martes, 28 de febrero de 2017

EL SECUESTRO EMOCIONAL Y LA IMPORTANCIA DE LA ATENCIÓN.


¿Quién no ha tenido alguna vez una reacción desmesurada debido al miedo o la ira? ¿Cuántas veces nos hemos dado cuenta de que hemos perdido los papeles ante algo que no era para tanto? Todo el mundo ha podido sentir alguna vez como la sinrazón secuestra la emoción dando como resultado un estallido desproporcionado de palabras y actuaciones. ¿Hay algo qué tengamos que tener en cuenta a la hora de controlar dichas alteraciones? ¿Teorías o cuestión de práctica?


La atención está infravalorada. Caminamos por la vida focalizando sin saber cuánta importancia tiene este activo mental para nosotros y para nuestro bienestar. Somos poco conscientes de que hay tres focos relevantes en los que ponemos nuestra atención selectiva: el mundo externo, el interno y el de los demás y desconocemos aún más qué relación tienen estos focos con las emociones. Cuando reaccionamos desproporcionadamente ante algo y perdemos el control, lo que está pasando es que estamos activando la región que se encarga de la atención consciente de las cosas. Daniel Goleman, aparte  de enseñarnos más con su postulado sobre la inteligencia emocional, también nos dirige a otra capacidad esencial que no podemos pasar por alto; la atención y su práctica.

Numerosas investigaciones apuntan las grandes diferencias que se dan en el cerebro cuando nuestra atención está enfocada a cuando está determinada por las emociones. La clave para no sufrir secuestros emocionales y para tener una vida más tranquila y feliz es saber  hacia dónde va nuestra atención y de qué modo. ¿Sabía usted que si desata enfado con su jefe, al cabo de tres días esa emoción seguirá reinando? Hay que ejercitar la atención, como un músculo mental y el mundo caótico de las emociones se minimizará, hasta poder percibirlo de otro modo.

 ¿El manual de instrucciones? En primer lugar es importante darle a la atención el puesto que se merece. Es decir, aunque creamos que somos multitarea, la mente para realizar una acción con eficacia, solo puede centrarse en una única cosa. Saber esto nos ayudará en el camino de la concentración. Llevando esto a la práctica seremos capaces de llegar al autocontrol.

Repare en su respiración, ponga conciencia, cuando llegue la distracción céntrese de nuevo y realice este ejercicio a diario. Esto no logrará que su jefe se comporte distinto pero sí que usted sepa identificar de otro modo lo que está sintiendo delante de él. Parece que no haya ventajas pero realmente es muy distinto enojarse que tener la libertad de decir “vaya, soy capaz de escuchar mejor lo que me hace sentir este hombre cuando se comporta así”

Daniel Goleman, afirma que todos los aspectos de la inteligencia emocional  dependen de la atención. Podemos decir  que la atención regula la emoción. Es parte fundamental de todo lo que hacemos. La distracción rompe nuestras necesidades y nos lleva por el camino contrario de la autoconciencia. No es una cuestión del cómo hacerlo, sino del porqué hacerlo. Si se centra y es más consciente, su vida emocional será más satisfactoria.

Bibliografía

Focus. Daniel Goleman, Editorial Kairós, 2014, Barcelona.

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