domingo, 18 de diciembre de 2016

¿ES VERAD QUE EN LA VEJEZ NUESTRO COMPORTAMIENTO SE VUELVE INFANTIL?


Bien sabido es el tópico que gira en torno a las conductas regresivas en la vejez. A menudo, mucha gente, atribuye comportamientos regresivos a la gente mayor, por el solo hecho de serlo. Todos hemos escuchado alguna vez  comentarios del tipo;  "los abuelos actúan como niños" o "volvemos a la infancia cuando somos mayores”... ahora bien; ¿Qué hay de cierto en estas afirmaciones? Es verdad que por el solo hecho de ser mayor nuestro comportamiento se vuelve infantil?


En primer lugar, hay que hablar de cambios cognitivos. Cambios, que llevarán a un tipo de actuación o de otro dependiendo de la gestión emocional de la persona, de la estructura de personalidad, de las circunstancias en las que se encuentre el sujeto y de otros factores psicofísicos. Ciertamente, durante la etapa de la vejez hay transformaciones en nuestras capacidades intelectuales. Disminuye la velocidad en el procesamiento de la información, y hay mayor lentitud en la agudeza de los sentidos (principalmente vista y oído) También forma parte de la naturaleza, una mayor dificultad para aprender nuevas tareas pero una mejor conservación de las ya aprendidas. Si hablamos de memoria, el esfuerzo será mayor en la recuperación de "datos", sobre todo si éstos son nuevos.  Todos estos cambios biológicos darán lugar a diferentes estrategias emocionales para afrontarlos y esto será distinto en cada individuo. Es decir; ante, por ejemplo, la pérdida de visión  puede haber una persona que se vuelva reiteradamente demandante a escala emocional, para suplir inconscientemente ese déficit que está sufriendo. Pero igualmente puede haber otra que acepte su condición y no se comporte de la misma manera.


Por otro lado, también hay que decir, que frente a las pérdidas biológicas y sociales, la persona puede activar ciertos mecanismos de defensa inconscientes, con el objetivo de limitar el dolor y la angustia que producen esos duelos. De esta manera, la defensa más común en el envejecimiento es la regresión, la cual no debe entenderse siempre como patológica sino como una función meramente adaptativa. Evidentemente, cuando la gestión emocional se desborda sí puede dar lugar a conductas regresivas patológicas de gran impacto.

Es común por ejemplo encontrar angustia ante la pérdida del objeto de amor. Por miedo a la soledad, puede existir una alta demanda de afecto a familiares o cuidadores. Suele darse también una mayor impacencia ante la demora (ya sea para atender cuidados físicos o afectivos). También puede darse ansiedad por separación (a cosas o personas) o un control extremo de los recursos económicos del abuelo como forma de apego a su autonomía. Hay más temor a enfermar y se revive la idea de muerte.

Es importante señalar que a menudo, los comportamientos regresivos también vienen dados por enfermedades físicas que llevan implícitas pérdidas instrumentales.  ¿Cambia la forma de actuar ante los acontecimientos pues? Más que cambiar, se potencia con la edad pudiendo llegar a adoptar formas extremas en algunos casos, no todos. Podríamos decir que la edad avanzada por sí sola no genera conductas regresivas, pero que la edad avanzada sumada con diferentes rasgos de personalidad y pérdidas cognitivas sí. Tal como hemos dicho, la presencia de una enfermedad física y / o mental también puede generar alteraciones en la conducta, algunas de las cuales son de carácter infantil.

Nunca hay dos personas iguales. Una de las cosas más interesantes de la psicología es que repara en las diferencias individuales y no responde a generalidades. Esta cuestión es muy relevante para saber que cada persona es única e incomparable. 

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