural, las mujeres entre ellas suelen forjar vínculos basados en la intimidad, la emotividad y la identificación profunda. Ellos en cambio, suelen mantener un tipo de relación fundamentada en algo común pero al mismo tiempo lejano a sus intereses centrales y más íntimos. No es de extrañar entonces que ellas cuando se reúnen hablen de lo que sienten de lo que viven y  de cómo lo viven, hecho que a nivel emocional les ayuda a procesar sus vivencias. Contrariamente, entre el género masculino no se dan identificaciones tan profundas con el colega pero sí “códigos” que los mantienen unidos. Las expresiones de afecto también son distintas entre unos y otros. Sin embargo todo ello no implica que dos amigos hombres no puedan mantener un auténtico y profundo vínculo.

 Dave Carnie, en los años 90, acuñó un término para designar a aquellos amigos varones  que compartían más que una simple amistad de “códigos”. Este conocido editor, observó que entre hombres del mismo sexo, también podía darse una relación llena de emotividad y afecto. Hablamos de una relación inseparable, semejante al de una pareja sentimental pero sin compartir atracción sexual. Tras sus conclusiones adoptó el termino bromance. Termino que viene de brother (hermano en inglés) y romance de romance. Estos sujetos, comparten tiempo, ocio, confidencialidades, preocupaciones, éxitos y fracasos con una condición parecida al de las mujeres.

Repasando el concepto me pregunto si no estamos más bien delante de una simple etiqueta para designar la transformación que he tenido el concepto de amistad. Somos cultura y una sociedad que cambia. Lo que antes era mal visto o mal vivido, ahora se acepta y se disfruta. A mi modo de entender el concepto bromance es una manera más de denominar la evolución de algo en el tiempo. Es decir; antes las relaciones entre los hombres eran menos profundas socialmente hablando y ahora, con el paso de los años y con el progreso de la cultura, de los hábitos y de la moral de la época se han tornado mejor vistas.

En cuanto el modo de vincularse entre hombres  mujeres sigue habiendo diferencias y entre los propios hombres también. Hay quienes comparten más que un tema de futbol, chistes varios y cuestiones no tan intimistas y sin embargo hay otros que “se sientan a arreglar el mundo” y que cómplices comparten más que aficiones.

Suele ser un tópico escuchar “los hombres sólo hablan de futbol, de chicas y de coches” cuando en realidad algunos lloran juntos y también se confiesan sus penurias. Como siempre estamos hablando de psicología. Es decir de las diferencias individuales donde cada uno es como es. ¿Las tendencias y la influencia de la cultura? Por supuesto que ocupa un lugar muy relevante, pero a mi modo de ver el término bromance no es más que una de tantas etiquetas irrelevantes que se necesita poner para crear modas. Los hombres también lloran, también crean vínculos de autenticidad y también se abrazan fuera de un gol de futbol. La única diferencia es que desde hace algunas décadas esto está bien visto, es aceptado por la sociedad y está de moda pertenecer al conjunto de una etiqueta. 

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