domingo, 11 de septiembre de 2016

EL SÍNDROME DE ANNA KARENINA: LA MUERTE DEL AMOR PROPIO

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¿Qué es el enamoramiento? En algún post anterior hable de él y sin querer bautizarlo me referí al mismo como algo especial, mágico, adictivo, misterioso y espléndido. El encantamiento que produce el ser amado nos deja sin armas ante la ilusión del constante sentir. Uno puede percibirse tan vulnerable como poderoso ante la inexplicable sensación de ese éxtasis. Ahora bien, esta fase aminora con el tiempo y los sentidos vuelven a su estado natural. Lo que en un principio era especial se vuelve cotidiano, lo que resultó ser adictivo deja de serlo, lo que parecía misterioso ya se conoce y lo esplendido se torna auténticamente pleno.

De ahí  al amor verdadero que resulta más calmado, más duradero, más estable y menos excitado. Así pasa en la mayoría de los casos y así debe ser para poder funcionar con normalidad.  Sin embargo hay quien se engancha a la obsesión desmedida de la droga del enamoramiento llegando a perder el control del sentimiento. Hablamos del síndrome de Anna Karenina; la mujer que murió por amor.


Brillante, exquisita, fina y crítica es la gran novela de Lev Tolstoi. En ella, se nos cuenta una historia tristemente apasionada  que nada tiene que ver con el amor sano, que describe lo patológico  y que se nutre de esperanzas destructivas. La historia de Anna Karenina  es la de una mujer que se enamora de otro caballero distinto al de su esposo y que cae en la cárcel de sus propias emociones. El fervor de esta dama por perseguir a su idolatrado, dejarlo todo (incluido a su hijo) y amar sin límites, acaba en la muerte. Lo que algunos llamarían amor, yo lo llamo desazón, autodestrucción y una muy mala concepción de lo que implica amar. Una tragedia en toda regla empezando por matar al amor propio.
El síndrome de Anna Karenina se ha utilizado para hacer referencia a esos “amores” en los cuales la pasión por el ser amado, anula completamente a la persona; a su propio amor, a su dignidad y a su autoestima. En definitiva; a su vida. Los sujetos que sufren este síndrome se lanzan a la pasión y a la exaltación de los sentimientos sin límite, crean un trastorno afectivo obsesivo y un estado de dependencia muy peligroso para la salud mental.

Las personas que caen en este tipo de obsesiones suelen:

·        Contemplar el amor en términos de “todo o nada”.


·         Mantener  una concepción romántica basada en la entrega incondicional.


·         Creer que la función del yo personal queda vacía y sin sentido si no se fusionan con el otro a todos los niveles.

·        El pensamiento suele ser de carácter obsesivo y la conducta gira a merced del ser idealizado

·         Basar sus creencias en la pasión y el deseo.

·         Perder la individualidad.

Como novela, la obra es profundamente sublime. El autor aborda los aspectos de la culpa, el pecado, la pasión y el desdoblamiento psicológico de una forma excelente. Pero repito, solo como obra. Anna karenina es el ejemplo de una forma fatal de amor; destructiva, envenenada y altamente peligrosa.

Amar no significa aniquilar tu autoestima, ni significa entregar la propia vida a merced de otra persona. El amor maduro radica en compartir, en dar y en recibir. El amor maduro habla de la autoestima, del respeto y de la conservación del amor propio. No puede ser de otra manera. El “sin ti no soy nada” no es más que una forma sutil de suicido psicológico. 

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