domingo, 25 de septiembre de 2016

¿QUÉ ES LA AUTONEPIOFILIA?

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La sexualidad es compleja. Cuando hablamos de fantasías los límites son difusos y algunas prácticas son dudosas. Las parafilias (antes llamadas perversiones sexuales) se caracterizan por la necesidad recurrente y fantasía excitante que incluye objetos y/o situaciones que no forman parte de los patrones sexuales normativos. En este sentido, el exhibicionismo o el frotteurismo, serían ejemplos de ellas. Pero más allá de lo comúnmente oído, existen otras prácticas tan extrañas como empleadas. Hoy hablamos de la autonepiofilia o infantilismo parafílico.


No hay nada de raro en cambiarse de ropa interior, ponerse el pijama e irse a la cama, pero si a una edad adulta, la ropa interior es un pañal, el pijama adquiere un tono infantil, la cama es una cuna grande y el acompañamiento un chupete o un osito, entonces la normalidad sí que se torna extraña. Pero eso no es todo. Este tipo de sujetos, gozan comportándose como auténticos niños pequeños hasta el punto de ser acariciados por una niñera mientras les da el biberón, comer papillas y decorar sus casas como verdaderas guarderías.

La autonepiofilia se define como la necesidad de actuar, de vestir y de ser tratado como un niño pequeño. Hablamos de individuos, normalmente heterosexuales en una edad adulta (a partir de los 30 años), con trabajos estables, vida social normalizada e incluso con pareja formal. Se estima que una de cada mil personas, padecen este tipo de parafilia y que en España 50000 individuos tienen predilección por esta práctica.
Los protagonistas de estas historias cuentan que les relaja o excita ponerse pañales, defecarse encima de ellos y jugar con sonajeros. Muchos agregan (ya que suelen realizar esta fantasía en privado) que les gustaría poder salir así a la calle y disfrutar de un paseo con sus envolturas, sin ser juzgado por nadie.

Todo y así y aunque la autonepiofilia no sea muy conocida, existen lugares especializados y círculos sociales donde se comparten este tipo de experiencias. A los adultos infantilizados tampoco les cuesta esfuerzo, gastarse un buen dinero extra para comprar todo tipo de atuendos y enseres infantiles. Hay empresas destinadas a la venta de productos de bebé para adultos e incluso hacen desfiles de moda anualmente para promocionar sus artículos.

Desde el punto de vista psicológico; ¿Qué explicación puede tener este comportamiento?

Entiendo, que ciertamente se da una regresión. El adulto ya autónomo busca satisfacer el deseo de volver a ser tratado como un niño. Puede ser que esta parafilia esté relacionada con la liberación de culpa y responsabilidad. Algunos psiquiatras han argumentado que esta conducta puede estar relacionada con traumas en la infancia pero también hay quien opina que es un escape para asumir la vida adulta. Desde mi parecer, este segundo punto es relevante. Entiendo que el sujeto aquí logra su excitación desde la indefensión. Es decir, se siente libre cuando relega su “yo” sea a través de una cuidadora o mediante el uso de pañales.

En resumen; el bebé adulto es un sujeto que disfruta volviendo a la infancia. Su excitación sexual viene dada por ese mundo en el que uno aún no es dueño y sus fantasías giran en torno a los chupetes, sonajeros y pañales. Parece ser que esta práctica tiene más adeptos de los que en un principio se pensaba. En EEUU existen guarderías especializadas para que los adictos a este placer puedan jugar a ser niños (sin metáforas) Una parafilia hasta el momento poco estudiada por los profesionales de la salud mental pero una parafilia al fin y al cabo.

Fuentes




1 comentario:

  1. Increíble...la mente humana es asombrosa...
    Se darían estas filias también en épocas pasadas? Del mismo modo y en el mismo número?

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