domingo, 21 de mayo de 2017

¿A QUÉ HUELE LA VIDA?: EL OLFATO Y SU FUNCIÓN PSICOLÓGICA




Olores…nos transportan al pasado, nos conducen al presente. Nos embelesan y transforman. Nos seducen, nos identifican y nos dan identidad. ¿Qué se le asoma a usted  a la mente cuando olisquea el perfume de un antiguo amor?    ¿Qué recuerda cuándo acaricia un aroma que lo transporta al verano? Sin duda, el olfato es con diferencia el representante de la memoria. El olfato crea apego, engendra rechazo y pasión. El olfato viaja, se detiene y suspira en esa condición de sentido vital.

En alguno de mis posts os he hablado del rey del contacto; el tacto, también os he hablado de la percepción del ojo; la vista, del curioso sabor; el  gusto , del mágico acorde; el  oído  y del amigo de los recuerdos; el olfato. Pero hoy quiero alargar su extensión  y hacer de este último sentido el guía de la existencia. Así es cuando el recién nacido identifica a su madre, como de la misma manera reconoce la comida que ella prepara.  Asociamos al olfato  tantas emociones que utilizamos variopintas expresiones para designarlo. De esta manera verbalizamos que algo no anda bien con un “esto huele a chamusquina” o hacemos referencia a la memoria con “ a la que fue flor, algo le queda de olor”. En resumen; este sentido nos da un gran sentido a nuestra existencia. ¿Qué más sabemos de él?

Según un estudio de la Universidad de Rockefeller, en Nueva York, nuestro olfato puede llegar a distinguir un billón de olores pero eso no es lo impresionante, sino que esa  distinción accede al inconsciente dando poder a las emociones. Se dice que el 75% de las emociones diarias son producidas por el olfato.  De todos los sentidos este es el que más se relaciona con la memoria emocional, en el sistema límbico del cerebro.

 Oliver Sacks, el gran neurólogo londinense, expone un caso verídico y sorprendente en su obra “el hombre que confundió a su mujer con un sombrero”. Un señor padeció una lesión en la cabeza que le produjo una anosmia (la pérdida del sentido del olfato) El sujeto, describía la pérdida de la siguiente manera.

“¿El sentido del olfato?” dice. “Nunca había reparado en él. No sueles reparar en él normalmente. Pero cuando lo perdí, fue como quedarse completamente ciego. La vida perdió mucho de su sabor, uno se da cuenta de hasta “que” punto el “sabor” es “olor”

En esa pérdida, había un anhelo tan grande de recuperación que engañosamente y sin ser posible empezó a oler el aroma de la pipa y el café. ¿la explicación? Al encender la pipa u oler el café se pueden re-evocar esas sensaciones inconscientemente de manera tan intensa como si fueran reales.


Este caso es  un buen ejemplo para darnos cuenta  de la relación que existe entre el inconsciente y el olfato. Hablamos pues de un mero activador de emociones, de sensaciones y de ¡vida!

Podemos decir que el olfato tiene múltiples funciones psicológicas tales como el recuerdo (la memoria), la movilización de las emociones, la regulación de la conducta sexual y la ansiedad (a la hora de detectar una amenaza). En resumen; estamos delante de uno de los cinco sentidos más preciados para nuestra vida y para nuestro día a día.

“A ratón con buen olfato, nunca le sorprende el gato”

Bibliografía

Cap 18. El perro bajo la piel. El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. Oliver Sacks Editorial Anagrama, 2011, Barcelona.

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